La Torre
Bienvenidos a La Torre, un foro de rol progresivo basado en las Crónicas de la Torre, trilogía escrita por Laura Gallego García.

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Ficha de Ardeled

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Ficha de Ardeled

Mensaje  Ardeled el Dom Feb 28, 2016 2:37 pm

~ Ardeled ~


~ Datos personales ~


Nombre y apellidos: Ardeled, renunció a todos sus apellidos.
Edad: Dieciocho años.
Sexo: Masculino.
Condición vital: Vivo.
Bando: La Diosa.
Raza: Humano.
Profesión: Aprendiz de mago.
Escuela: Escuela del Bosque Dorado.
Clase social: Pueblo llano, ni burgués ni campesino: fue prácticamente excluido por diversos sucesos que se explicarán, pero ejerció como aprendiz de guerrero y tienes unos ingentes conocimientos de ciencias naturales (biología, geología, astronomía...), química y física.



Gustos y aficiones: Debido a su inagotable curiosidad, adora leer: en cuanto encuentra un tema que le resulte mínimamente atractivo lo devorará y si puede tratará de llevar a la práctica lo que haya leído.
De la misma forma, toda clase de experimentación ya sea inventándose pociones a partir de la base de química que tiene, como tratando de crear cualquier clase de aparatejo que se le ocurra con lo que tengo a mano. Por ello no es raro que su habitación esté llena de cachivaches o de proyectos fallidos.
Cosas que detesta: Hay pocas cosas que le molesten, lo más destacable sería que no le agrada lo más mínimo perder. Si es algo serio, es decir falla en alguna misión o prueba, no pierde su usual buen humor pero se nota en su actitud puesto que durante un tiempo se centra en evitar a toda costa repetir esos errores.
Virtudes y defectos: Se podría decir que su única virtud es su capacidad de afrontar cualquier clase de situación con humor. Pero esto no sólo se aplica a si mismo, aunque no conozca a  alguien que lo esté pasando mal es capaz de ofrecerle una sonrisa y de sacarle otra casi siempre.
Sin embargo, tiene un defecto muy grande sobre este tema: es su falta de tacto, a la hora de tratar a la gente es muy directo y no se da cuenta del efecto que pueden llegar a tener sus palabras.
Manías: Como no es alguien muy metódico, tampoco tiene muchas manías: sólo que aunque debería llevar sólo la túnica correspondiente a su rango, a veces lleva su propia ropa, más adecuada para un mercenario que para un mago puesto que busca la libertad de movimiento y proteger órganos vitales con unas tiras de cuero por el pecho.
Curiosidades: Es capaz de sobrevivir en casi cualquier situación: cazar, ya sea con trampas o con improvisados utensilios, y recolectando; tampoco le afectan demasiado los diversos climas, sólo la intensa luz solar del desierto le afecta notablemente.
Objetivos y metas: De su antiguo maestro ha heredado una única ambición: Ser el más fuerte de todos. El detalle es que nunca dice que necesita para lograrlo.
Otros datos de interés: No es muy poderoso en lo que se refiere a términos de magia, pero lo compensa siendo capaz de percibir la cantidad de magia que tiene el resto y la que utiliza en sus hechizos, así como puede llegar a intuir el tipo de magia que está utilizando. También puede ver trampas mágicas o seres mágicos que suelen ser invisibles.



~ Descripción física ~


Da igual quien sea el que lo observe, destaca sobre el resto por su extravagante aspecto. Lo más llamativo es su pelo: larguísimo pues le cubre toda la espalda, aunque mantiene algo que podría llamarse flequillo pero si alguien con un mínimo de criterio lo consideraría la definición de desaliñado; además que sea de color rojo intenso con las puntas que llegan a la parte baja de su espalda son amarillentas. Pasando a su cara, tiene unas facciones demasiado finas y aristocráticas que no encajan demasiado con su procedencia (es norteño), lo mismo ocurre con sus ojos que son del color del ámbar. Unos ojos vivaces que parece que no dejan pasar ni el más mínimo detalle, por otra parte y bajo ciertas circunstancias muestran un brillo rojizo que recuerda a su extraño cabello otorgándole un aire inexplicable: como si todo estuviera puesto a su disposición para su posterior deleite. Si esto ya hace que su aspecto sea misteriosamente llamativo e incluso algo intimidante, aún hay más: pese a su corta edad mide 1'85 aproximadamente de alto y su piel es extremadamente pálido incluso para los de su zona, a la que le sumamos un interesante número de cicatrices, causadas por quemaduras, cortes, marcas de toda clase, y una forma física excepcional obtenida gracias a un entrenamiento al que fue sometido de forma voluntaria cuyo resultado es que no exista ni un gramo de grasa ni de músculo de más en su anatomía. Y para cerrar de una forma no menos curiosa, es raro verlo sin una sonrisa en la cara.


