La Torre
Bienvenidos a La Torre, un foro de rol progresivo basado en las Crónicas de la Torre, trilogía escrita por Laura Gallego García.

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Diario de Catherine

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Diario de Catherine

Mensaje  Catherine el Jue Jun 20, 2013 12:14 am


~ Diario de Catherine ~



I








Fortaleza de Aryewïe

Yo nunca he sido constante a la hora de escribir un diario. Unas veces porque no tenía cuaderno donde escribir y otras tantas porque no tenía tiempo para ello. Pero ahora me sobran las horas. Y preferiría que no me sobraran...

Llevo ya algunas semanas en Aryewïe, aunque tengo la impresión de haber pasado meses aquí. Los días se me hacen eternos y las noches, todavía más largas. No puedo hablar con nadie: los elfos que vienen de vez en cuando a comprobar mi estado nunca me dirigen la palabra y Joseph, que viene muy pocas veces, siempre se va enseguida. Para colmo de males hay algo en esta fortaleza (o en esta zona de la fortaleza) que me impide establecer algún contacto telepático o teletransportarme. Siento que estoy encerrada. Sin libertad. Otra vez.

Necesito saber de mis padres, de mis amigos, de la Torre. Necesito saber qué ha sido de Xehanorth o si ha habido alguna nueva ofensiva. Si ha pasado algo. Si están en peligro. Las palabras de Joseph son siempre tan escuetas...

Yo no sé si ellos saben que estoy viva. Me preocupa que aún piensen que estoy muerta, que yo ya no tengo nada que hacer en este mundo. Me preocupa que ya se hayan olvidado de mí... y me preocupa olvidarlos yo. Hace tanto tiempo que no escucho sus voces que apenas puedo recordar cómo sonaban.

Mis días son ahora monótonos y grises. Intento gastar las horas leyendo, pero no puedo concentrarme en la lectura. Desde que volví a ver a William no puedo concentrarme en nada. He vuelto a tener pesadillas y a perder el apetito. Confío en Joseph y en que realmente esté en el Supplicium, pero no puedo evitar pensar que volverá algún día. Y tengo miedo. Han regresado los miedos contra los que llevaba tanto tiempo luchando.

Creí que ya no podrían afectarme sus palabras hirientes y me equivocaba. Si lo que pretendía era hacerme sentir miserable, lo ha conseguido. Ni siquiera he sido capaz de volver a pisar el jardín donde lo vi. El silencio inmortal de esta torre vacía solo me proporciona las condiciones perfectas para seguir pensando y dándole mil vueltas a mis preocupaciones. A veces desearía perder la memoria solo para olvidarlo todo.

Solo me queda esperar y rezar para que pronto me dejen salir de aquí. Puede que fuera esté aún más expuesta a los peligros, pero no me importa. Este encierro es insoportable. Echo de menos poder abrazar a las personas que quiero. Reír con ellas. Llorarles. Mis lágrimas no tienen sentido si no hay nadie que me haga sonreír después de haberlas derramado.

Tengo miedo de quedarme aquí para siempre... y, sobre todo, de no tener a dónde acudir si regreso...
   

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Re: Diario de Catherine

Mensaje  Catherine el Mar Jul 30, 2013 9:21 pm


II








Fortaleza de Aryewïe

Hoy ha sido un día intenso. Desde que Helia me propuso ser aprendiza de magia curativa, no he tenido tiempo de sentarme a escribir. Trabajamos todo el día y, por las noches, cuando llego a mi habitación, siempre estoy exhausta. Pero no me quejo. Mantener la mente entretenida era justamente lo que necesitaba.

Joseph por fin me ha permitido recorrer la fortaleza a mi antojo. Supongo que ya no tendré que seguir escondiéndome, o quizás le he demostrado estar lo suficientemente preparada para combatir cualquier peligro. Hoy me invitaron a presenciar una reunión en el patio de armas para hablar de los asedios al Reino Élfico. Parece ser que se avecinan nuevos tiempos de guerra; solo espero que la suerte nos sonría...

Otra cosa que podría destacar del día de hoy es que he conocido a Kvothe, el hijo de Joseph. Nos encontramos primero en la reunión y luego en la sala de armas, donde estuvimos hablando hasta casi el anochecer. Compartimos penas y miedos y, aunque hace apenas unas horas que nos conocemos, estoy segura de que es una gran persona. Ojalá no le pase nada malo en la batalla. No se lo merece.

