La Torre
Bienvenidos a La Torre, un foro de rol progresivo basado en las Crónicas de la Torre, trilogía escrita por Laura Gallego García.

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Ficha de Kaith Ragner

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Ficha de Kaith Ragner

Mensaje  Kaith Ragner el Vie Mar 28, 2014 4:14 pm

~ Kaith Ragner ~


~ Datos personales ~


Nombre y apellidos: Kaith Ragner.
Edad: 34 años.
Sexo: Hombre.
Condición vital: Vivo.
Bando: Neutral.
Raza: Humano.
Profesión: Guerrero Experto en Guadañas (Miscelánea), Escudos (Miscelánea) y Aprendiz de Hachas (dos manos).
Escuela: Guardiadragones del Mar.
Clase social: Exiliado.



Gustos y aficiones:
- Las batallas.
- El vino.
- Las mujeres.

Cosas que detesta:
- El deshonor.
- Que le ignoren.
- Los grupos de gente con baja o nula moral.

Virtudes y defectos:
+ Robusto, resistente al daño.
+ Sabe mantener la calma sin dejarse llevar por el miedo.
+ Confía en que las malas situaciones siempre traerán algo bueno consigo.
- Lento, poco ágil.
- Suele dejarse llevar por sus sentimientos.
- En un momento de paz, tras una batalla intensa, suele despistarse con facilidad.

Manías: Ninguna en concreto.

Curiosidades: Respeta la magia, aunque ve con malos ojos la nigromancia, por miedo a lo que pueda hacer con las almas de sus seres queridos.

Objetivos y metas: Por ahora, su único objetivo es huir lejos, muy lejos, de la secta de los "Advenire" que va tras él. Intentar buscar una vida estable en Garnalia y dejar atrás el pasado.

Otros datos de interés:
- Tiene un gusto especial por las chicas peligrosas e independientes, sin importar el físico.
- Nunca ha mostrado indicios de homosexualidad, al menos, nada relacionado con la parte sexual y comprometida.
- No confía en los seres sobrenaturales, le resulta muy difícil.



~ Descripción física ~


1,87m de estatura. Tez rubia, cabellos lisos y oscuro hasta el cuello, ojos castaños, mejillas cóncavas, nariz ligeramente prominente en sus fosas al igual que sus labios. Generalmente, representa un rostro tranquilo, pacifico y bien cuidado para alguien de su edad, lo mas que se puede apreciar de veteranía en el son un par de cicatrices cerca de su ojo derecho y otras pocas más en su mejilla derecha, todas ellas son diminutas y pueden pasar imperceptibles. Apenas presenta vello facial en la barba, jamás se deja bigote y/o perilla.

Su vestimenta se compone de una armadura de cuero, placas y pieles de animal rasgadas, junto a un casco que se asemeja a la cabeza de un Dragon oriental, que deja al descubierto parte del rostro. Se cubre las manos con guantes de cuero rojo, utiliza el mismo color para sus botas.


~ Descripción psicológica ~


Normalmente es tranquilo, no suele meterse con nadie por las malas y no busca meterse en problemas cuando sabe que los susodichos podrían meterle en un aprieto del que fuera incapaz de escapar, sin embargo puede ser sobre protector con algunas personas y/o cosas que estén en peligro, no dudara en ayudarlos cuando lo necesiten.

Pero a pesar de parecer alguien pacifico a simple vista, puede adoptar fácilmente una actitud agresiva, decidida y bárbara, siempre sin romper las reglas de honor dentro de una batalla. En ciertas situaciones de peligro o desmotivación, no reparara en difundir su moral al grupo, o a sí mismo, aunque sea a base de gritos, abandonando la actitud relajada que normalmente ven de él.

