La Torre
Bienvenidos a La Torre, un foro de rol progresivo basado en las Crónicas de la Torre, trilogía escrita por Laura Gallego García.

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Buscando remedios

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Buscando remedios

Mensaje  Santiago Prestalanza el Dom Jun 29, 2014 2:37 pm

El medio día se erigía brillante en el firmamento sobre el Fuerte Lanzanegra, un joven aprendiz de la Torre estaba citado allí, en el mercado había mucho movimiento, todos los hombres y mujeres iban fuertemente armados, llamaba la atención que algunos llevaban unas armaduras oscuras con capas negras por algunos lugares, el joven, Erethiel miró el castillo, en él había muchísimos estandartes de dos tipos, unos eran naranjas con el símbolo de un caballo y una guadaña y los otros eran negros con el emblema de un mordisco en blanco.

El joven se dirigió a uno de los soldados que defendían la puerta, estos tenían una armadura de cuero y placas de acero con un pañuelo naranja anudado a la hombrera derecha, en él se vislumbraba el caballo y la guadaña. Tras enseñar el mensaje el soldado le señaló a un hombre anciano que caminaba por un jardín tras las murallas, el joven se acercó a él y preguntó:

- ¿Es usted el Mercader? -. El anciano rió y contestó:

- No hijo no... el Mercader es el señor de la fortaleza, pero tu debes de ser el chico que ha buscado para que me ayude. Mi nombre es Furiom, veras, acompáñame -. Furiom le llevó a una sala donde había varios heridos vendados y conectados a unos extraños recipientes en los que había líquidos extraños.

- Aquí tenemos a la última caravana que envió el Mercader al norte... fueron emboscados aunque pudieron salvar la mercancía... todos ellos han sido envenenados con una toxina especial que requiere de una planta que crece en la otra orilla del río... yo soy ya mayor hijo, tu trabajo es para ayudar a estos hombres, ve a la otra orilla y busca Rocio de la Diosa, es una flor naranja y blanca que crece en los riscos, ayuda a estos hombres por favor -. Erethiel asintió y salió de la Fortaleza, uno de los hombres del Mercader le llevó en barca al otro lado del río, al cruzar el joven curandero pudo ver los cuatro barcos que componían la flota de su anfitrión, cuando atracaron el soldado bajo con el de la barca, sacó una ballesta y dijo:

- Tengo ordenes de acompañarle joven señor -.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Erethiel el Dom Jun 29, 2014 5:44 pm

Estaba algo preocupado por aquellos hombres que habían sido envenenados, no sabía que clase de veneno podía ser, pero suponía que seria algún complejo. Claro estaba, que sabía que tener que hacer, tenía que realizar el hechizo Antídoto, pero claro, no bastaba solo con ese hechizo si el veneno era potente. Tenía que hacer muchísimas cosas más, y pensar que su vida dependía de mi, de un estudiante que no llevaba ni una semana en la torre...
-Tengo ordenes de acompañarle joven señor...-.
Asentí con la cabeza.
Entonces, comenzamos a caminar. Primero, necesitaba conocer más a mi acompañante.
-Bueno... -Me giré hacía él- ¿Cual es tu nombre? -Pregunté en voz baja.
Entonces, añadí rápidamente.
-Yo soy Erethiel, pero prefiero que me llamen Ereth -Sonreí.
Si íbamos a trabajar juntos, teníamos que tener cierta confianza.
A ver, los riscos estaba, más o menos, algo cerca... Calculé cuanto tardaríamos si íbamos a este paso y deduje... Vale, no estábamos precisamente cerca. Más o menos, una hora, o incluso más si nos parábamos a descansar, o si ocurría cualquier cosa, algún animal, algún bandido, una herida...
Empecé a sudar, tal vez por el calor o por la situación tan... ¿descontrolada para mi?
Entonces, en un intento desesperado por reducir la tensión, intenté distraerme abriendo mi macuto y comencé a revisar lo que tenía... Un cuchillo un tanto... ¿rudimentario?, un poco de dinero, unas barra de pan, un frasco roto, un cuenco...
Alcé la vista sonrojado por una cosa que había encontrado en mi macuto, que no debería estar ahí y lo puse disimuladamente en el fondo.
Y bueno, no había casi nada más, una lamina de hierro y un trozo de queso.
Suspiré...
Solo esperaba que la situación no empeorara.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Santiago Prestalanza el Dom Jun 29, 2014 6:16 pm

El ballestero miró al joven y dijo:

- Mi nombre es Yiandel, llameme Yia si le es más sencillo, los riscos están a dos horas a pie, nuestra misión es recoger una planta pero personalmente yo agradecería traer más, mi padre esta entre los heridos y no voy a permitir que muera -.