Yo también tendré que partir hacia el Reino Élfico. Estoy nerviosa, porque jamás he estado en una situación como esta. Tendré que hacer todo lo que esté en mi mano, exprimirme al máximo y proteger las vidas de los guerreros, y la mía propia. Tanto Kvothe como Joseph irán también a la batalla, aunque cada uno a un frente distinto, y solo puedo pedirle a la Diosa que los proteja.

Y bueno... También rezo todos los días por Cres, por Michelle, por Narshel... Por todos los de la Torre. No he dejado de pensar ni un segundo en ellos. No puedo. Los echo mucho, mucho de menos. Escuché que mencionaban al ejército del Norte, pero él no estaba allí. No sé dónde estará. No sé nada. Y, de cualquier manera, esté donde esté, si hay algo evidente es que él también partirá a la batalla.

Los dos vamos a jugarnos la vida en dos puntos distintos del continente. Puede que me muera, esta vez de verdad, y me da miedo pensarlo, porque entonces no voy a poder verlo otra vez. No voy a poder ver a nadie. Y hay tantas cosas que me gustaría hacer... Me he prometido a mí misma que, si salgo de esta, no volveré a agachar la cabeza. Seré fuerte, más fuerte de lo que he sido nunca, y lucharé por mi felicidad. Creo que ya es hora de ser la dueña de mi vida.

Cuando todo esto acabe, pienso hacer todo lo que nunca he hecho. Mi experiencia en Aryewïe, las enseñanzas de Helia, me han mostrado no solo cómo curar heridas físicas sino también como mermar los dolores que aquejan a la mente y al alma. Creo que he aprendido muchas cosas y no estoy dispuesta a hundirme otra vez. No puedo permitir que todo el daño que me han hecho se traduzca en infelicidad para mi futuro...

Cuando todo esto acabe, le pediré a Joseph que me lleve hasta mis padres y les daré todo lo que me pidan. Luego pasaré las mañanas en Aryewïe, o las tardes, cuando me necesiten, y gastaré toda mi magia en salvar las vidas que pueda. Y después iré a la Torre y le enseñaré a la Maestra lo que soy capaz de hacer y veré a Michelle de nuevo e iremos juntas a la Escuela del Lago de la Luna, en memoria de Guzmán, y le pediremos a Xehanorth que venga con nosotras y... Seremos felices. Iré también a Zhanthé y veré la ciudad y visitaré a Kvothe, que ya será rey, y nos reiremos juntos de muchas cosas.

Y luego... Luego esperaré a que reine sobre el cielo un atardecer de pintura e iré a las almenas de la Torre. Voy a hacer que florezcan las rosas más hermosas del mundo. Llamaré a los Irises del Manantial y vendrán y se acercarán, entonando canciones preciosas. Soplará el aire puro del Valle y mecerá las flores. Seguro que sabe que estaré allí y no tardará en venir. Sonriente, feliz, sano. Lo abrazaré cuando lo vea y le daré las gracias por todo...

Cuando todo esto acabe. Ojalá sea pronto. Ojalá salgamos todos vivos, porque si no... No puedo imaginarlo sin derramar una lágrima. De hecho, ya estoy llorando. La conversación con Kvothe me ha hecho pensar en los tiempos felices y en los que están por venir. Me ha dado esperanzas para creer que todo va a salir bien.

Espero que tenga razón. De verdad.
   

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Re: Diario de Catherine

Mensaje  Catherine el Dom Sep 08, 2013 2:27 pm


III








Fortaleza de Aryewïe

Este es el último día que pasaré en Aryewïe y no sé si me apena dejar este lugar. Tal vez en otras circunstancias habría podido importarme. Pero no en estas.

Es increíble cómo puede cambiar el mundo en apenas unas horas. Para mí, este es el amanecer más triste del mundo. No sé por qué Joseph me ha engañado de esta manera. Aunque, si lo hubiera sabido, ¿qué habría podido hacer? Cuando llegué al Concilio, ya era tarde. Al final, lo he echado todo a perder.

Me prometí que, si conseguía salir viva de la batalla, sería más fuerte de lo que he sido nunca. Incluso lo escribí en este diario. Pero salir viva no supone salir ilesa. Una victoria nunca es un éxito absoluto. Ya no le veo sentido a nada de lo que he hecho. Ni siquiera soy capaz de entender los designios de la Diosa. ¿Por qué existe la Inquisición? ¿Por qué permite que ardan inocentes en sus hogueras? Daría cualquier cosa para que ardieran los cimientos de esa maldita institución. Aunque nada de eso vaya a devolverme a mi familia.