Es un mujeriego con todas las letras, un completo desvergonzado. A excepción de las chicas muy jóvenes, hablando por supuesto de las menores de edad, pondrá el ojo encima a cualquier mujer que encuentre de buen ver, sin disimulos. No dudara en lanzarles un piropo a la menor oportunidad y desde luego, jamás se recriminara a sí mismo por llevarse una o varias a la cama. Sin embargo, por mucho que no lo parezca, respeta al género femenino dentro de su privacidad y no se muestra de acuerdo (casi siempre) en recurrir a un abuso físico forzado.


~ Historia ~


"Cuando te fuerzan a abandonar a tu hogar, a tu gente, a tus tierras, mandándote a ninguna parte como un exiliado sin futuro destinado a hundirse en el barro y en la miseria... Cuando no puedes estar más jodido por dentro, por haber despertado en tierra de nadie dejando todo lo anterior atrás... En ese momento, en el que no importa lo bueno que seas luchando, lo buena persona que hayas sido con los tuyos, o siquiera lo bueno que seas cumpliendo favores a doncellas en sus lechos. Es ese momento, cuando te das cuenta de que lo único realmente importante, eres tú."

Mi nombre es Kaith Ragner, soy un mercenario nacido en Tierras Lejanas de Garnalia y el mundo conocido. Vengo de "Durnstein", un pueblo procedente del Este, dentro de un Continente donde múltiples razas, facciones y Reinos conviven dentro de un cierto "periodo de paz" por así decirlo. No se odian, pero tampoco se respetan. Solo unos pocos bandos mantienen una relación estable con otros de forma directa. Otros en cambio, solicitan los servicios de bandos neutrales para ciertas funciones básicas como el comercio o incluso la educación y el entrenamiento. Uno de esos servicios también puede consistir en romper ese "periodo de paz" entre dos Reinos distintos empleando Guerreros que no pertenezcan a ninguna de las dos facciones. Ahí es donde gente como yo, entramos en acción. Los motivos son suficientes; El dinero, nos permite ganarnos la vida lo suficiente como para sobrevivir. La lucha, me mantiene fuerte y firme para lo que este por venir. Las mujeres, benditas sean las mujeres, jamás me harán olvidar lo que es ser un hombre.

No voy a negar que me gusta luchar, por algo soy un mercenario respetado entre mi gente. Pero mis razones de peso para empezar con esto fueron dos:

Mi madre, una figura grandiosamente respetada por mi persona. Una guerrera acérrima, fuerte y tan dura como un canto en los dientes. Cuando era más joven, sobre los 13 años, me hizo ver que las mujeres son algo más que princesas de cuento que se abren de piernas todas las noches ante su príncipe de turno. Una mujer no es el derivado de una persona delicada o incapaz de defenderse, ella me lo ha demostrado bien. Fue una lastimosa perdida que muriera en el parto de su segundo hijo, de mi hermano pequeño, cuando yo tenía 14 años.

Y dos... Odiaba a mi hermano pequeño, con todas mis fuerzas. Quería estrangularlo con mis propias manos, porque pensaba que madre había muerto por su culpa. Pero Padre me convenció a base de palabras y tortas bien merecidas en mi cara, que él es uno más de la familia y es tan inocente como yo, que la muerte de Madre no fue en lo absoluto su culpa. Mi hermano no tuvo buena fortuna al momento de nacer... Nació paralítico de cintura para abajo, jamás en su vida pudo andar. Un pobre tullido que todos los días terminaba sentado en una hamaca frente a la ventana, con el reflejo del sol iluminando la madera y el papel donde hacia realidad sus inspiraciones artísticas. Padre se hacía mayor, y los cuadros de mi hermano no iban a darnos de comer a los tres. Tuve que aprovechar la buena oportunidad de ganar el dinero necesario haciendo una de las cosas que más me gustan.