Cargó su arma a la espalda y comenzó a subir la montaña en el momento en el que un dragón gigantesco y negro como la noche pasó sobre ellos, Ereth se agachó algo asustado y sorprendido pero aun mayor fue su sorpresa al ver que la bestia aterrizaba en la torre de homenaje del castillo y se acostaba. Al ver su reacción Yia dijo:

- No se preocupe, es Ogadrack, es nuestro protector y compañero, me salvó de morir en el abordaje de un barco hace unas semanas, ese que ahora nos pertenece -. Señaló el barco más grande que Ereth había visto, era negro y tenía las velas de un blanco fantasmal.

- Continuemos -. Caminaron durante una medía hora en la que recorrieron varios kilómetros, no pararon ni para comer pero si lo hicieron al escuchar un aullido. Yia preparó su ballesta y miró alrededor pero no parecía haber nada, tras ellos se escuchó un crujido, se giraron y no había nada, se escuchó otro y otro más por todas partes, en un momento el guerrero apartó a Ereth al gritó de:

- ¡Huargos! -. Justo en el momento en el que uno decidió saltar contra ellos, la enorme bestia le empotró contra un árbol pero el joven pudo matarlo de un disparo a la cabeza, el animal cayó sin vida y Yia hizo lo mismo de rodillas, tenía el antebrazo con un mordisco bastante feo, otro huargo fue a por el curandero mientras él cargaba su ballesta con su brazo bueno pero uso un arma que Ereth no había visto nunca para eliminar a la siguiente bestia, apuntó con su brazalete al lobo y con un golpe de su cabeza activo un resorte que disparó un pequeño virote que al impactar estalló y le abrió el cráneo, los demás animales salieron de su escondite, eran dos, Yia pudo cargar su ballesta pero eso no sería suficiente, Ereth debía pensar algo para salvar la situación
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Erethiel el Dom Jun 29, 2014 9:25 pm