Nada va a devolvérmelos. Nada. Nada de lo que haga. ¿Qué me queda ya? Ya solo me queda el deseo de venganza. O eso es lo que debería quedarme, pero no tengo llamas en el pecho que aviven esa furia. Me siento como una lápida de piedra. Voy a guardarme todo mi dolor, hasta que me consuma.

Apenas he dormido esta noche, pensando en lo que haré a partir de ahora. Hoy partiré hacia la Escuela del Bosque Dorado, a sabiendas de que será un lugar mucho más hostil que este. No me dejan quedarme aquí y seguir atendiendo a los heridos de la batalla, y tal vez eso sea lo mejor. No estoy segura de poder reunir la concentración necesaria para tareas tan delicadas.

Si algo he aprendido de todas estas experiencias es que se avecinan tiempos amargos. Los Secretos, los nigromantes... Las amenazas provienen de todos lados. Y eso no es lo peor. Lo peor es que los ideales racistas de Shewë tengan tanto peso en el Reino Élfico y en la propia justicia del Concilio. ¿Apoya la Diosa esas ideas? ¿Ella también nos desprecia? ¿Por qué luce esa mujer la túnica dorada? No puedo entenderlo. Solo sé que me resultará muy difícil evitar los problemas con ella mientras esté de enfermera en el Bosque Dorado. Aún así, lo intentaré. No quiero más discusiones, porque eso es justamente lo que busca.

Haré lo que pueda para sacar al mundo de este infierno. He espantado todos mis miedos. Joseph me dijo que habían liberado a William, pero eso ya no me preocupa. Habría preferido ser su esclava hasta la muerte antes que recibir las noticias que he recibido.

Ahora voy a luchar, como habrían querido mis padres que luchara. No sé si podrán verme desde el Otro Lado. No sé si se hallarán a mi lado en estos momentos. Espero que, dondequiera que estén, no olviden que nunca dejaré de quererlos ni de agradecerles todo lo que han hecho por mí. Todas las veces que me cuidaron y protegieron, que me educaron, aunque yo no haya estado a la altura. Ojalá pudiera hablar con ellos una vez más. Envidio la suerte de los Kin-Shannay...

Ya es casi la hora de partir. He buscado a Kvothe para despedirme de él, pero no lo he encontrado. Sí me despedí de Helia, con escuetas palabras, y me dijo que confiara en mis capacidades. Sus palabras son el mejor regalo que podía darme, pero supongo que necesitaré tiempo para volver a confiar en mí o a confiar en alguien.

También he buscado a Joseph. Ya no puedo fiarme de lo que me diga tanto como antes, pero no le guardo rencor. Ha estado conmigo en todo este tiempo. Eso es algo que no debo olvidar. Le he pedido que me informe de todo lo que suceda en Gadrýl. Le he rogado sinceridad. Para mí ha sido una despedida dolorosa. A pesar de todo, no me gustaría que le pasara nada al archimago. Y ya es un hecho que Wölfkrone se sumará a la batalla. Le rezaré a la Diosa por todos ellos, aunque no estoy segura de que me haya escuchado alguna vez.

Aquí pongo punto final a una etapa de mi vida. No voy a detenerme más en sueños ni en esperanzas vanas. Dicen que se crece cuando se aprende a perder. También se crece cuando se lucha por conservar.

Adiós, Aryewïe, adiós.
   

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Re: Diario de Catherine

Mensaje  Catherine el Miér Mar 26, 2014 1:38 am

IV









Escuela del Bosque Dorado

Al fin he conseguido papel y pluma para escribir. Si no escribo, me ahogaré en este mar de pensamientos. Aunque sé que, probablemente, terminaré destruyendo estas palabras. No me queda otro remedio. Mis circunstancias son las que son, no estoy en casa. No estoy en la Torre. No estoy en ningún lugar donde pueda estar segura.

Atreverme a salir del Bosque Dorado me asustaba, por eso había permanecido meses aquí, encerrada... ¿Qué otra opción tenía? Ellos me superan, podrían atacarme a mí o a los pocos, ya pocos, seres queridos que me quedan en el mundo. No es cobardía, es prudencia. Es prudencia y ya no sé... Ya no sé ni lo que va a suceder mañana. Me alegró mucho que Xehanorth despertara y poder hablar con él de ciertas cosas, aunque no de todo de lo que me habría gustado (y si de muchas cosas preocupantes), pero temo las represalias que Shewë pueda tomar hacia nosotros, tanto por las palabras de Xehanorth hacia ella como por nuestra desaparición repentina. ¡Ah! ¿Por qué no me escuchará...?

