La Torre
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Mis dos mitades

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Mis dos mitades

Mensaje  Mion el Lun Dic 07, 2015 10:41 am

Si en algún momento de la tarde me había puesto como misión evitar que este chico llegara a la escuela... desde luego había fracasado estrepitosamente.
Los  grandes portones que antes "defendían" la escuela de la Luna se habían hecho pedazos en contacto con aquellas bolas de infinita oscuridad.
"Genial."
Ahora todo quedaba en manos de la suerte, esa que tanto me había apollado en vida, pero que parecía haberme rechazado desde el momento en el que fallecí.
Apenas había alumnos en esta entrada de la escuela, quizás alguno que resulto herido y pocos más que miraban alarmados el espectáculo.
Por dios, me desesperaba esta panda de inútiles. A mi me habían dado todo servido en bandeja toda mi vida, bandejas que tenían más valor de lo que ninguno de los aquí presentes poseía, y, a pesar de ello, sabía arreglarmelas mil veces mejor que estos monos de feria.
"Ir a avisar a los profesores."
Pensé con fuerza, deseando que pudieran oírme.
Aun con todo sólo me invadía la desesperación de su inutilidad, sabía que el estruendo que Zeref había causado sería suficiente para alarmar a los maestros.
"Sólo espero que los maestros no se parezcan a sus alumnos."
Mis ojos se centraban en cada alumno nuevo que se acercaba, rogando que su cara nunca apareciera. Que se hubiera largado al bosque a buscarme, o quedado dormida en sus aposentos.
Por su puesto las posibilidades de que no apareciera... eran mínimas.
-Bonito espectáculo. Por un momento pensé que querías pasar desapercibido. Ya veo que me equivocaba.
Intenté desviar su atención de la escuela con una maniobra simple y poco eficaz. Mi mente estaba demasiado preocupada buscándola a ella como para planear nada mejor.
Entonces se me encogió el corazón. Pude verla, asomándose por la grieta. Si nadie la buscaba nadie la vería, su presencia no era notoria y su cabeza apenas podía avistarse desde fuera. Nadie posaría su atención en ella, nadie excepto yo, que la había buscado frenéticamente en el último minuto.
Entonces ví a los maestros aparecer por el otro lado de la torre, venían corriendo por los jardines alarmados por el estruendo.
-Y aquí llegan tus objetivos.- le dije intentando convencerme a mi misma -¿Crees que podrás con todos?

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Re: Mis dos mitades

Mensaje  Zeref el Lun Dic 07, 2015 3:33 pm

Las esferas cayeron sobre el portón haciéndolo caer con estrépito, fue fácil ante la sorpresa de los desprevenidos alumnos y maestros aunque no tardaron en llegar estos con caras enfadadas y alarmantes. No parecían estar muy acostumbrados a ataques pues se gritaban unos a los otros discutiendo y desorganizados.

- ¿Cómo no va a pasar desapercibida una sombra en el reino de la noche eterna? - Respondí

Segundos más tarde comenzó la lluvia de hechizos por parte de los magos, tenía ventaja y lo sabía porque no solo si entre ellos se encontraba un mago de luz no podría hacerme nada en la oscuridad que cubría el reino, sino que la mía golpearía con mucha más fuerza. Me incliné un poco hacia adelante flexionando las rodillas y con ambas manos hacia adelante las entrelacé. Los hechizos alcanzaron el lugar donde me hallaba pero pasaron de largo sin nada que golpear porque mi cuerpo ya no era sólido, ni si quiera era un cuerpo, era una sombra y en la oscuridad era invisible. Tres sombras rápidas salieron en pos de cada mago que allí se hallaba envolviéndoles en silencio, fundiéndose con sus propias sombras.

Con un pequeño gesto hice que una lengua de fuego azul gigantesca llamease en el cielo volando en círculos para luego lanzarse sobre algunos magos que corrían o se protegían con improvisadas barreras. Pero esto no les hizo daño y tampoco era el objetivo, el miedo y la ira que sentían era lo que necesitaba, sonreí, una mueca imperceptible en algún punto de la oscuridad que nadie veía. Ahora sí, usando sus sentimientos como arma los paralicé, ellos se dieron cuenta, tenían demasiadas sombras para tan pocos puntos de luz, pero era tarde porque estas se abalanzaron sobre ellos envolviéndoles sin que pudieran hacer nada, paralizados por sus propias emociones, cuanto más se enfadaban y resistían mayor era la fuerza que les oprimía y las sombras les dañaban con facilidad.

