La Torre
Bienvenidos a La Torre, un foro de rol progresivo basado en las Crónicas de la Torre, trilogía escrita por Laura Gallego García.

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En busca de un mismo destino [Liara]

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En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Ferzan el Mar Jun 07, 2016 8:26 pm

Otro atardecer mas en el desierto...

Apenas comenzó a observar el paisaje, no pudo evitar recordar el horrendo estrés que la conllevaba a abandonar su "hogar" para ponerse con su trabajo como reclusa condicional. Días y tardes echadas a perder viajando de un lado a otro a lomos de un carromato. El sol no era un buen compañero de viaje en un lugar como ese, algunos de los clientes sí. Si no fuera por esos malditos y molestos bandidos del desierto, todos sus viajes serian más que un mero trámite entre ella y el cliente, quien podía ser en algunas ocasiones un compañero perfecto con quien auto-reflexionar sobre sus cosas. Es el único motivo que podía convertir esta tortura en algo llevadero, quizás hasta divertido escasas veces.

Ahora que ella estaba libre de tal carga, sería el momento perfecto para zanjar dos asuntos personales. El primero de ellos se encontraba en Lani, un poblado diminuto localizado cerca de las afueras del Reino de Aleketh, que es donde se hallaba Ferzan en aquel momento. Antes de abandonar la capital, se abasteció de toda el agua posible para su propio bienestar. Bebió lo mas que su cuerpo pudo almacenar y se hizo con una cantimplora llena de agua para el viaje, usando su habitación alquilada de la taberna como refugio temporal donde descansaría hasta bien tarde. Necesitaba energía e hidratación para el largo camino que le esperaba. Partió al inicio del atardecer ya propiamente dicho a lomos de su pantera y hermana Suku, quien la trajo hasta el poblado de Lani antes de dividirse, acordando que se reunirán en Guardiadragones del Mar. Viajando separadas llamarían menos la atención, no para los hombres y mujeres de distintas razas que poblaban el sur de Garnalia, sino para aquellos que no pertenecen al mundo de los vivos.

El ambiente de Lani no había cambiado apenas un ápice. Los distintos, escasos y reducidos puestos de comercio aun lograban sostenerse después de meses desde su última instancia. El aire cálido y seco seguía estando presente, el mismo que la acompañaba todas las noches allá donde fuese en este lugar. Ferzan caminó hasta la puerta de una vivienda a tan solo una calle de distancia respecto a la entrada, vestida con su atuendo habitual de guardabosques con la capucha puesta. Dio varios golpes sonoros y alegres a la puerta.

Quién es? - hizo la típica pregunta una voz al otro lado, que ella ya conocía bien.
La bastarda asesina de un manipulador - respondió sin miramientos pues la gente a su alrededor estaba lejos de oírla con claridad. La puerta se abrió, dejando ver a un hombre de aspecto adulto ligeramente longevo, de vello facial poco abundante y remarcado en el rostro, especialmente en su perilla. Vestía un turbante que disimulaba su falta de cabello, el resto de sus ropas eran las típicas de cualquier aldeano de clase media en el continente. El hombre se llevo una grata sorpresa no solo a la hora de escuchar tal voz, sino de, al momento de abrir la puerta, ver como aquella prisionera había vuelto a sus puertas como una persona distinta. Ferzan se quito la capucha, mostrándole su cabello liso hasta el cuello con algún que otro rizo rebelde cayendo por sus hombros - Hola de nuevo, Cadoc.

... ... ...

Con que al fin las has encontrado, y ahora recorréis el mundo por separado en busca de esos... Gehrich?
Los nombraría como humanos sin más, pero tengo que ser sincera, no lo son.

Ambos estaban sentado el uno enfrente del otro en la misma mesa de aquel comedor donde se reunieron por primera vez cuando Ferzan todavía llevaba a cuestas al desconocido espía de Aleketh. Junto con ellos estaba la hija del propio Cadoc, quien estaba ahí por ordenanza de su madre la cual no se fiaba mucho de la presencia de una mujer semi-desconocida para ella, que quería estar a solas con su marido. La esposa de Cadoc se encargaba mientras tanto de ciertas tareas domesticas en la cocina. La pequeña, de nombre Karin y apenas 7 años de edad, no reparaba demasiado en la intimidad de ellos dos hasta que su padre se lo pidió, y aun así fue incapaz de cumplir del todo bien, con tal de no sufrir la ira de su madre. Se sentó en una silla no muy lejos de la mesa donde estaban. Ferzan había relatado toda la historia pasada ante su compañero, incluso la parte más personal que no debía ser nombrada a cualquiera, ella confiaba en que sabrá guardar bien el secreto.

