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Ficha de Rodia V. Radimir

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Ficha de Rodia V. Radimir

Mensaje  Rodia V. Radimir el Mar Abr 15, 2014 2:57 am




~ Rodia V. Radimir ~

~ Datos personales ~



~ Nombre y apellidos: Rodión «Rodia» Vlad Radimir von Deinóv.
~ Edad: 24, o eso dice él.
~ Sexo: Masculino.
~ Condición vital: Vivo.
~ Bando: El Dios.
~ Raza: Humano, Licántropo.
~ Profesión: Mago oscuro, Experto en Hachas (una mano).
~ Escuela: Escuela del Lago de la Luna, Guardiadragones del Mar.
~ Clase social: Desconocida.



~ Gustos y aficiones: Los sombreros, la arena, el desierto, la poesía, la pintura, la filosofía y tocar el laúd.
~ Cosas que detesta: Los relojes.
~ Virtudes y defectos: Es inteligente, perspicaz y sigiloso, pero también cruel, desleal y despreocupado.
~ Manías: A menudo se toca el bigote.
~ Curiosidades: Nació un 29 de febrero.
~ Objetivos y metas: Desconocidas.
~ Otros datos de interés: -.

~ Descripción física ~


Rodia adora los sombreros de ala ancha, sobre todo si son negros. Esta costumbre en el vestir se traduce en una sombra que acostumbra a oscurecer aún más sus ojos también negros. Es un hombre de piel morena, con el pelo castaño oscuro a la altura del hombro. Es alto y atlético, con una forma de andar resuelta y segura, como si siempre tuviera bien claro a dónde se dirige y hasta de qué materiales está compuesto el suelo que pisa.

Siempre se deja crecer el bigote y una pequeña perilla, que cuida todos los días y que se preocupa por arreglar cada mañana. Aunque nunca va especialmente arreglado, el conjunto de su aspecto da la impresión de que cada cabello despeinado hubiera sido colocado en el sitio donde se encuentra con una precisión milimétrica.

Es extraño que no vaya vestido de negro, su color favorito, pero, también, es insólito verlo llevar la túnica negra que corresponde a su rango de mago.


~ Descripción psicológica ~


Es reservado con sus secretos, pero capaz de mantener una larga charla con otros sobre cosas que no sean importantes. A veces se trasluce cierta picardía en sus palabras, a veces su tono de voz es serio y grave; a veces, divertido. La personalidad de Rodia es todo un abanico de actos y de sensaciones, y cualquier cosa que pueda afirmarse sobre él podría revelarse como una afirmación totalmente errónea a los pocos días.

Si algo podemos sacar en claro de él es su gusto por andar y por viajar alrededor del mundo sin ataduras de ningún tipo. Ha visto tantos lugares con tantas leyes diferentes que ya no atiende a ninguna en concreto, y es capaz de abandonar una ciudad solo por estar en desacuerdo con una sola norma.

No le tiembla el pulso a la hora de llevar a cabo actos inmorales. Tampoco se arrepiente demasiado de las cosas que hace. No obstante, sí es un hombre pensativo, con un alma que disfruta del pensamiento reflexivo y de las creaciones artísticas.


~ Historia ~


Circulan por el mundo muchas historias acerca de Rodia Radimir y ninguna es realmente conocida. Hace falta preocuparse por investigar sobre su pasado para encontrar algún dato sobre él, y nunca es posible determinar qué es real y qué no, pues los testimonios de quienes lo han conocido son a menudo dispares y contradictorios.

Cuando le pregunté sobre él a Allunah ibn Derhama, una vieja sacerdotisa de Yehnév, esto fue lo que me respondió: «¿Que si conozco a Rodión? ¡Pues claro! Cuando era un crío venía a rezar al Templo de Yehnév o al menos eso decía. No sé cómo lo hacía, pero el vándalo se acababa llevando el agua de todas las pilas, ¡con lo que cuesta encontrar agua en el desierto!, y las llenaba de arena. Tenía tal habilidad para esconderse ese condenado que nadie se daba nunca cuenta, y eso que siempre que lo veíamos no le quitábamos ojo de encima. Nunca lo vi entrar al templo con cubos y no tocaba los del templo, que, además, los tenemos siempre a buen recaudo. ¡Y siempre se llevaba el agua! Me decían a mí que estaba loca, pero no lo estoy, a mi edad yo ya he visto muchas cosas, y no te miento, es más, es que estoy segura: ese niño era un chamán de los de antes, ¡o el espíritu de un djinn en forma humana!».