~ Descripción psicológica ~


¿Aún tenéis en mente su extraño aspecto? Pues descartad toda posible desconfianza inicial hacia él. Literalmente es demasiado optimista como para poder ser considerado como alguien malicioso, pero no ingenuo: simplemente la parte más perjudicial no la considera como algo importante, aunque sea más probable y mucho peor que la alternativa. No es que la obvie o la tema, tan sólo cree que (o como él mismo dice) no hay nada malo, quizá algo menos bueno que lo anterior pero no pierde su buen humor nunca. Es más, cuando mayor sea el peligro, más se ensancha su sonrisa y más fácil parece todo lo que hay que hacer para solventar la situación. También cuenta con un gran ingenio, que sólo utiliza para conseguir librarse lo más rápido de tener que estudiar y para exprimir su sentido del humor: por lo que probablemente ignore la mayor parte de la clase mientras hace tonterías y bromas pero si alguien le preguntase sería capaz de explicar perfectamente todo lo tratado en la misma. Sin embargo es muy fácil motivarlo a hacer algo, simplemente tiene que ser algún tema que le interese mínimamente para retarlo sobre el mismo. Por otra parte, no tiene ninguna clase de prejuicios hacia ninguna clase, raza, religión ni nada por el estilo.


~ Historia ~


Una taberna de mala muerte no parece el mejor sitio para contar una historia, pero esa noche tuve que hacer una notable excepción.

Para localizar un poco a un posible lector, todo esto da comienzo al recibir un mensaje para solicitar mis servicios. Solo que nunca antes había recibido una invitación tan extraña para contratarme: "He oído hablar de su persona y sus útiles habilidades, no sólo eso, muchos me han hablado notablemente bien: yo y la organización que represento precisamos de su ayuda. ¿Conoce la posada "El Poney Pacedor"? Allí lo estaré esperando esta noche." No era extraño el hecho de tener que acudir a esa posada, sino el detalle de ser notorio para alguna organización.
De cualquier forma, el trabajo es siempre trabajo, así que me personé en la susodicha taberna de la posada, con toda clase de herramientas como si fuera a salir en ese mismo momento a realizar lo que me pidieran. No me dió tiempo ni a pedir nada en la barra cuando un mago con su correspondiente túnica roja me pidió que me sentara con él:

-¿Es usted Ardeled?- Dijo abiertamente nada más sentarnos donde me indicó.
-También conocido como "el Embaucador", mucho gusto ¿Qué quiere de mi un mago?- Como agradecimiento por ser tan directo yo pensaba actuar igual.
-Pues es sencillo: su historia. Nada de medias tintas, ni de bromas, ni de mentiras. Vengo desde muy lejos, no sé si le suena la escuela conocida como La Torre.
-Claro, ¿quién no la conoce?- Le interrumpí a propósito, realmente sabía a donde quería llegar este sujeto, lo que no sabía era hasta donde quería llevarme a mí.
-Pues ya lo sabrá entonces: tenemos algunos nuevos alumnos que han venido según todos ellos "por su recomendación". ¿Quién es usted? ¿Cómo hace eso? ¿Para quién trabaja?- Poco a poco iba perdiendo la compostura e iba alzando la voz, casi parecía que se fuera a salir de si. Eso podía ser peligroso, casi podía ver que de un momento a otro podría acabar yo mismo convertido en piedra o carbonizado o Dios sabe qué.
-Tranquilícese, eso lo primero. ¿Qué gano yo contando o dejando de contar mi historia?
-Si no trata de engañarme, lo llevaré a la Torre y probablemente se le pague por lo que ha hecho. Pero le comento que esto es extraoficial: no lo sabe la Señora de la Torre, por lo que tendrá que volver a exponerlo allí.
-Entonces hay trato: mi historia a cambio de la posibilidad de entrar a trabajar allí, además de un pago que se cocretará según el número de jóvenes que estén allí gracias a mi. Y de una sidra.- Obviamente, eso no era lo que había dicho mi interlocutor y estaba a punto de responderme cuando levanté un dedo. -Primera norma: no interrumpas al cuentista o te quedarás sin nada.