Debería definirlos mejor como "seres del otro lado", aunque parezca propio de un cuento. Ya nos han dado problemas desde mucho antes de llegar hasta aquí.
No he visto a ninguna persona o cosa que se parezca a lo que me has dicho, me limito a viajar de aquí hasta la capital para trabajar en mi negocio. Aunque Dahiena no exista entre nosotros, la gente sigue necesitando sastres por doquier. Me alegra saber que se encuentran lejos de mi hogar.
Yo no estaría tan segura - mete mano en su bolsa, sacando su máscara cuya estructura fisica la identifica dentro de su clan, depositándola en la mesa - Lo que te he contado sobre mi persona lo tienes ante tus ojos. Yo solo existo en el mundo de los vivos. Lo que ves en esta mascara es mi verdadero aspecto, lo que representa mi espíritu y lo que me identifica como ser espiritual.
Cadoc tomó con sus manos la máscara, despacio - Parece robusta y está bien hecha, este material es...?
Madera Espiritual de la que te hable. De muy lejos de Garnalia y los continentes conocidos, tierras sin explorar se extienden mas allá de lo que pensamos, y con ello, lugares y bienes que jamás habíamos visto - estaba haciendo una referencia a su lugar de origen, el cual hasta ella desconoce donde se halla. Extiende la mano hacia él, Cadoc le da mascara para que Ferzan la guarde - Donde se ocultan, donde puedo encontrarlas... eso aun escapa a mis respuestas.

Cadoc se echó una mano en la cabeza y comenzó a reír para sí mismo - La de cosas que uno ve a estas alturas de la vida... cuando me casé y tuve a mi querida Karin pensé que lo había visto todo.
Sí, eso me han dicho ya varios juglares pretendientes. Gracias a esta historia he logrado sonsacarles una buena suma, todo con tal de ser unos pretenciosos - le guiñó un ojo mientras se levantaba, era completamente consciente de que la pequeña les estaba oyendo y tenía que simular que todo era una historia falsa, tanto en lo que estaba relatando como en su forma de relatarlo. Karin se había quedado asombrada por los detalles de la máscara, ella pensaba que era demasiado real para ser falsa, aunque realmente fuera de verdad - El siguiente carromato no debería demorarse mucho en aparecer, tengo que irme.
Claro, yo tengo que irme en breve a Aleketh, el dinero no vendrá solo a casa - la acompañó hasta la puerta, Karin los siguió con la vista - Estaré pendiente de esos seres que dices, pero eres tu quien debe tener cuidado, no nosotros. Iran a por ti como bien has dicho, no van a reparar en personas corrientes como yo - le advirtió en voz baja, algo que ella ya sabe.
Lo sé bien, pero es mi destino, Cadoc. Lo hacemos por nosotras, las guardabosques, pero también por los demás, supongo - volvió a colocarse la capucha marchando a su siguiente cometido - Nos vemos, buen hombre - Cadoc y Karin la despidieron con la mano, la esposa y ama de casa no reparó en despedirla con un simple adiós, ni siquiera se había molestado en salir de la cocina.

Su segunda tarea estaba en Guardiadragones, bastante lejos de donde está ahora, pero el tiempo corre a su favor. Si había descansado e hidratado bastante era para aguantar el viaje hasta el anochecer, la parte dura era ahora que el astro solar todavía azotaba las arenas del desierto y por tanto, la piel de esta joven indígena. Su vestimenta y la protección ambiental de esta no jugaban bien con el clima desértico durante el día, pero si durante la noche, pues sería capaz de aguantar el frio glacial que estaba por venir. Se ocultó a la sombra cerca de la entrada, a la espera de un carromato para partir a cambio de una suma de dinero. En la cintura guardaba además de la cantimplora, una bolsita destinada a tal fin.