Qué decir de mi familia cuando ya lo he dicho todo sin apenas decir nada... Madre murió en el parto de mi hermano pequeño, ella me enseño a luchar mucho mejor que mi padre, nuestra relación era un tanto competitiva pues siempre quería demostrarle que yo podía ser mejor. Lástima que ese momento jamás llegara... Padre y yo hemos tenido una relación más normal, mas callada, había respeto y mucho pero no era la misma relación que tenia con mi madre. El no estaba en contra con que yo aprendiese a pelear, ni siquiera en que fuese mercenario, sin embargo demostraba mucha preocupación en mi como hermano mayor. Me pidió que cuidase de mi hermano por si a él le pasaba algo algún día. Yo aceptaba, pero me fastidiaba, y mucho. El no es mercenario, es un mercader de aquí del pueblo, no se jugaba la vida ni la mitad de lo que me la juego yo, ¿porque habla continuamente de ello? Años más tarde lo descubriría, pero en aquel momento solo podía conjetar en silencio y maldecir por lo bajo aquello de que todos los días de nuestras vidas corríamos peligro. Tsk, como si fuéramos a morir cualquier día, con 34 años aquí sigo, vivo de una pieza.

Comencé como mercenario a los 18 exactos, antes de ello ayudaba a mi padre en el mercado. Mi compañía mercenaria me discriminaba al principio, bastante, me trataban como alguien menor y yo sabía porque. Les gustaba ponerme a prueba, saber de que era capaz, y con el paso del tiempo se lo iba demostrando. Ellos conocieron mi faceta de luchador honorifico en el cuerpo a cuerpo, no necesitaba armas a distancia para demostrar que podía ser tan efectivo como ellos, y fue entonces cuando empezaron a respetarme, y yo a respetarlos a ellos. Los años pasaban bastante rápidos para todos nosotros, mas la diversión y el sufrimiento quedaron grabados a fuego en nuestros corazones, bajo noches de locura y jarras de vino y cerveza en diversas tabernas.

En aquella época tuve mis primeras experiencias, la primera de todas por cortesía de nuestra cabeza del grupo, medio año después de haberme hecho mercenario. Una hermosa dama de compañía de tez rubia, cabello largo castaño y una mirada serena embelesadora de ojos verdes. Se llamaba "Johanne", me arrebato la vergüenza de una sola tacada con su boca celestial, invitándome posteriormente a su jardín donde se hallaría una de las más dulces flores que en mi entera vida he tenido el placer de ver, saborear, y probar. No recuerdo haber pasado una noche en vela más larga que esa, y es que; ¿Para qué echarse a dormir cuando podía disfrutar del sabor de un buen vino, filtrado por el diminuto "canalillo" de su escote? Una magnifica vista, y ya ni quiero hablar del tacto de mi cabeza entre esos bustos. Dormí sobre ellos toda la noche, aun olían a vino y eso ayudaba a mis pocas ganas de dormir, bueno, eso y... el tacto de sus senos, por alguna razón me venía a la mente mi madre, ella me dio su pecho cuando era un recién nacido, algo normal siendo un bebe... pero ella ahora está muerta, esta sensación no me ayudaba a apaciguar el mal que aun sentía por ella.

Todo continuó más o menos normal hasta los 34 años, excepto por una cosa. Me había convertido en la única fuente de ingresos de la familia, hace 5 años Padre había abandonado su trabajo como Mercader. Comenzó a sentir ciertos malestares importantes que le forzaron a retirarse de su vida laboral. Se tumbó en su cama para no volver a pisar su mercado, conforme el tiempo pasaba, solo empeoraba mas y mas. Como hermano mayor, tuve que cuidar de ambos familiares un par de meses yo solo. Mi hermano, siempre que mi padre no pudiera atenderle, también tenia que encargarme de él. En pocas palabras, era el hombre de la casa y el único capaz de mantenerla. Y porque esto solo duro unos meses? Ese fue el tiempo que tardaron en venir ellos, su sabiduría unida a la codicia de nosotros, los mercenarios, nos hizo cavar nuestra propia tumba.