"Bueno, me imagino que para empezar lo mejor es el principio: Nací hará unos diecisiete años en un pueblucho perdido de la mano de Dios, tan al norte que no creo que a nadie en su sano juicio se le ocurriera ir allí. Pues mi nacimiento fue casi simultáneo a la llegada de ciertos seres con poco juicio: licántropos. Al parecer un par de días después de mi nacimiento fue luna llena y un grupo de aquellas bestias que llevaban un tiempo siendo perseguidas por cazadores arrasó gran parte de la aldea, por suerte los cazadores llegaron a tiempo para evitar la inevitable matanza que estaba teniendo lugar. Fue en ese momento en el que yo quedé huérfano, en un pueblo casi destruido en el que nadie se quería hacer cargo de mí. Hasta aquí casi parece una triste historia normal, pero mi destino parecía empeñado en reírse de mí de las formas más extravagantes existentes.

"Como es normal, no tenía cabida alguna en ese grupo por lo que, contra todo pronóstico, fue un enano quien decidió hacerse cargo de mi. Se llamaba Thran, y estoy seguro que no existe ser, de la raza que sea, que tenga un corazón más grande que él, fue él quien me puso el nombre que uso aún. Si mal no recuerdo, siempre contaba que el nombre que tenía antes era uno bárbaro y que apenas se acercaba a describir cómo era y todo el potencial que yo tenía, el que él me puso: mi nombre, se refería a algún héroe de su mitología que ya ni recuerdo pero que según dicen fue el primero en controlar las llamas a su antojo. Para él era la forma perfecta de combinar mi color de ojos, mi pelo rojizo y mi incesante actividad con el ingenio que tenía.

"Me llevó a su ciudad natal, en el nivel 75, donde me crió durante lo que casi toda mi infancia, y apenas un suspiro para él. De cualquier forma, aquellos fueron los mejores años de mi existencia: pese a la discriminación que sufría cada vez que salía del pequeño remanso de paz que tenía en la casa de la familia de Thran, el aprecio que me tenían allí hacía que no lo notase. Al haber pasado tanto tiempo fuera de su reino, Thran no tenía muchos lazos con los suyos por lo que se dedicó durante ese tiempo a educarme lo mejor que pudo y cuando vió que mi crecimiento y mi velocidad de aprendizaje eran mucho mayores que los de su raza, consiguió convencer a un amigo suyo cuyo trabajo era enseñar a jóvenes enanos todo aquello que les pudiera hacer falta en esa sociedad. Para aquel entonces ya se iba notando notablemente que no era un enano, pero aún así mi nuevo mentor me llevaba a todos los sitios que consideraba adecuados para mi aprendizaje: talleres, fábricas, hornos, fundiciones... Lo único malo fue que comparado con los enanos yo era muy débil y desgarbado por lo que tenía que esforzarme mucho para poder mantener el ritmo que se me imponía al trabajar en sitios como esos. Pero como acostumbra, mi suerte no tenía intención de durar tanto tiempo...

"Como la mayoría saben, los enanos no destacan ni por su aprecio a otras razas ni por confiar en la magia. Pues yo me las apañé para sacar a relucir que cumplía ambos el mismo día que visité por primera vez que viajé a la grandiosa forja de Khathill. No recuerdo exactamente los detalles, sólo sé que fue la primera vez que vi algo que fuera mínimamente mágico y que se lo comenté a Thran y a mi maestro, lo que hizo que su actitud hacia mí cambiase de inmediato. Sumado a que por alguna razón, alguien había corrido la voz de que yo estaba allí, al poco tiempo acabé siendo tomado como un espía. Ahí comenzaron los infortunios: el juicio que me hicieron tuvo que ser poco menos que injusto puesto que en menos de una hora se dictaminó que se expulsase del reino de la Roca: era acusado de espía, cosa que trataron de defender mis tutores, y de brujería por algo que ni comprendí y que nadie defendió. De esta forma acabé desterrado por parte de los enanos, y repudiado de todo pueblo humano al que fuera.