Ferzan debía de confesar que estaba realmente molesta en secreto con que él fuera un hombre tan ocupado y con una familia que atender... había sido incapaz de explicarle toda la historia como ella quería, dejando en el aire bastantes incógnitas sin resolver en la cabeza de Cadoc, eso pensaba. No podía explayarse lo suficiente con tal de que su hija y por consiguiente, su esposa, no supieran nada de sus objetivos. Solo esperaba que su amigo no la tomara por una loca, por todo lo que le acababa de contar sin ninguna prueba real...

"Nada será igual para las pocas personas que has conocido desde tu infancia, eres una persona nueva y por tanto, debes tener en cuenta que tu antiguo "yo" ha muerto. Eres una Etérea, y debes responder ante los demás como tal"

Palabras de su hermana Suku que no adquirieron demasiada importancia por Ferzan en su momento. Esto es a lo que se esta refiriendo.

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Liara el Miér Jun 08, 2016 9:06 pm

Música ambiental


-¡Pero vamos, hombre! Os estoy ofreciendo este magnífico sombrero a cambio de un par de telas de dudosa calidad. Ni siquiera sé si aguantarían un par de millas sin desintegrarse bajo este sol del desierto-la joven pelirroja se llevó una mano a la cintura mientras sujetaba con la otra las riendas de Carmesí, su yegua blanca, que cargaba a cada lado de su cuerpo un par de alforjas, una de ellas a rebosar de distintos rollos de telas.
A pesar de lo escasos que eran los comercios, estos se amontonaban unos al lado de los otros en Lani. Había llegado allí subiendo a un carromato de una familia originaria de aquel pueblo que, al igual que ella, habían realizado su viaje en barco desde Garnalia Central. Durante el trayecto le habían informado sobre los viajes que se organizaban desde esa localidad hasta la Escuela Guardiadragones del Mar. Las monedas habían facilitado mucho las cosas a decir verdad. Sin duda haberse llevado consigo todo el dinero que poseía había sido una productiva decisión.
Liara llevaba ya alrededor de una hora comprando en los pocos puestos de telas. O más bien regateando, simplemente por el placer que le producía convencer a la otra persona de que tenía razón. O de que no la tenía pero era ella quien controlaba su bolsa de monedas y era mejor tener un par de reales que llevarse a casa que nada, y más siendo una zona como aquella.
Al final, para entretenerse, había optado por ofrecer algo que nadie aceptaría: el sombrero de ala ancha. Aunque en realidad no era EL sombrero, sino uno más de las decenas que portaba en su equipaje.
Por lo menos se divertía a costa de la perplejidad del comerciante, además aquello hacía que su espera a que llegase un carromato que la acercase hasta su destino se hiciese más llevadera.
-¡Ya te he dicho el precio, pelirroja! ¡No voy a bajarlo ni un real más!-le espetó el tendero de mala gana, ya cansado.
Liara sonrió para sus adentros.
Pelirroja, ¿a dónde te crees que vas?”, sonó un eco lejano que le traía gratos recuerdos, “Harás que ambos terminemos muertos, Lili
-¡Un sombrero de estos vale lo que diez metros de telas mediocres!
El vendedor frunció el ceño y la observó con cara de malas pulgas.
-¿Una extranjera se atreve a despreciar mi género? ¡Lárgate, pelirroja!-hizo un gesto con la mano, como quien aparta una molesta mosca.
La joven suspiró, haciéndose la derrotada. En realidad había disfrutado cada uno de los minutos que había estado tratando de encasquetarle aquella prenda plumífera y un tanto rocambolesca al pobre hombre, como si aquello fuese algo natural de ofrecer en su tierra natal.
-Está bien, está bien…-murmuró mientras se llevaba una mano al zurrón que pendía de su cintura. Extrajo algunas monedas de él y se las entregó al tendero, que contrajo del todo su expresión al contarlas.
-Pero… pero es más de lo que…
La joven le sonrió de medio lado y tomó el par de telas que había escogido, cargándolas bajo el brazo, después le guiñó un ojo y se dispuso a marcharse del mercado, tirando con la otra mano de las riendas de Carmesí, que ya comenzaba a mostrarse un tanto inquieta ante la multitud de personas allí reunidas.
Ya había conseguido refugiarse bajo una de las puertas de la aldea cuando el mercader, que era algo regordete, llegó sofocado hasta ella.
-Pe… pelirroja…-jadeó, tratando de recuperar el aire.
Liara frunció el ceño y le observó, ladeando la cabeza.
-¿Ya habéis cambiado de opinión, sureño? ¿Acaso queréis que vuelva a ofreceros el sombrero? Porque os lo advierto… ya no es negociable-se abanicó con él, como si aquello le diera más énfasis.