Se hacían llamar los "Advenire", una secta de hombres y mujeres cultos, pálidos como una pared blanca, humanos con cola, siempre tapados con túnicas. No quisieron explayarse en sus apariencias físicas. Prometieron a mi compañía un poder físico mas allá de lo humano a cambio de dos condiciones, dinero y un compromiso, "los adeptos que no aprendan a usar este poder durante un periodo de cuatro días serán ejecutados bajo nuestra mano, sino, ellos se encargaran de matarlo junto con un par mas de nosotros". La razón de esto? Quizás temían que este poder se extendiera mas allá de sus propias manos, aunque eso no explica la razón de porque ejecutan a quien no domine ese poder, no deberían tener más cuidado con quienes lo dominan? Jamás lo llegue a entender... La avaricia de los míos llego a un nivel mas con esto, vieron en que consistía ese poder con sus propios ojos, algo tenebroso. Lo llamaban "Forja de Sangre Espectral". Encerraban a las almas de sus seres queridos en sus propias armas, las cuales cobraban vida propia cuando se empuñaban y ciertos atributos dependiendo del alma escogida y del arma. El ritual consiste en impregnar el arma con la sangre de la persona cuya alma quieras escoger, forjar su filo ensangrentado con un acero rojizo que ellos nos otorgaron y recitar un encantamiento escrito en un pergamino para convocar el alma del afectado en tu arma, de esto se encargaba de hacerlo uno de los eruditos de esa secta que se quedó con nosotros.

El egoísmo y la codicia de los míos, así como su miedo a terminar dominados por sus armas, pues dependiendo del alma o las almas escogidas tu propia arma se puede revelar contra ti, forzó a los mas novatos a ser los conejitos de indias de esta práctica. Ninguno de ellos lo consiguió, siguieron los pasos correctamente y ninguno fue capaz de darle aquel poder a su arma. Cada cuatro días, empezaba a resultar habitual perder a uno más. En ese momento se me ocurrió hacer algo, quizás lo único en mi vida, de lo que si me arrepentiré.

Mi familia supo todo esto el día en que empezó. Padre y mi hermano compartían la misma opinión que yo, era una completa e innecesaria pérdida de tiempo, dinero y personal, nos estábamos dejando engañar por una práctica que seguramente, los humanos normales y sin capacidad mágica jamás podamos dominar. Pero ellos no iban a parar, mi gente no iba a detenerse ahora que ya habíamos perdido alrededor de 15 mercenarios recién integrados. Ellos no se merecían esto solo por ser nuevos entre nosotros, alguien tenía que parar esto, así que me ofrecí voluntario para ser el siguiente.

Son mis compañeros pero al fin y al cabo, son mercenarios. La codicia les iba a mover tarde o temprano a hacer algo así.

Desde el día en que mi familia lo supo hasta el día en que adquirí mi pergamino, habían transcurrido alrededor de dos meses. Padre no dejaba de empeorar, de hecho ya estaba en un punto en que no podía levantarse del lecho. Sentía fuertes punzadas en el pecho que cada vez iban a peor. Mi hermano obviamente jamás aprenderá a caminar, le gustaba pintar pero no podía pasarse toda la vida así, el no quería vivir así, soñando todos los días con que pudiese caminar o correr. Aquello jamás se cumpliría para su desgracia, lloraba todas las semanas por cargar con semejante maldición. Mi motivo para ofrecerme voluntario a la Forja de Sangre Espectral fueron ellos, tuve una importante charla con los dos y tome la decisión, tanto para que pudiera salvar a los mercenarios recién llegados a mi clan, como para aliviar el sufrimiento de Padre y hermano, con el consentimiento de ellos dos. Sin embargo, esta decisión no fue nada fácil de tomar, me llevo tres días hacerlo dentro de mi periodo de cuatro días, pero lo hice, termine por acumular el valor necesario en mi. Ellos también lo hicieron, Padre lo tenía bastante claro pero mi hermano pequeño... con tal de que pudiese tener una mejor vida, estaba dispuesto a correr el riesgo.