Tras visitar el templo, paseamos por Wölfkrone. La ciudad de Wölfkrone estaba... revuelta. No sabría cómo explicarlo; el ambiente era distinto, hostil. Vi hambre y desespero, y también miseria. Y vi furia. Todo esto, de forma mucho más acusada que la vez anterior. No me gusta lo que está pasando. No sé lo que está pasando.

Nos acercamos al palacio para preguntar por Cres, pero se negaron a darnos información y a dejarnos pasar. La tarde iba cayendo sobre el cielo y yo sabía que tenía que volver, pero no podía irme sin averiguar algo sobre él, sobre su situación, sobre su paradero... Lo que fuera. Ya al filo de la noche, encontramos a un grupo de hombres que hablaban la lengua del Centro y les preguntamos si sabían algo. Su respuesta... No dejo de pensar en su respuesta. Dijeron que no se sabía nada del príncipe desde la guerra, dijeron que su ejército había quedado devastado y que habían empezado a buscarlo por todos los reinos.

La noticia me dejó helada. No supe cómo reaccionar. Al cabo de unos minutos, con la angustia carcomiéndome el pecho, le comuniqué a Xehanorth mi decisión de regresar al Bosque Dorado, y así lo hice. Le pedí que, si pasaba por la Torre, o por algún otro lugar, tratara de saber algo sobre Cres. Le pedí, también, que se cuidara, que se acordara de Michelle. Y, sobre todo, que me mantuviera informada, sea como fuere, al igual que yo buscaría la forma de contactar con él si tenía nuevas noticias.

Hace un par de horas que estoy de regreso, y escribo desde la habitación que me asignaron al venir aquí. Es deprimente regresar a esta cárcel dorada tras haber probado los vientos del norte, el aire del recuerdo y de la libertad... Es deprimente regresar sin noticias tranquilizadoras. ¿Pero qué puedo hacer? ¿Qué voy a hacer? Mi prioridad es saber qué ha pasado realmente con Cres. Porque yo sé que está vivo, yo lo sé. Dudo de muchas cosas, pero no de eso. ¿De eso no, verdad? Diosa, si acaso puedes escucharme, si acaso compartes tú el dolor que siento... no me lo arrebates a él también. Ya me arrebataste a mi familia, a la que tanto quiero y a la que tanto extraño, tanto...

No todo puede ser tan terrible. Anaë'draýl y Shewë ya deben saber que he regresado y no han venido a buscarme, quizás no se hayan ofendido tanto como yo pensaba. Tengo que intentar calmar sus ánimos, por el bien de Xehanorth. Ellos son (por desgracia) el centro de mando del Concilio. Aunque sé que no servirá de nada, tengo la esperanza de que ellos hagan algo por Cres, dondequiera que esté en estos momentos. Es su aliado, y es un guerrero de la Diosa.

Ya solo quiero poner punto final a este día y despertar mañana en un mundo nuevo, y descubrir que nada de lo que ha sucedido es real y que todavía estoy en las almenas de la Torre jugando con un Iris del Manantial.
   

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Re: Diario de Catherine

Mensaje  Catherine el Vie Jul 25, 2014 4:33 pm

V









Fortaleza de Aryewïe

Michelle se ha quedado un par de días conmigo y luego regresó a la Torre a cumplir con sus tareas, pero dice que vendrá a menudo a visitarme. Han sido unos días estupendos y hasta noto que me voy recuperando más rápido. Hablar con ella me ha ayudado a olvidarme de las cosas que han pasado y a tener, por fin, unos momentos de calma, como los momentos que podía disfrutar en la Torre.

Siento que recupero las energías. Y, sobre todo, después de lo que he descubierto hoy.

Estaba ayudando a preparar el guiso en las cocinas. Primero corté las zanahorias y las eché sobre el caldo; luego, Edira me pidió que me encargara de remover la sopa del caldero. Removí y removí con la cuchara de madera, tratando la sopa con delicadeza. La cocina, como la música, me ayuda a calmar los nervios. Es algo que he podido descubrir en estas semanas.

Entonces Helia entró en las cocinas y me llamó. Yo dejé al pequeño Devion a cargo de la sopa, me limpié las manos en el delantal y la seguí hasta el vestíbulo. Había una multitud congregada en torno a la pared donde solían pegar los papeles con noticias y otros carteles importantes. Miré a la semi-elfa, preocupada porque no sabía qué me iba a enseñar, pero ella estaba sonriente. Eso me tranquilizó.

Nos abrimos paso entre la multitud y luego me dijo: «Lee, Cathy, lee aquí». Y yo la obedecí, leí el titular de la noticia publicada.