El hombre negó varias veces. Cuando se hubo serenado y pudo reincorporarse, la joven pudo vislumbrar que portaba una tela distinta entre las manos, de una calidad infinitamente mejor a todas las que había comprado en lo que llevaba en aquellas tierras.
-Toma-le dijo sin demasiada simpatía-. No sé qué clase de comercios frecuentas tú, pero yo soy un hombre honrado y no puedo aceptar todo ese dinero si solo te llevas un par de telas de buena calidad…-recalcó esas palabras-para un ciudadano medio. Y si es por algún chanchullo no me interesa.
La pelirroja parpadeó un par de veces, un tanto confusa… y no era algo habitual que algo la pillase por sorpresa. En su experiencia, que era mucha, en los diversos puestos comerciales de toda Garnalia, muy pocas de las veces que había pagado de más a un mercader por el tiempo que les había hecho perder se habían negado a recibir aquellas monedas de sobra.
Se acercó al comerciante, que le tendía la tela con ambos brazos y pudo observarla más de cerca. Esta, de un tacto parecido al satén, era de un precioso color carmesí con llamativos adornos dorados en los ribetes, tenía algunas pequeñas filigranas dibujadas con un intenso tono negro.
-Vaya, veo que sois más perspicaz de lo que pensé en un primer momento cuando os percatasteis del color de mi pelo y lo utilizasteis como si fuese mi nombre de pila-comentó, burlona.
El comerciante chasqueó la lengua, exasperado por el comportamiento de la joven. Terminó por arrojar la mercancía entre sus manos, obligándola a quedársela, y se marchó por dónde había venido refunfuñando por lo bajo. Lo último que alcanzó a entender Liara fueron las palabras “extranjeros” y “mujeres” en una misma frase, hecho por el que la joven recuperó rápidamente su sonrisa de medio lado.
-En fin, Carmesí… siento cargarte con todo esto. Pero ya sabes… hay que prepararse bien para el viaje que nos espera…-la yegua rebuznó, por toda respuesta, como si la reprendiera por perder el tiempo en ese tipo de mercancías-. Sí, sí… llevo agua y comida de sobras. No nos pasará como en aquel viaje a través de Pantanogris-sonrió, como si recordase una buena travesía… algo que, por supuesto, no había sido así.
Metió como pudo en la alforja a rebosar de telas las dos que había elegido, pero dejó la de mejor calidad fuera. Después la extendió y comenzó a caminar, sujetándola con la mano izquierda mientras con la derecha tiraba de las riendas de Carmesí. Sus intensos ojos verdes examinaban aquel género con ímpetu.
Y así, sin levantar la vista, llegó a la entrada de la ciudad.
-Sí… creo que podré apañar esto y convertirlo en un exótico vestido sureño…-dijo para sí misma-, incluso podría hacerme un turbante a juego-de pronto se oyó un maullido irritado que reconoció al instante-. Oh, hola Perla.
La pelirroja guardó por fin todos los pertrechos y buscó una sombra en la que resguardarse para esperar la llegada del carromato que la llevaría a Guardiadragones del Mar. Una vez hubo encontrado un buen sitio, desde donde podía vigilar la entrada y salida de carros pero lo suficientemente oculto como para que no se fijasen en ella, tomó asiento y se subió la capucha que tenía incorporada su capa. Carmesí y Perla se situaron junto a ella, acurrucándose la una cerca de la otra.  
Liara sacó entonces su pitillera, de un metal azulado bastante oxidado, y sacó un fino cigarrillo de ella. Se lo llevó a los labios y lo encendió con una de las cerillas que siempre solía llevar escondidas en el reverso de la bota.
-Ah…-expiró, expulsando el humo con plena satisfacción-, ahora solo queda esp…
De pronto vio como una joven ataviada de forma muy peculiar se aproximaba por el otro lado y se ocultaba en otra de las zonas con sombra de las que disponía la entrada.
De forma inconsciente tiró el cigarro al suelo y lo tapó con la arena que el viento del desierto había transportado hasta aquel lugar.
-Mierda-cerró los ojos y suspiró, reclinándose hacia atrás y apoyando la cabeza en la piedra del muro-. Como decía… ahora solo queda esperar que un amable y moreno sureño con unos cuantos quilos de más acepte unas monedas a cambio de llevarnos hasta la Escuela-porque obviamente, en su mente, todos los conductores sureños de carros debían ser así.
Perla abrió un ojo, para luego volver a cerrarlo con desgana.
-Deja de ser tan negativa-chasqueó la lengua-. Estaremos bien. Ya lo verás-alzó un dedo hacia ella y le guiñó un ojo-. Y puede que allí tengan a otros de tu especie que hagan que dejes de tener esa cara de malf…-carraspeó-... de apatía eterna.
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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Yandrack el Mar Jun 14, 2016 11:58 am