Padre ya estaba en las ultimas, apenas podía respirar y dejo de hacerlo cuando hundí mi hacha a dos manos en su pecho. Posteriormente, con los ojos lagrimosos, hice lo mismo a mi hermano con mi guadaña corta a una mano. Estaba temeroso, sabía que su condición de vida no iba a mejorar, pero no era excusa para temerle a la muerte. Como buen hermano, debía cedérsela rápida y sin dolor. Prendí una antorcha con la cual expandiría el fuego por el resto de la casa, con sus cuerpos dentro. Lo único que me quedaba era largarme para siempre con el resto del clan, y rezar porque todo saliera bien. Era horrible, estaba llorando hasta el punto en que podía ahogarme con mis propios sollozos, pero mi cuerpo seguía actuando con todo esto a pesar de la tristeza, porque sabía que no había vuelta atrás.

Tras terminar el procedimiento, sin limpiar la sangre de mis familiares impregnada en las armas, forje sus filos ensangrentados con aquel acero rojizo. El erudito "Advenire" selló las armas con la magia del pergamino. Lo que quedaba por hacer a partir de ahora, era esperar a que las dos almas de Padre y hermano quedaran selladas en sus correspondientes armas con las que fueron asesinados. Si lograba despertar el poder en cada arma, se me permitiría vivir con esto, y quizás la codicia de mi clan dejara de aumentar con desenfreno tras contarles mi experiencia... o quizás lograra el efecto contrario, y entonces habría cometido un gravísimo error.

Aquella noche, supuestamente me quedaría a dormir en el campamento del Clan montado a campo abierto, pero antes de que llegara la noche, notaba como mis compañeros no cesaban en evadirme. Me ignoraban, cuchicheaban a mis espaldas, y aquello me ponía nervioso, me enfadaba. Yo intentaba concentrarme para que mis armas despertaran las almas de Padre y hermano, algo que jamás llegó a ocurrir. Madrugue durante unas horas, incansable por intentarlo pero nada, tuve que desistir e intentarlo mañana, cuando solo tuviera unas pocas horas para lograrlo o me ejecutarían. A la noche, mis compañeros más leales me despertaron y me hicieron beber una extraña pócima la cual me dejo bastante mareado, semi-inconsciente. Diría que me la ofrecieron, pero más bien me forzaron a tomarla. Entonces oí hablar a uno de ellos.

"No vamos a dejar que te ejecuten. No te preocupes por nosotros, te llevaremos lejos de aquí, pero cuando despiertes, no te olvides de huir de ellos. Aléjate de los "Advenire" y los "Gehrich", huye por el portal. Solo tendrás unas horas."

Confuso, estuve a punto de preguntar él porque me estaban diciendo todo esto. No llegue a hacerlo, alguien me golpeo por detrás, y termine completamente inconsciente.

Había perdido el paso del tiempo e incluso llegue a creerme que estaba muerto, en el momento que desperté y un extraño ser con las ropas completamente desgarradas me arrastraba por el suelo. Estaba en un lugar muy extraño, a simple vista parecía un valle normal y corriente pero todo estaba dibujado de color sepia, el suelo estaba inundado de extrañas fuentes de energía blanca y negra. Por no contar, que el ser que me estaba arrastrando promulgaba extraños e incomprensibles ruidos y gestos, giré la cabeza y lo vi, con la piel de sus brazos echa prácticamente tiras, se le podían ver perfectamente sus venas y arterias colgando, víctimas de la necrosis y vacías de sangre. Me solté por la fuerza de su agarre, caí al suelo y me levante con seria dificultad. Aquel ser humanoide con pelaje de cuervo y brazos prácticamente destrozados, se me quedó mirando, emitiendo sus gruñidos extraños. Por un momento, pensé que me atacaría pero el ser siguió su camino sin más. Fue el momento en el que miré el valle de color sepia donde estábamos con más profundidad. Me quede perplejo, lo más que podía hacerlo con aquella semi-inconsciencia permanente de la pócima, tras ver como aquel valle era exactamente idéntico al que pintó mi hermano en uno de sus cuadros. Intenté hablarle a aquel ser antes de que marchara, preguntarle donde demonios estaba, jamás me respondió.