Cuando Yia me contó que su padre estaba herido, junto a las demás personas, me sentí un tanto afectado. Sabía lo que se sentía... Me gustaría haberle dicho algo, unas palabras de consuelo o algo, pero no me salían nada... Que se le iba a hacer, soy tímido.
Y luego pasó el dragón... Sentí que mi corazón se iba a parar en cualquier momento... pero no lo hizo... Pero me había dejado algo tocado lo del dragón... A ver, no era algo muy raro, pero igualmente... No todos los días ve alguien un dragón, y mucho menos el dragón que ve se puede considerar un aliado.
Cuando me tranquilicé, me di cuenta de que el dragón no parecía tan temible como antes, hasta parecía algo hermoso... claro si no teníamos en cuenta su tamaño. Y sus colmillos. Y... sus garras. Y su gran cola... y bueno... por lo demás... Bueno... da igual, sigamos.
Y bueno, pasó un rato... Y cuando escuché los ruidos, digamos que me puse un tanto nervioso. Y sin avisar, Yia gritó...
-¡HUARGOS!- Y fue más bien un acto reflejo... o tal vez miedo, pero me aparté lo más rápido que pude. Yia había atacado a dos, y los dos habían muerto con una suma eficacia, pero el guerreo había caído herido y arrinconado en un árbol. Y... quedaban otros dos Huargos.
Grité una palabrota y me puse a pensar... No me quedaba mucho tiempo, pero habían muchas opciones. Y entonces...
Sabía lo que tenía que hacer. Había sentido como una especia de fogonazo de ideas que se habían juntado, dando así, a una estrategia casi infalible. Pero... a pesar de sentir una enorme seguridad, a pesar de saber que tenía que hacer, no paraba de temblar. Mi estrategia era buena, pero... ¿Podría yo llevarla a cabo?
Tomé aire... aquellas bestias todavía no me habían atacando, pero se estaban colocando en una posición ofensiva, intentando rodearme... acercándose lentamente.
Cerré los ojos... y poco a poco... me sumergía al corazón de piedra. No era magia. Era un ejercicio mental que te permitía apartar tus emociones y tus prejuicios.
Abrí los ojos, donde estos se mostraban inexpresivos, los huargos se abalanzaban ya sobre mi y esperé. Uno de los huargos dio un enorme saltó con la intención de caer sobre mi y matarme. Estaba muy cerca, podía sentir su aliento, pero...
LindurEwëTótHirùl
Con la manó señalé al suelo y se desprendió de él una roca, más o menos del tamaño de un cabeza.
Rápidamente, me agaché y apunté con la mano izquierda hacía el huargo. La roca salió disparada hacía la cabeza del huargo y le dio de lleno. No sabía si había muerto, pero lo que si sabía es que por lo menos, estaba inconsciente. El huargo yacía en el suelo mientras de su cabeza salía grandes cantidades de sangre.
El otro huargo había retrocedido ante el desprendimiento de la roca. Parecía inteligente... debía andarme con ojo.
Giré un momento la cabeza para ver como estaba Yia y...
-¡Dios santo! -Grité.
Su herida había empeorado. Mi "infalible estrategia" se había quebrantado en aquella situación. Al pensar que la herida de Yia no era tan grave como parecía, o mucho menos que podía empeorar de aquella manera, no le había intentado tratar antes... debía ser atendido en ese mismo momento, o si no... podría perder algo más que el brazo. ¿Pero como podía hacer un hechizo de curación potente con un huargo intentado matarlos? Solo se me ocurría... realizar dos hechizos al mismo tiempo. Algo, que para un estudiante, era algo brutal, pero... ¿que más podía hacer?
Salí corriendo y me puse al lado de Yia, y dividí mi mente en dos. Con una mano apuntaba a Yia y con otro al huargo. A Yia le tenía que hacer un hechizo bastante avanzado, que ni siquiera salia en el libro. La Regeneración intensiva, un hechizo bastante difícil de hacer, aparte de agotar bastante al mago. El objetivo del hechizo era curar una herida de forma casi instantánea, lo malo es que el hecho de cerrar una herida tan grave, causaba mucho daño al herido... si tuviera láudano o algún otro sedante...
ReveEwëGajaIakNänTót
PùtherAshReveLindur
Sentí un tirón de mis dos brazos, los ojos me pesaban y me dolía la cabeza, me estaba mareando.
De mi mano izquierda salió una potente chispa verde que dio a aquella herida, y... se podía ver como aquella herida se iba cerrando desde la zona más interna hasta la externa de forma muy rápida. No sabía si Yia había gritado, mis ojos me pitaban.
Al mismo tiempo, de mi mano derecha había salido una onda bastante grande de un color marrón que había chocado contra el huargo. Este no había muerto, ni se había quedado inconsciente. Estaba paralizado. La función de aquel hechizo no era paralizar, si no manipular sus músculos y hacer que no se pudieran mover. No sabía cuanto tiempo iba a estar el huargo en este estado, pero sin duda, bastante tiempo. La intensidad de aquella situación no me había permitido canalizar bien mi energía y la había lanzado casi toda en aquellos dos hechizos.
Me tumbé mirando al cielo. Me encontraba cansado, sentía el cuerpo pesado y agarrotado... El efecto del corazón de piedra había parado.
Miré a Yia.
-La próxima... vez... intenta no exponerte tanto... -Le dije entre forzadas tomadas de aire a causa del cansancio.
Entonces recordé que hacía un momento me había quedado quieto mientras uno de los huargos saltaba hacía mi solo para realizar mejor el hechizo Golpe de piedra... Si me hubiera salido mal en aquel momento, hubiera muerto... Y si en el momento de realizar los dos hechizos a la vez, hubiera fallado alguno de los dos, Yia hubiera muerto o los dos hubiéramos podido morir.
Me reí, estábamos a salvo. Y entonces, me desmayé. No había agotado realmente todas mis energías... así que estaría solo unos minutos en ese estado.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Santiago Prestalanza el Lun Jun 30, 2014 12:44 am

Yia recuperó la movilidad de su brazo, se quitó con firmeza pero suavemente a su compañero de encima para levantarse y eliminó al lobo paralizado, su compañero inconsciente y con uno de los virotes de su carcaj mató al que había perdido el sentido, tras verse seguro fue a socorrer a su colega y al ver que solo estaba inconsciente recargó el arma de su brazo y recogió los virotes que había usado.

Era peligroso permanecer allí mucho más tiempo así que se dispuso a cargar con el curandero pero se despertó, algo agobiado pero debido seguramente a que no sabía si había logrado sus objetivos, Yia le ayudó a incorporarse y dijo:

- Gracias mi joven señor, se ha arriesgado mucho por mi -. El joven ballestero hizo una reverencia con la cabeza y ayudó a levantarse a Ereth, continuaron su camino y llegaron a los riscos, Yia sacó material de escalada y le tendió una cuerda y un pico para ayudarse. Ambos miraron hacia arriba y acordaron alcanzar en primer lugar un pequeño habitáculo en la roca. El camino era escarpado y Yia no sabía si su compañero sabía escalar así que le dijo:

- Ten siempre tres puntos de apoyo seguro o te caeras, tenemos nuestro objetivo a quince metros y la caída sería probablemente mortal, suerte -. Tras esas palabras comenzó a escalar.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Erethiel el Lun Jun 30, 2014 8:05 pm

Estaba algo mareado, aun no me había recuperado del todo y no me sentía lo suficientemente fuerte en esos momentos para escalar, pero... No me quedaba otra. La vida de aquella gente dependía de nosotros. Me puse a escalar.
De momento, iba bastante bien. La verdad, es que avanzaba bastante lento, mientras que la distancia que tenía con Yia se iba agrandando...
¡Crack! Una de las rocas donde había puesto mi mano se había caído y del susto... bueno, me caí. Pero creo que no se si fue suerte, o casualidad, que debajo de mi había una gran cuña de piedra, donde podía poner los pies. Fue algo muy justo, pero me dio tiempo a poner mis pies sobre aquel enorme saliente, y así evitar una enorme caída. Después de haberme  tranquilizado un poco, fui a  agarrarme a otros salientes. El corazón me latía con fiereza. Sabía que no debía pero... miré abajo y cerré los ojos... No por miedo, si no por desesperación. No había avanzado ni 3 metros... Bueno, hay que reconocer, que nunca fui un gran escalador.
Seguí subiendo, pero esta vez, de forma aun más lenta, pero fijándome antes en el saliente donde me posaba. Usaba muchísimo el pico, a pesar de que no sabía como usarlo para escalar. Me dolían los brazos y los dedos de una forma bestial... ya quedaba poco, ya había subido más de la mitad. Aquel habitáculo estaba tan cerca de mí...
Solo me fijaba en la pared, la zona se había complicado un tanto, ahora para subir tardaba varios minutos, ignoraba en aquel momento, donde estaba Yia o el habitáculo. Estaba seguro de que si me distraía un momento, me caería y no sabía si me daría tiempo a realizar algún hechizo... Fallo mio, tendía que haber realizado algún hechizo para suavizar el suelo pero ya era demasiado tarde.
Di un largo suspiro. Había conseguido subir un poco más y me encontraba en una "zona segura" donde si te caías, se te podía considerar manco. Me alegré de aquel momento, donde mis manos no se tuvieron que agarrar con tanta fuerza a las rocas, ademas de que disfrutaba de un "enorme" espacio en mis pies, donde podía posarlos de forma más cómoda.
-¿Qué tal vas, Yia?- Pregunté rápidamente.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Santiago Prestalanza el Lun Jun 30, 2014 9:26 pm

El joven Ereth notaba su escaso entrenamiento a la hora de escalar, al preguntar a Yia por su posición se escuchó sobre él un:

- Ya he llegado, animo joven señor, le quedan tres metros y he asegurado su cuerda -. El joven guerrero miró al horizonte, ahora estaba a una altura similar a la del dragón negro, se veía la enorme bestia dormir en su nido-torre, abajo uno de los barcos comenzó a salir río abajo, los riscos en los que se encontraban tenían tres tramos, a diez metros por encima de ellos tenían el primero donde una gran terraza de montaña les permitiría buscar la flor.

Los que vivían en la fortaleza estaban acostumbrados al ejercicio físico diario así que Yia animó a su compañero a subir no por superioridad sino por el mero hecho de que se autosuperara. Vivir en Fuerte Lanzanegra era un peligro constante pero ninguno de sus residentes lo cambiaría por nada. Yia se limitó a esperar sentado en el habitáculo. Lo bueno es que la brisa del mar que subía del río ayudaría a Ereth a no sudar y resbalarse.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Erethiel el Mar Jul 01, 2014 11:09 am

Di un suspiró y me preparé para seguir subiendo.
Las manos ya no me dolían tanto, y contaba con la seguridad de la cuerda, pero...
- Ya he llegado, animo joven señor, le quedan tres metros y he asegurado su cuerda -. Me dijo Yia.
Sus palabras me dieron ánimos. Me puse a escalar más animado, tardando lo suyo, pero eso si, a lo seguro. Habían pasado varios minutos, y ya estaba realmente cerca del habitáculo. Si alargaba la mano, estaba seguro que hasta podría agarrarme... pero las palabras de Yia resonaban en mi cabeza, "Ten siempre tres puntos de apoyo seguro o te caerás, tenemos nuestro objetivo a quince metros y la caída sería probablemente mortal, suerte", y no tenía ganas de comprobar si llegaba o no, ya que prefería no estar un rato solo con dos puntos de apoyo, ya que la pierna izquierda no podía ponerse sobre nada.
Logré subir un poco más, ya veía perfectamente a Yia. Escalé un poco a la izquierda y di un corto salto. Me encontraba en el habitáculo, y me senté inmediatamente mientras me tocaba las manos.
-Luego, para bajar, creo que usaré el método rápido -. Dije riéndome mientras hacía el movimiento de un salto pero sin levantarme.
Acto seguido, abrí mi macuto y saque la barra de pan, que acto seguido partí en dos y le dí uno de los trozo a Yia. Y le di un bocado... la verdad, es que el pan no estaba precisamente bueno, estaba bastante duro y el sabor no estaba precisamente bueno... Pero tenía que recuperar un poco de energía. La escalada me había dejado molido, y estaba pensando en realizarme algún hechizo de sanación sencilla en las manos y en las piernas. Pero ahora mi máxima preocupación, aparte de la flor y los envenenados, era que el queso no supiera peor que el pan. Porque si era si, necesitaran más de una flor.
Y por seguridad, no saqué el queso.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Santiago Prestalanza el Jue Jul 03, 2014 12:38 pm