Francamente, yo no sé si creerme las palabras de la vieja. Cuando hablé con ella, hace ya algún tiempo, rozaba los noventa, y no es de extrañar que, a esas edades, los recuerdos se vuelvan difusos y se entremezclen con fantasías.

La primera persona que me habló de él fue un hombre que conocí, por pura casualidad, en Puerto de Nagda, que es ese puerto que está en la punta norte de Garnalia Sur. Aunque la importancia de Puerto Agnolia haya eclipsado a este lugar, te aseguro que vale la pena visitarlo: es mucho más bonito. Pero bueno, regresando al tema, te diré que a ese hombre solo lo vi una vez. Se llamaba Erik, o algo así, y lo que recuerdo de aquella noche es el olor a vino de su aliento mientras me hablaba, estando ambos sobre un puente que cruzaba un pequeño canal, y que tenía a un niño a su lado, que se entretenía mirando ensimismado la aguja de una brújula. «¿Rodión, dices? En mi vida había escuchado yo ese nombre, y he vivido... suficiente. Oh, pero el nombre de Vlad sí que lo conozco. Hace dos semanas, un mes... No sé. Hace poco lo vi. El Vlad del que te habló es un niño que no pasará de los diez años. Me robó dos brújulas y una carta de navegación; ¿sabes?, hay que tener poco corazón para robarle algo así a un marinero. Además, también se llevó una botella de vino que había traído de lejos. Pero, por suerte, no quedó su crimen impune». Le pregunté qué hizo y él se sonrió. «Ah, no me preguntes. Solo te diré que lo recuperé todo. Y ahí tienes a mi hijo, tan contento con su brújula, parece que no tiene más entretenimiento que ese». El niño no parecía contento, pero no comenté nada. Aunque el dato de la edad encaja, no estoy segura de que nos refiriéramos al mismo Vlad.

Tardé unos cuantos años en volver a tener noticias del misterioso individuo que no parecía estar relacionado con nada bueno. La siguiente ocasión en que me hablaron de él fue en Valverde, en un viaje de negocios. En ese viaje conocí a una jovencita agradable que no tenía más de quince y esto fue lo que me contó: «Estoy muy feliz y no es porque sea primavera. Aunque en cierto modo también. En el baile de primavera conocí a un joven mozo muy apuesto. Se llamaba Rodia y era moreno, es extraño ver pieles morenas en Valverde, por eso todos lo miraban mucho. Y las muchachas querían bailar con él, pero al final solo bailó conmigo, y hablamos de cosas agradables hasta que la luna estaba ya muy alta en el cielo y mi hermano mayor me fue a buscar para llevarme a casa. Pero, antes de irme, me regaló esta pulsera de amatistas y me dijo que se la cuidara, ¡era muy importante para él! Me dijo que le traía recuerdos y me pidió que me acordara de él. ¡Me acordaré siempre de él!». Fue sorprendente que alguien me contara cosas buenas sobre él. Debe ser que Rodia, al fin y al cabo, no tenía tanto de demonio como otros pensaban.