"Si bien ser repudiado por todos era algo a lo que ya estaba acostumbrado, los hombres no son tan comedidos como los enanos a la hora de mostrar su falta de aprecio lo que hacía que me pasara dos o tres días en un mismo pueblo como máximo y poco después tuviera que huir con lo que hubiera conseguido a base de mi trabajo, o de lo que había robado lo admito. Constantemente huyendo de pueblerinos enfurecidos por mi existencia, por lo que hubiera robado, por mi aspecto, por parecerme tanto en actitud a los enanos que tanto odiaban, otros que abusaban de mí haciendo trabajar de sol a sol por una miseria... Además fue cuando descubrí una capacidad que siempre había tenido pero que con los enanos no me dió problemas hasta mi último día con ellos: de alguna forma notaba el aura de los objetos encantados, de todo aquello que había tenido contacto con la magia. Al principio creí que era algo normal para los humanos pero no así para los enanos y por ello lo temían, pero poco a poco notaba que el resto no lo percibían como yo. Para ser exactos, un día por casualidad me encontré en un mercado donde decían vender objetos mágicos, algunos hacían exhibiciones de los mismos y luego los vendían cuando ya habían perdido su efecto. Claro que eso los compradores no lo sabían: ahí me di cuenta de lo raro de mi vista porque veía como desaparecía el aura que envolvían a aquellos cachivaches tras su uso, de esta forma me fui fijando cada vez más en todo y de vez en cuando descubría a personas con algo de magia latente o a magos que trataban de pasar desapercibidos. Obviamente me guardé esto para mí propio beneficio durante mucho tiempo, pero me dedicaba a fastidiar a los estafadores que trataban de engañar a los campesinos, no por ayudar a los que iban a ser engañados, si no por lo despreciable de su forma de ganarse la vida.

"Fueron tiempos duros, aunque conseguía sobrevivir con más pena que gloria, por suerte esta penosa situación duró hasta mi duodécimo invierno que fue cuando oí hablar por primera vez del ermitaño Mayer. En ese momento trabajaba como mozo en una posada apestosa de los barrios de Narell y escuché ese nombre de pura casualidad, se decía que ese loco aceptaba a jóvenes de cualquier clase para darle la mejor educación posible, simpre que fuera capaz de soportarlo. Y hasta ahí era cierto, no pedía nada por su trabajo,es más, muchos nobles le habían pagado para que enseñara a sus hijos en algún aspecto puesto que fue un formidable guerrero, estratega y sólo Dios sabe que más, pero se negaba a no ser que le enviasen a quien fuera con él a las montañas. Y los que se atrevían a ir, volvían con la mente y el cuerpo destrozados, sus locuras variaban pero decían que no querían volver a ver al "hombre más fuerte del mundo".

"Ahora ponte en mi situación, un joven sin nada ni nadie a su lado que oye que existe alguien que le puede dar la educación que tanto necesitaba para salir de esa pesadilla en la que estaba envuelto. Me aferré a esa posibilidad como a un clavo ardiente. Poco a poco fui descubriendo dónde vivía aquel viejo, qué les hacía a los que iban, cómo trataba a los que lo intentaban... Entre otras cosas decubrí que no era broma lo que decían los locos que volvían de su entrenamiento: había sido un formidable mercenario durante muchos años y se decía que descendía de una formidable estirpe de guerreros que ya casi estaba extinta Y con eso me preparé algo parecido a una estrategia para hacer que me prestara atención, pero nada me hubiera preparado para lo que me esperaba.

"Llegué tras una semana de travesía campo a través y teniendo que escalar media montaña. Y allí estaba el susodicho: un anciano de barba semicanosa en medio de una nevada con una simple capa. No tardó mucho en ver el bulto semicongelado y cubierto de pieles que era en ese momento:
-¿Qué haces aquí insensato niñato? No seré yo quien cave tu tumba.
-¡Mayer!¡Mayer!¡He venido para superarte!- O eso creo que fue lo que grité, o que intenté gritar con todas mis fuerzas que no eran muchas precisamente. En ese mismo momento me hubiera caído al suelo sin fuerzas si no fuera porque aquel hombre me alzó como si fuera un saco viejo. Y se reía de mí, pero su risa era desagradable, no sonreía al hacerlo, parecía que quisiera hacerlo pero no podía por algo.
-¿A mí? Ja, soy el hombre más fuerte en este mundo.
-Pues entonces yo te arrebataré ese título.- Y recuerdo que sonreía de pura desesperaión, temía morir en ese momento: que me tirase al vacío junto al que estábamos, que me ahogase mientras me aguantaba, que me dejase allí muriéndome de frío, todo eso y más.
-Pues empezamos ahora mismo. Manten esa sonrisa, te hará algo más que optimismo para superarme...