- Humanos, tan cobardes como predecibles - Mi voz se escuchaba en sus mentes, parecía provenir de todas partes pero ninguna en concreto, las sombras ofuscaban sus sentidos y la oscuridad amparaba la invisibilidad de mi cuerpo en forma de sombra.

Mi cuerpo regresó a su estado original ya realizados los hechizos, caminé sin prisa pero sin pausa entre ellos que trataban de moverse pero solo conseguían ser envueltos aún más por las sombras, a mi paso las antorchas se apagaban en silencio como si un viento frío les soplase, dejando todo a oscuras mientras me internaba en la escuela.

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Re: Mis dos mitades

Mensaje  Invitado el Mar Dic 08, 2015 5:39 pm

Desde el momento en el que aquella misteriosa chica desapareció sin más en mi habitación, lo único en lo que pensaba era en volver a hablar con ella, necesitaba una explicación. Quería que alguien me diera una maldita explicación de que era lo que estaba sucediendo y en aquel momento Neky parecía más dispuesto a sabotear mi búsqueda que a ayudarme en ella, por lo que en los últimos horas casi no habíamos hablado. Estaba enfadada con él y no hacía nada para solucionar eso, por lo que mi enfado aumentaba.

Estaba en el comedor, picando algo; necesitaba reponer fuerzas ya que no habia comido casi nada en todo el día; cuando de pronto se escuchó una gran explosión. Dejé mi comida y me dirigí al lugar del que provenía la explosión sin siquiera pensármelo dos veces, por algún motivo pensaba que era una buena idea dirigirme allí. Últimamente no tenía ideas muy buenas, pero yo no era consciente de ello en aquel momento, por lo que me dirigí a paso ligero a la entrada. Neky, a pesar de que la cosa estuviera tensa últimamente seguía siguiéndome a todos lados y esta vez no era una excepción. Aunque me hubiese gustado que si, ya que desde el instante en el que me levanté de mi silla y empecé a caminar, no hacía más que gritarme que me diera media vuelta sin siquiera importarle que alguien pudiera escucharle. Yo le ignoré hasta que mi paciencia no pudo más.

-¡Déjame! ¡¿Por que debería hacerte caso?! ¡Te pedí ayuda y no me hiciste caso! Ahora yo haré lo mismo... -dije sorprendiéndome yo misma de estar gritándole. Neky había estado a mi lado desde que tenía sentido de razón y en ningún momento le había levantado la voz, siquiera hablado mal. Pero cada día estaba más estresada, enfadada, triste, ni siquiera yo sabía como estaba exactamente, solo sabía que estaba harta. Harta de que todo el mundo me ocultara cosas, de no saber nunca que ocurría a mi alrededor. Harta.

Seguí caminando hacia la entrada y allí me encontré con lo que parecía el final de la Escuela del Lago de la Luna. Intenté retroceder, pero hacía apenas unos instantes detrás mío había caído una armario que me impedía el paso, que me impedía huir de una muerte segura. Miré a mi alrededor y de pronto vi a Neky frente a una grieta haciéndome señas para que entrar, sin siquiera pensarlo un momento me dirigía a esta, me metí rápidamente y me quedé allí, intentando no llamar la atención. Pensaba que Neky se quedaría a mi lado, pero solo entró en mi escondite para decirme que no me moviera de allí hasta que él me lo dijera bajo ninguna circunstancia. Quise detenerle, pero ya había salido de la grieta y me costaba demasiado salir de esta. El hueco era bastante amplio, pero la entrada era muy estrecha. Estaba intentando salir para ir a por Neky cuando de pronto vi como este aumentaba de tamaño hasta el de un tigre de tamaño normal, pero no se quedó allí, siguió aumentando de tamaño hasta que su cabeza quedó a la altura de una persona normal.

Me quedé inmóvil, confusa en la grieta mirando a aquella gran bestia que supuestamente era mi Neky. Mi pequeño Neky. Desde mi escondite miraba a todos lados viendo como aquellas extrañas sombras debilitaban a todos los presentes, menos a Neky y a aquel chico moreno. Él debe ser el causante de todo esto... Tenía la mirada clavada en aquel chico, intentando averiguar que se proponía exactamente. Pero de pronto otra silueta llamó mi atención. Mion... Abrí aun más los ojos, cada vez más confusa. La primera y última vez que hable con ella no parecía tener intención de acabar con la escuela. Pero si aquella era su intención desde el principio, el que se hubiera presentado en mi habitación hacia un par de días tenía menos sentido aun.

-¿Que esta pasando... ? -pregunté a pesar de saber que no recivbría respuesta, mientras mi mirada se paseaba por aquellos tres. El supuesto Neky, la extraña fantasma y aquel chico tan misterioso y destructivo.

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Re: Mis dos mitades

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