Las pistas que fui reuniendo en el transcurso de muchos caminos, me condujeron hasta la Escuela del Lago de la Luna. El que me habló de él fue un elfo de pelo rubio cobrizo, muy largo, y con una cara también alargada. «Nunca vienen a preguntar por Rodión, tú debes ser la primera. Te refieres a Rodión Radimir, ¿no? Hasta hace poco estuvo estudiando aquí. Se llevaba bien con algunos, pero yo nunca le hablé demasiado. Lo único que hacía era tocar un laúd desafinado, sonaba bastante mal, y se aprendía los hechizos del Libro del Aire cantando con melodías que sonaban peor. Era horrible, y era aún más horrible cuando el zorro (sí, a veces lo veía con un zorro) se ponía a merodear junto a él. Además, las pocas veces que hablé con él me pareció un hombre ignorante. No sabía dónde estaba El Anillo ni ubicaba Ekhleer en un mapa. Por lo visto nació en Ereaten, hijo de un herrero y una tabernera, y nunca se movió de su ciudad de nacimiento más que para venir aquí. Me dijeron que cuando llegó, ni siquiera sabía leer». ¿Que Rodión no había salido nunca de Ereaten? Quise reírme cuando escuché aquello, pero no lo hice. Aunque al principio no lo creí, al cabo de unos días empecé a dudar. ¿Y si, de todos, aquel era el único que había hablado, y con razón, del Rodia que yo buscaba...?

Tras un tiempo de silencio, no hace mucho volvieron a hablarme sobre sus peripecias en las Islas del Amanecer. Esta vez fue un elfo muy simpático, padre de familia, que vivía en una cabaña sobre la cumbre de una montaña verde. «Yo sí que sé quién es Rodia. Bueno, en realidad se llama Rodión Vlad Radimir von Deinóv. Es un hombre joven, moreno, todo en él es oscuro, hasta su ropa. Las veces que lo vi rondar por aquí llevaba un sombrero negro, que parecía hecho con alas de cuervo plegadas (menos mal que entre los elfos no se usan esos complementos; no hay nada más bonito que una tiara de hojas...). Ese hombre, Rodia... Mira, a mí desde el primer momento no me gustó demasiado. No sé si me entiendes, ¿no te ha pasado que hay personas que aun sin conocerlas ya sabes que no son muy buenas? Pues eso fue lo que me pasó. Mi mujer no me creyó y mis hijos tampoco. Les dio su nombre completo y eso suele dar confianza, aunque a mí no me ganó. Estuvo por el pueblo un tiempo, les leía cuentos a unos niños, y todo cuanto sabíamos de él es que tenía en gran estima su cuerpo, su alma y su libertad. Aunque también tenía su "mascota", si se le podía llamar así, que era un zorro muy manso; eso gustaba a muchos.

»Pero, como decía mi padre, el tiempo les quita los disfraces a todas las bestias. Una noche de luna llena lo vieron transformarse en lobo. ¡Era uno de esos licántropos! Nos llevamos un gran susto, pero, por suerte, lograron herirlo y ahuyentarlo. El asunto llegó a los juzgados y mandaron una orden de busca y captura. Lo buscaron mucho, pero no lo capturaron. En fin, así funcionan las leyes. Lo último que supe sobre ese hombre-lobo fue que, para colmo de males, jugaba con artes negras. Era un mago oscuro de Wölfkrone, se había criado en el norte, aunque decían que su familia era del sur. El guarda que nos informó nos dijo que había estudiado en la Torre, cosa que no es extraña: casi todas las cosas malas pasan en esa escuela y casi todos los magos oscuros salen de ella, para mí que el Dios le echó una maldición a ese lugar.

Ay, hija, si te soy sincero, yo no quiero saber más de él, qué miedo. Tendrían que haberme hecho caso, yo nunca me equivoco con mis primeras impresiones
».

No he tenido más datos sobre Rodia. Tampoco sé si será conveniente tener más, puesto que, cuanto más datos reúno, más confusa es la información. Si queremos saber más, solo nos queda esperar a que al fin sea él quien aparezca y empiece a contar su propia historia.


La primera regla de una Escuela de Alta Hechicería consiste en que ningún aprendiz debe rebelarse contra su Maestro.





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Rodia V. Radimir
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Nombre : Rodión «Rodia» Vlad Radimir von Deinóv
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Re: Ficha de Rodia V. Radimir

Mensaje  Lady Admin el Mar Abr 15, 2014 11:48 am

Ficha aceptada, Rodia V. Radimir.

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