"Y por esa simple casualidad dió comienzo un entrenamiento que se podía reír de todos los regímenes militares que existieran: Primero se empeñó en que pudiese soportar el frío que casi me mata mientras lo buscaba en aquella montaña, pasaba el día a la interperie incluso me hacía estudiar alquimia en lugares helados. Cuando consideró que más o menos era capaz de evitar una hipotermia, me dejó en medio de la montaña con la condición de sobrevivir una semana por mi cuenta, lo cual hice sin esfuerzo por costumbre. Luego me obligó a empuñar una espada durante eternas horas repitiendo técnicas y en cuanto parecía que fuese a desfallecer cogía él mismo otra y me desarmaba una y otra vez, repitiendo que no era digno de luchar contra el hombre más fuerte del mundo. Así pasaban los meses, cada pocos días se le ocurría una nueva forma de torturarme física y mentalmente y yo la soportaba. Pasé con él cuatro años en los que lo único para lo que me dirigía la palabra era para darme nuevas órdenes o corregirme, y fue entonces cuando cambió su actitud de una forma inesperada. Un día mientras estaba haciendo una pócima extrañísima que me había pedido, se acercó y me dijo lo siguiente:
-Ardeled, ya llevas aquí más tiempo que cualquier otro alumno que haya tenido antes. Te diré una cosa, soy el último de los que una vez fueron los Mayer. Yo mismo era una un bastardo de un noble, y mi padre renunció a seguir cuidándome cuando alcancé cierta edad y su apellido empezaba a perder el poderío que tenia antes.Me abandonó en el bosque para muriera irremediablemente, así que nadie podría secuestrarme y dejarlo en ridículo.Y el anterior Mayer me encontró en un bosque con 10 años, me cuidó y entrenó como yo hice contigo. Todos fuimos despreciados, pero nos sobrepusimos y ahora tú lo has conseguido. Ahora podrás seguir los pasos de grandes guerreros y demostrar que nuestro poder jamás caerá sea quien sea quien porte ese nombre: ¿Renunciarás a tu nombre y harás brillar otra vez a los Mayer?- Como ya he dicho, apenas había hablado hasta entonces por lo que no me esperaba eso para nada, ni que decir tiene que la pócima acabó por los suelos. Si lo pensaba, mi nombre no hacía más que recordarme cosas desagradables: mi estancia con los enanos que me acabaron temiendo y traicionando, el odio que me tenían los hombres, la total falta de familiares que me cuidasen...
-Además, ya me has superado. Jamás has perdido tu voluntad ni tu sonrisa durante estos años, todos los hombres que he conocido, incluso mi maestro acabaron por insensibilizarse ante las adeversidades, tú no. El antiguo lema de los Mayer era "Ríete de la muerte, porque sólo así te temerá" ¿Quién diría que yo, que renuncié a alcanzar eso, encontraría al único que puede hacerlo?

"En ese momento perdí por completo mi sonrisa: quería que siguiera sonriendo aunque matara, robara, traicionara o hiciera cualquier cosa. Para cuando él se percató de mi cambio de actitud yo ya había tomado mi decisión, y había recuperado mi sonrisa, sólo que está vez era una sonrisa macabra.
-Entonces, está decidido. Ya no estarás solo Mayer.- Dije ampliando aún más mi sonrisa.
-Así me gusta, ahora sólo queda hacerte notorio. Lo mejor será que te busque algún trabajo con el que te puedas lucrar.- Mientras hablaba, yo le había dado la espalda y había cogido de una estantería la espada que solía utilizar, desenfundándola y colocándome en guardia. -¿Qué se supone que haces Mayer?
-No soy un Mayer. Soy Ardeled, todo lo que me han hecho es lo que soy, no voy a huir de ello como has hecho tú. Pero tú sí que deberías huir de mí.