Y entonces le dije,querida eso no es mi espada...- sonaron las risas y las carcajadas mientras un numeroso grupo de hombres se dirigía a la zona donde estaban reunidas todas las caravanas. Si no fuera de día podrían haber pasado perfectamente por un grupo de borrachos,algunos iban bien equipados para el combate, con diversas armas y blindajes, otros en cambio solo vestían telas, que variaban en su calidad según el hombre que las llevase-¡Ese chiste te lo conté yo mismo el otro día! que desagradecido, mira que robarle las cantinelas al gran,inimitable,magnánimo,apuesto,poderoso y sabio Recius...-dijo una voz chillona, era un hombre de mediana edad, ataviado con finas telas, era parcialmente calvo y de rostro pequeño y angustioso-¿ah si? ¿Y que vas a hacer? ¿dejarme sin comer? casi mejor porque tu genero ni siquiera es fresco...-Un silencio sepulcral invadió el aire, hasta tal punto que todos se pararon en seco,soplo el aire de repente y el polvo los envolvió-Oh no...Otra vez no-dijo uno de los soldados del grupo mientras miraba al hombrecillo conocido como Recius, pareciese que iba a despegar del suelo y volar, justo como si tuviese un géiser en sus posaderas-Si mantienes esa afirmación solo hay una manera de solucionarlo...-y lo dijo muy serio, entornando los ojos-Traed...Aquí...Mi carro-dijo muy despacio.Los soldados se quedaron con el mientras unos cuantos criados se afanaban en buscar el vehículo esa misma zona-NADIE CUSTIONA LA CALIDAD DE MIS PRODUCTOS ¡NADIEEEEE!-exploto lanzándose a por otro de los hombres, aunque afortunadamente lo sujetaron a tiempo,totalmente rojo de ira y fuera de si, forcejeo y libero una mano, con la que consiguió sacar un paquete grande que lanzo al individuo anterior, este se desenvolvió en el aire, dejando ver a un Crustaceo de gran tamaño, que acabo estrellándose de forma muy dolorosa contra el rostro del desafortunado interlocutor, que grito  con una mezcla de asco, sorpresa y dolor a partes iguales



Por suerte o por desgracia uno de los carromatos paro frente al grupo de hombres, que intentaban quitarle al desdichado el crustaceo, ya que el pobre animal se le había enganchado a la cara-ahhh, ahí esta, muy bien, preparad el genero, haremos al prueba aquí mismo al estilo centrogarnalico , con que unos cuantos hombres mas se subieron al carro y comenzaron a poner muestras de genero sobre unas planchas, parcialmente tapadas para protegerlo del sol-Señoras y señores-dijo alzando la voz-Me llaman Anthony Recius y hoy estoy aquí para pedirles,califiquen humildemente mis capturas, a cambio cada uno de ustedes recibirá una unidad - dicho y hecho¿Comida gratis? automáticamente todos en la zona de caravanas se acercaron curiosos a probar el pescado y de paso guardar comida para el camino.Pasaron unos minutos que Recius dedico a desnudar mentalmente a una joven pelirroja que había visto por allí- bufff¿Lo tendrá también pelirrojo?- se dijo sin disimular pero algo lo saco de su distracción porque la gente ya empezaba a murmurar-No es fresco-dijo uno-Si es fresco, empezaron a responder.A medida que la gente iba respondiendo se formaron dos filas opuestas que  gritaban frente a frente, la de la derecha gritaba que el genero estaba pasado diciendo que no estaba fresco y la de la izquierda contestaba lo contrario,mientras que Recius se encontraba presidiendo todo desde lo alto del vehículo, de tal manera que parecía un juez de tenis.Los bandos enfrentados se iban acercando cada vez mas hasta que al final alguien uso el pescado que tenia en la mano para golpear al que tenia enfrente, provocando así una batalla campal y Es que en Aleketh parecia que ya no se ponian de acuerdo ni para decir si el pescado estaba fresco o no...