Después noté cómo el corazón me latía con más fuerza, cómo se me deshacía el nudo que llevaba tantos meses retorciéndome el alma y sonreí, y solo pude darle gracias a la Diosa por haber escuchado mis plegarias.
   

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Re: Diario de Catherine

Mensaje  Catherine el Vie Oct 10, 2014 11:50 pm

VI









Palacio de Wölfkrone

Todavía no puedo creérmelo. Shewë ha sido asesinada por Felix Vonturin. Cuando Cres me dio la noticia esta mañana me quedé sin palabras, y aún no estoy segura de qué parte de este suceso me sorprende más, si la muerte de la jueza o que su asesino haya sido Felix. ¿Acaso consiguió escapar del Laberinto de las Sombras? Solo espero que no vuelva a producirse una batalla en El Anillo. No sería justo para los inocentes.

Con respecto a Shewë, sería una hipocresía negar que me alegro de su muerte. Jamás pensé que diría esto, jamás pensé que yo fuera capaz de alegrarme de la muerte de una persona, pero ella había sido tan cruel que se merecía todas las desgracias imaginables. Que se haya ido es, para mí, un alivio. Desde entonces duermo un poco más tranquila. Solo un poco. Al fin y al cabo, si es cierto que ha muerto, Anaë'draýl estará furioso, el pueblo estará furioso, y, como es sabido que la muerte suaviza todos los pecados del fallecido, ahora todos llenarán su memoria de virtudes y no sé si el Señor del Bosque Dorado cambiará su actitud tras perder a su esposa, o si continuará siendo quien es.

De cualquier forma, muertos o vivos, yo solo quiero poder vivir mi vida en calma. Y, en estos días maravillosos que estoy pasando junto a Cres, lo estoy consiguiendo, y estoy consiguiendo mucho más que calma. Porque estoy viviendo los momentos más bonitos y más intensos de mi vida, porque cada día estoy más enamorada de él, de su forma de ver la vida, de esa manera que tiene de sonreírse cuando me ve y no estamos solos, de sus besos, de sus palabras, de todo lo que él supone para mí.

Quiero que llegue el día en que pueda referirme a él como «mi prometido», y, más tarde, como «mi marido», pero los preparativos de nuestra boda, dada la condición de Cres, son abrumadores. Habiéndolo conocido tantos años en el contexto de la Torre, a veces me olvido de que es el príncipe de Wölfkrone... y casarme con él supone convertirme en su princesa. Y ese es mi único temor. Que tenga que ser la nuestra una boda real, con todo lo que ello conlleva, es lo que ralentiza la celebración de nuestro matrimonio. No estoy segura de que yo pueda asumir las responsabilidades que supone ser la princesa de un reino, ni sé si tengo las cualidades necesarias. Pero haré lo que esté en mi mano por aprender, me esforzaré por cumplir con lo que se espera de mí. No hay otra opción.

Hemos decidido esperar unas semanas más para anunciar nuestro compromiso, porque queremos tener todo controlado antes de hacer pública la noticia, de forma que, una vez estemos oficialmente prometidos, podamos contraer matrimonio en el menor tiempo posible. Será en el Templo de Svea, ante los ojos de la Diosa. Entonces habremos confirmado nuestra unión, aunque, en realidad, no necesitamos tales confirmaciones. Yo sé que Ella sabe que nos queremos de verdad y que no hay nada que nos resulte más agradable que pasar el tiempo en la compañía del otro.

Mientras dejo en este diario constancia de mi felicidad, tengo a Cres aquí, en su dormitorio, que compartimos relativamente a escondidas. Está leyendo una epopeya escrita en élfico, que vi en manos de muchos aprendices en el Bosque Dorado, y parece que lo está entreteniendo, porque hace ya un buen rato que no pronuncia palabra. Y a mí me gustan hasta sus silencios. ¡Cuánto me alegro de haber venido a Wölfkrone! Cada día me habitúo más a esta ciudad fría, y los tiempos que he pasado en otros lugares, en Ereaten, en Enawë... Todos esos lugares me parecen ya muy lejanos. Este será mi hogar; lo será oficialmente después de la boda.

¿Quién iba a decirme a mí que vendría a Wölfkrone para quedarme? ¿Quién iba a decirme que ese viaje supondría el inicio de una vida junto a Cres? Venir a buscarlo fue la mejor decisión que pude tomar en mi vida...

Y ahora me está mirando. Debe ser ya la una de la madrugada. Creo que es hora de dejar de escribir por esta noche.
   

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