"No me siento orgulloso de haber acabado con él. En realidad no debí haberlo retado, no estaba a su altura y durante el breve combate que tuvimos, ambos lo sabíamos. Consiguió desarmarme y seguía aullando que yo sería el mayor de su estirpe, que me uniese cuando aproveché para tirarle a la cara lo poco que había sobrevivido de la poción que había intentado crear, y en ese instante en que me perdió de vista recuperé mi espada y me volví a colocar dispuesto a seguir luchando. Pero él ya no estaba dispuesto a que fuera su predecesor, y recomenzó la contienda: ahora sí cada ataque de ambos bandos tenía intenciones asesinas. Y poco a poco se fue notando mi falta de experiencia y su falta de fuerzas que hacía que nuestra pelea estuviese casi igualada. Yo aprovechaba cada oportunidad que tenía para obstaculizar su avance, no iba a superarlo de la noche a la mañana así que tenía que imporvisar: utilizaba estantes como escudo, esquivaba más que bloqueaba y en cuanto que hubiera un mínimo resquicio atacaba con lo que tuviera. De esta forma conseguí alargar mucho el combate, pero la cantidad de heridas que me iba infligiendo era demasiada como para que pudiera ganarle finalmente con un golpe de suerte, así que decidí cambiar la estrategia: dejé que me diera un golpe suyo, casi cortándome una pierna. Y con eso dejé su espada inmovilizada un par de segundos, que fue más que suficiente para cortarle la mano con la que empuñaba la espada. Tras eso y mientras gritaba de dolor, pude decapitarlo.No fue jugar limpio, pero yo seguía vivo y aquel loco estaba mejor enterrado, aunque no iba a ser yo quien cavara su tumba...

"Y ahí estaba yo, un niñato de apenas dieciseis primaveras, a punto de morir desangrado, sin nada en lo que consolarse, ni nadie a quien recordar con aprecio, ni siquiera una razón para seguir en pie: ya había gastado toda mi suerte y mis posibilidades de convertirme en algo que fuera lo que era. Así que por primera vez me rendí y deseé que la Diosa me acogiera con el cariño que tanto me había faltado. Recordé toda clase de experiencias mientras la vida se me escapaba y lo último que recuerdo de aquella noche fue canturrear algo que siempre cantaba un viejo que me cuidó tras una de mis numerosas huidas fallidas, la que creí que sería mi última sonrisa fue para todos los que contra todo pronóstico fueron capaces de ser virtuosas personas en esta maldita tierra.

"Pero alguien tenía planes mayores para mí, de alguna forma inexplicable sobreviví, no sé cómo. Sólo sé que mi herida estaba entre cauterizada, quizás cayera cerca de la hoguera y me cayera algo de la asquerosa pócima que seguía en el caldero, y cerrada con parte de mi ropa dentro de la cicatriz. Los siguientes días fueron dolorosos, todo lo que me rodeaba olía a muerte, aunque quitase el cadáver de mi maestro, yo mismo seguía oliendo a podredumbre y sumado a tener que curarme una herida mal cicatrizada que casi me impedía moverme. Aún así, pese al asco que me daba todo, cogí lo que encontré útil y me fui a vivir.

"El resto ya lo conoces, me convertí en un errante que se ganó el nombre de "Embaucador" o, para mi desgracia, "Ladrón de la juventud" tratando de evitar que los jóvenes que podían evitar una vida de mierda como la mía lo hicieran, forzándolos a usar su magia.

Aquel mago permaneció en silencio durante unos minutos, probablemente pensando a qué clase de manicomio enviarme. Cuando finalmente habló, lo hizo con un semblante mucho más relajado de lo que me hubiera podido imaginar en un primer momento.
-Decidido, vienes a la Torre, y allí se decidirá todo.- Se levantó de un salto y casi salió corriendo haciéndome señas para que lo siguiera.

Me quedé tan perplejo que no supe si debía seguirlo o mejor sería escabullirse por alguna puerta trasera, pero no me dió tiempo a meditarlo demasiado: cuando se percató de que no lo seguía, me agarró del pelo y me arrastró hasta las cuadras. Allí compró un caballo para mí y tomó el suyo y en menos de cinco minutos ya estábamos de camino a la Torre.