Sin saber para nada donde me hallaba, seguí uno de aquellos circuitos de energía blanca y negra como el "ying-yang", andando sin rumbo fijo como un muerto sin cabeza. No sabía si estaba loco, o muerto, pero en mi viaje vi un montón de cosas, a cada cual más extraña y perturbadora. Lugares reconocibles, seres de pesadilla que me ignoraban... ¿acaso estaba en el infierno? Desconozco cuanto tiempo estuve andando, cuánto tiempo siquiera estaba en esta dimensión, pero por obra de los dioses, termine encontrando aquel supuesto "portal" del que hablaron mis compañeros. Blanco y negro, al igual que la energía que rebosaba esta dimensión. Entré por él, y llegue a unas extrañas ruinas abandonadas en mitad de un bosque, un bosque con color, y que no me resultaba para nada familiar, al contrario que todo este recorrido realizado en aquella dimensión. Intenté buscar un lugar medianamente seguro en aquellas ruinas, un pequeño círculo de piedra derruida en mitad del pasto algo lejos de aquel portal por donde entré. Me eché sin más en la hierba, durmiéndome casi al instante.

A la mañana del día siguiente, los gruñidos de un puerco salvaje me despertaron. Me levanté lentamente, comprobé con el tacto de mis manos que mis armas seguían en su sitio y así era. El animal estaba a una distancia más que suficiente para no suponerle una amenaza, pero este ya estaba reaccionando ante mi presencia mediante gruñidos de advertencia. Desenvaine la guadaña corta y para mi sorpresa, esta emitió un leve brillo rojizo, algo estaba hablándome directamente a la mente, era la voz de mi hermano. "¡Sigo aquí Kaith! Hermano, ¿estás bien?", dijo. Mas enérgico, tomé la guadaña con fuerza y en guardia respondí "Podría estar mejor, pero sigo con vida supongo", desde la distancia traté de lanzar por instinto un golpe al aire con la guadaña y esta se estiró un total de cuatro metros hacia el animal, hiriéndole en el hocico. Al momento del estiramiento, gran parte del mango se convirtió en una larga serie de eslabones de acero rojizo, que me permitió golpearle desde la distancia, además debajo del filo de la guadaña aparecieron un par de filos más pequeños y rojizos. Aquello no le había gustado al animal, se abalanzó hacia mí y yo saque el hacha con la otra mano. "¡Kaith! ¡Hijo mío!", oí hablar esta vez del hacha, solo en mi cabeza. "¡Padre!", respondí más enérgicamente, a la vez que lanzaba un ataque con el arma hacia el cerdo. Del hacha emergieron unos pinchos rojos desde el filo, y así mismo, el mango del hacha se estiró hasta unos dos metros mediante el mismo sistema de eslabones que la guadaña, aplastando y atravesando a su vez el cuerpo del animal contra el suelo. Tanto los filos de la guadaña, como los pinchos del hacha y los eslabones que permitían a ambas armas el hecho de atacar a media distancia, guardaban cierta apariencia fantasmal, espectral, tal como era el nombre de este extraño arte. Ambos atributos son de color rojo sangre intenso.

Fue aquella misma mañana en que comencé mi camino en aquel extraño continente que más tarde conocería como Garnalia, con una buena pata de cerdo recién asada en mis manos frente a la hoguera. Por muy rico que aquello estuviera, mi cabeza en mucho mejor estado que antes, no dejaba de pensar en todo lo que había dejado atrás. Padre, hermano, amigos. Por muy hombre que fuese, no podía evitar llorar por todo ello durante largos minutos, sin importar si alguien podía oírme. Cuando me encontraba más descansado y recuperado de ello, me levante de súbito golpeando con el puño derecho el tronco de un árbol adyacente, unido a un fuertísimo grito por mi parte. Levanté cabeza hacia el cielo, y volví a gritar, todavía más fuerte.