Yia masticó el pan con ganas, a pesar de lo rica que era la fortaleza la comida semanal de los guerreros no era demasiado mejor que aquel pan excepto los dos últimos días de las dichas semanas que les dejaban salir a las posadas de los poblados circundantes a gastarse su paga, el joven ballestero se fijó en las manos de su compañero, no estaba acostumbrado a la escalada y las tenía llenas de pequeños cortes, él las comparó con las suyas que ya tenían unos grandes y duros callos que le permitían escalar a mano desnuda, pero por seguridad de su protegido sacó de debajo de sus musleras dos guantes de cuero con los dedos cortados, siempre los llevaba ahí por si los necesitaba y como ese era el caso los cogió y se los tiró a Ereth a los brazos. Ahora podría escalar más rápido y sin hacerse daño.

- Úselos a partir de ahora, le ayudaran -. Acto seguido acabó su trozo de pan y comenzó a escalar de nuevo, no iban a tardar tanto pues este risco tenía muchos más sitios a los que agarrarse.
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Erethiel el Jue Jul 03, 2014 7:01 pm

Cogí los guantes que me había lanzado Yia y los coloqué en el suelo, le di un enorme bocado al gran cacho de pan y me lo tragué rápidamente. Cogí los guantes de cuero y me los puse. La verdad, estaban bastante bien.
-Gracias-. Dije mientras me ponía a escalar.
La verdad, la zona no era nada complicada, y a pesar de mi nula experiencia escalando, se podría decir que hasta lo estaba haciendo "bien", y encima la protección de los guantes me lo hacía todo más fácil.
Entonces, me fijé en Yia y sonreí. Él parecía que en vez de escalar, corría por la pared usando también las manos, y acto seguido me miré las mías... protegidas por guantes... y di un suspiro. Maldito orgullo...
Seguí escalando, pero esta vez, mis manos iban desnudas. En el bolsillo trasero del pantalón, descansaban unos perfectos guantes de cuero.
El dolor, poco a poco, recorría mis manos, y notaba pequeños pinchazos, que me hacían cambiar un poco de ritmo.
Había pasado muy poco tiempo, pero... ¡Quien lo iba a decir! Ya habíamos terminado de escalar, pero... me arrepentía de quitarme los guantes.

_________________

Ereth cuando le dicen que tiene que escalar
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Re: Buscando remedios

Mensaje  Santiago Prestalanza el Lun Jul 07, 2014 4:07 pm

Yia ayudó a llegar a Erethiel al borde donde ya pudo levantarse el solo, el joven ballestero miró a su compañero y al verle con las manos llenas de heridas dijo:

- Los tiene bien puestos señor -. Sonrió y dio algunos pasos hacia el frente mirando a su alrededor mientras sacaba su arma.

- Aquí podemos empezar a buscar esas flores, tengamos los ojos abiertos que aquí los animales son bastante feroces ¡Tome! -. Le tendió un cuchillo de caza con el emblema de unos dientes en negro, igual que el emblema de los estandartes negros de la fortaleza, se trataba de un cuchillo de unos veinte centímetros de hoja y diez de mango, este último era de madera negra y el metal se trataba de acero pulido al milímetro, era un arma evidentemente cara y bien cuidada.

- No me la pierda eh, es de mi padre, pero ahora mismo te será mas útil a ti que a mí -. Acto seguido comenzó a correr con la ballesta lista hacia el interior del bosque de pinos y matojos...

OFF: ES RECOMENDABLE SER SIGILOSO EN ESTE LUGAR PUES LOS LOBOS (normales) SUELEN TENER SUS MANADAS EN ESTAS ZONAS.
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