El trayecto no fue demasiado largo ni duro para lo que estaba acostumbrado, pero mi acompañante, que descubrí que se llamaba Tom, se dedicó a interrogarme sobre mi vista. Me dió la sensación de que él entendía mejor lo que le decía yo que veía que yo mismo, por ejemplo me pidió que observara su aura hasta que cambiara de cualquier forma, y al ver que por pequeño que fuera el hechizo que hiciera yo lo notaba, empezamos a apostar sobre cuántos hechizos era capaz de notar y si sería capaz de diferenciar el tipo de magia que eran. Tardé un poco en comprender que existían diversos tipos de magia, pero aún así acabé por dejarlo seco. De esta forma, casi no noté que finalmente habíamos llegado a la Torre.

Allí conocí a la Señora de la Torre y tuve que volver a contar la historia frente a Tom, la Señora y un sujeto de traje oscuro. Tras escucharme, discutieron largo y tendido qué hacer conmigo: Tom prefería que me quedara aquí a para aprender magia, Nashel (que era el nombre de la Señora de la Torre) opinaba que era necesario hablarlo con el resto de escuelas por mi excepcional habilidad, y el tercero (que no se presentó) admitía que fuera un mago pero no creía que fuera a ser un gran mago, que debería quedarme y aprender la senda de la espada. No se me tomó en cuenta en ningún momento, ni siquiera cuando pregunté si me pagaban, ni cuando dije que yo no era mago. Nada...

Como se podía esperar, la opinión de la Señora prevaleció y se fue junto con el de traje oscuro a su despacho, al parecer para poner en común lo que sabían de mí con el resto de escuelas, yo me quedé a solas con Tom quien por fin me explicó lo que pasaba:
-Ardeled, tú eres un mago, además uno valioso.- Antes de que abriera la boca para soltar una respuesta irónica a su afirmación me hizo callar con un gesto. -El que estaba con nosotros era un mentalista que ha confirmado mi teoría: cuando te ibas a desangrar, lo que cantaste fue una recopilación de hechizos básicos de curación, que tu amigo no podía utilizar pero tú sí. Y es por eso que perdiste la consciencia tan rápido pese a tu entrenamiento, no pudiste terminar el hechizo y te desmayaste pero conseguiste evitar que siguiera sangrando, es decir, hiciste magia.

Si asimilar eso ya de por si sólo me daba dolor de cabeza, aquel día acababa de empezar y no era la única sorpresa que me iba a llevar. Porque no había tenido tiempo ni para proferir la más pequeña de las quejas, cuando fui casi arrastrado hasta una gran habitación, aparente utilizada para practicar hechizos de diversos tipos. Fue entonces cuando, sin prisa alguna, comenzó la Señora de la Torre a explicarme mi situación, que para resumir dijo lo mismo que me había dicho Tom sólo que añadiendo qué es un mago (¿quién no sabe eso aún por Dios?), las escuelas existentes actualmente que impartían magia, y algo que yo sólo sospechaba por los rumores de sórdidas tabernas en las que algunos magos de deplorable condición se emborrachaban y hablaban de más: la delicada situación en la que se encuentra la comunidad mágica. Nada nuevo, pero muy bien explicado eso sí. Y en ese instante comenzó el verdadero "espectáculo"; supuestamente debía demostrar mi (desconocido y casi inexplicable incluso para mí) poder.

La verdad sea dicha, no tenía ni la más remota idea de lo que estaba haciendo: me preguntaban "¿Ves algo que creas que sea magia?", y yo señalaba y trataba de explicar que veía un aura, niebla, incluso llegué a decir "coso semitraslúcido con forma grotescamente humana". Esa especie de interrogatorio llevaba unas tres horas o así, o eso pensaba por el hambre que empezaba a tener y por la luz que poco a poco había de entrar por la ventana, en las que sólo parecía haber sorprendido a los que allí estaban al principio cuando localicé a los que estaban observándonos desde las diversas escuelas, durante el resto de pruebas se mostraron escépticos por mi incapacidad de explicar el tipo de magia que estaban realizando, algo lógico porque no sabía hasta donde podían llegar sus habilidades. Por culpa de mi cansancio, de mi falta de tacto, de mi impertinencia o de lo que fuera, se me ocurrió preguntar porqué el aura de la Señora apenas se veía afectado al realizar todos esos hechizos, mientras que el de Tom se había visto reducido por hechizos que eran menos llamativos a mis ojos.