"¡¡Ellos siguen conmigo, yo no he dejado nada atrás. Esto no es un "Adiós" porque volveremos a vernos, queráis o no!! ¿¡Me oís!?"

Apagué la hoguera y empecé a caminar a paso rápido, con tal de salir del bosque y empezar a orientarme. No quise siquiera pararme a pensar en que podrían ser aquellas criaturas de aquella extraña dimensión, lo único que quería era respirar aire puro, y volverme a sentir vivo de nuevo. Se podría decir que este fue el comienzo de mi vida en estas tierras, lo que suceda a partir de ahora no lo dictara el destino por mí. Lo que pase a partir de ahora, lo decidiré yo, y nadie más.

¡Me llamo Kaith Ragner y esta es mi historia!


La primera regla de una Escuela de Alta Hechicería consiste en que ningún aprendiz debe rebelarse contra su Maestro





Última edición por Kaith Ragner el Vie Oct 14, 2016 11:59 pm, editado 3 veces (Razón : Ficha Reeditada)
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Re: Ficha de Kaith Ragner

Mensaje  Lady Admin el Vie Mar 28, 2014 9:20 pm

Hola, Kaith, una ficha muy completa, interesante y bien redactada. Sin embargo, debo señalarte algunas cosas que habría que concretar para adecuarnos a la ambientación del foro:

+ Como la reina Isabella lleva, en tiempo de rol, unos meses en el trono, vería mejor que a quien haya servido tu personaje sea al rey anterior, su difunto hermano Henricus III.

+ En cuanto a la transformación en demonio, para que fuera posible algo parecido deberías haber sufrido una maldición por parte de nigromantes. En el foro, los demonios son invocaciones procedentes de otros planos. Por ejemplo, podrías decir que había nigromantes y especialistas en Magia de la Transformación  entre los Caballeros del Crepúsculo y que estos fueron responsables de dicha transformación. Por lo tanto, no sería un demonio en toda regla, sino un ser con apariencia demoníaca, no sé si me explico xD; el caso es que el demonio no se puede escoger como raza.

+ La forma "demoníaca" no podrá brindarte cualidades excepcionales, o superiores a las que le corresponden a tu personaje por su grado. Igualmente, cualquier virtud deberá compensarse con factores negativos, que podrán ir mejorándose con el paso del tiempo (tal como les sucede a los licántropos). Todo esto es, fundamentalmente, para evitar personajes op. Los genes de tu personaje seguirán siendo humanos, solo que podrás verte afectado por esa maldición.

+ Por último, debes añadir un detalle al final de la ficha que encontrarás leyendo las normas.

¡Un saludo!

Bye

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Re: Ficha de Kaith Ragner

Mensaje  Kaith Ragner el Lun Mar 31, 2014 11:59 am

Editado.

Con lo de cualidades excepcionales me referia sobretodo a la capacidad de poder volar u ocultar mi identidad humana bajo la demoniaca, no al aumento de atributos basicos como fuerza o velocidad. Me explique mal antes.
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Re: Ficha de Kaith Ragner

Mensaje  Lady Admin el Lun Mar 31, 2014 7:57 pm

Vale, todo bien Smile . Ficha aceptada, Kaith Ragner. ¿De qué tipo de arma quieres ser aprendiz de guerrero? Aquí tienes las posibilidades: http://www.cronicasdelatorrerol.com/t125-informacion-profesiones#459

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Re: Ficha de Kaith Ragner

Mensaje  Kaith Ragner el Sáb Oct 15, 2016 12:00 am

Ficha re-editada en su plenitud.
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Re: Ficha de Kaith Ragner

Mensaje  Yandrack el Sáb Oct 15, 2016 12:29 am

Ficha re aceptada

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Re: Ficha de Kaith Ragner

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