Quedó bastante claro que no debí abrir la boca, porque se hizo el silencio, uno denso que parecía que se fuera a caer encima en cualquier momento. Incluso me planteé cómo podría salir de allí en el caso de haber insultado gravemente a alguien y ahora quisieran utilizar todos hechizos otra vez sólo que esta vez contra mi persona...
Pero no pasó nada, nadie dijo nada, los allí presentes y los espectadores no presentes, se mantuvieron callados durante unos minutos que me parecieron eternos. Lo único que notaba es que el mentalista seguía haciendo alguna clase de magia, supuse que estaría leyéndome la mente y entré en pánico por si descubría mis planes de huida sin comprender mi miedo. Y creo que fue por eso el primero en romper el silencio, de una forma un tanto extraña: Soltó una carcajada escéptica, se calló un de segundos, y de nuevo volvió a reírse sólo que esta vez la Señora lo hizo callar y dijo:

-Joven, tras discutirlo hemos llegado a la conclusión de que tu excepcional habilidad necesitará de los maestros especialistas en magia etérea para su correcto desarrollo y posterior adecuado uso. Por lo que te dejaremos tomar tus pertenencias y serás enviado a la Escuela del Bosque Dorado. Enhorabuena, en breve serás un mago.

"Me imagino que puedo estar más que satisfecho, he conseguido sorprender a un mago que ha vivido más tiempo del que viviría en tres vidas" fue lo único que se me ocurrió pensar en ese momento, pero esta vez me mordí la lengua. Aún así, el mentalista comenzó a desternillarse otra vez... Me espera un largo viaje.



"La primera regla de una Escuela de Alta Hechicería consiste en que ningún aprendiz debe rebelarse contra su Maestro"





Última edición por Ardeled el Mar Mar 15, 2016 7:42 pm, editado 1 vez
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Re: Ficha de Ardeled

Mensaje  Yandrack el Mar Mar 01, 2016 6:35 pm

perdon por la demora, a continuación te pondré aquellas cosas de la ficha que debes modificar

1- A la escuela del bosque dorado solo van elfos(salvo muy muy muy raras excepciones), asi que salvo que des un buen motivo tendrás que cambiar esa parte, bien poniendo otra escuela, o bien haciendo elfo a tu personaje


2- La alquimia en este mundo entraría en una de las muchas disciplinas que se aprenden en las escuelas de magia, así que a no ser que sea para explicar algo relevante deberías suprimir términos como``alquimista´´


3- Los poderes que describes en el apartado ``otros datos de interés´´ son legales pero no irían ahí, tendrás que presentarlos en un mensaje aparte en esta categoría



http://www.cronicasdelatorrerol.com/t1559-nuevo-concepto-gemstones

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Re: Ficha de Ardeled

Mensaje  Zeref el Mar Mar 15, 2016 8:17 pm

Buenas, me pasaba por aquí y vi tu ficha, me gusta bastante. Y bonita variación de la posada "El Poni Pisador" de el señor de los anillos, la comunidad del anillo.

Atentamente, la sombra de las sombras, Zeref.

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Re: Ficha de Ardeled

Mensaje  Yandrack el Jue Mar 17, 2016 8:33 pm

cambia la escuela o la raza por favor y avisa cuando edites

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Sangre,Vida y Fuego


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Yandrack
Humano

Nombre : Yandrack
Escuela : Guardiadragones del mar ( ex alumno y ex maestro de la Fortaleza de Aressher)
Bando : La diosa
Condición vital : Vivo
Cargo especial : Maestro de magia básica y de espadas a una mano (Guardiadragones del mar) Maestro Asesino(Guardiadragones del mar)
Rango de mago : Archimago, Experto en Magia del Fuego, experto en magia de la luz
Rango de guerrero : Experto en espadas (una mano), Experto Asesino, aprendiz de miscelanea(combate sin armas)Experto de especialidad física(Paladin)
Clase social : Rey de Innad y de Aleketh(señor del sur) Patriarca de los Dragorath
Mensajes : 592
Fecha de inscripción : 03/01/2014
Edad : 22
Localización : En Aleketh

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