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Alakrad Vindor el Mar Jun 14, 2016 5:26 pm

El bote chocó contra la orilla haciendo un ruido espantoso, una mueca de desagrado se dibujó en la cara de Alakrad a quien nunca le había gustado la sensación de encallado que se daba cuando un bote chocaba contra la orilla arrastrado por el mar y luego el mismo bote no podía ser arrastrado de nuevo a dentro por el mismo mar, tal vez fuese una manía suya pero de todos modos no era algo agradable de sentir. Sin embargo no fue el primero en bajar, con una cara de infinita alegría Helm bajó el primero de un salto como si el simple hecho de pisar tierra fuese lo más agradable del universo, a él no le había hecho gracia aquella larga travesía, la única forma de convercerlo  fue porque habrían tardado al menos una semana o más si hacían la ruta desde el puerto de Nadga hasta Rocanegra pasando por las Llanuras del Olvido tras haber atravesado las Magnas Llanuras en dirección a Thalis por la región de Sarthal, por no decir lo exorbitado de los precios que ponían las caravanas que iban de Rocanegra hasta la ciudad de Aleketh los cuales habrían acabado con buena parte de su presupuesto. Alakrad fue el segundo seguido de Radomir, Therion y Storm quien trató de adelantarse a Therion pero éste casi le da un codazo y prefirió esperar. Por suerte no hubo ninguna disputa pues como siempre tanto Elric como Zuan se encargaron de calmar los ánimos. Cuando hubo paz de nuevo Medgar saltó del bote animado por Relia que fue la última en salir, y es que a ella (al contrario que Helm) no le hacía ilusión alguna dejar la mar, y menos para adentrarse en un desierto, sin embargo no se quejaba, sabía que Alakrad tenía un motivo para todo.

Los nueve inquisidores iban armados hasta los dientes, sin embargo todas sus armas permanecían totalmente ocultas bajo aquellas sedas de colores claros que les tapaban todo el cuerpo y toda la cara a excepción de los ojos. Los más característicos eran Alakrad y Relia, ambos inconfundibles con sus colores de siempre, él de violeta oscuro y ella de verde claro, los demás escogieron las primeras que vieron. Se unieron a una caravana que parecía ir a buen ritmo.

- ¿Y de dónde decís que sois? - Preguntó el hombre
- De Eréaten señor, tan solo la curiosidad nos llama a las tierras del sur donde según dicen ha ocurrido algo grave – Mintió Relia, tan natural como siempre.

No era alguien a quien poder calificar de amable pero tampoco un intransigente, una vez hubo cobrado se desentendió del tema. El viaje fue tranquilo y no hubo más que una cosa que llamase la atención, al menos la de Radomir, siempre silencioso y observador, una larga cabellera pelirroja que caía sobre una espalda femenina, y aunque no le veía la importancia a aquello Alakrad lo memorizó pero no tardaron de perderla de vista pues iba más rápido que ellos.

La caravana llegó a Lami tras unos días de travesía, la cual no fue tan emocionante como Helm se la había imaginado, y es que a grandes luces no iban a llamar la atención, no era su intención y Alakrad lo había dejado claro desde el primer momento. Aunque claro, al menos tampoco había habido emoción proveniente de furiosas tormentas de arena ni ladrones. Los nueve se dispersaron en grupos de tres que iban por la calle, si bien todos seguían una misma dirección y ruta, nueve personas juntas llamaban mucho la atención así que los tres grupos se formaron en un instante, Relia, Storm y Zuan, el primero, Alakrad, Radomir y Medgar el segundo y el último formado por Helm, Therion y Elric, y no era casualidad aquella distribución. Sin embargo ello no evitó que Therion y Storm se uniesen a la pelea, un segundo después ambos estaban liándose a pescado limpio con los demás combatientes también armados de pescado propio.

- ¡Esto está más fresco que la brisa del mar! – Gritó Therion
- ¡¿Pero qué dices?! ¡Esto está más podrido que tu gracia Therion! – Vociferó a modo de respuesta Storm.
- ¡Repite eso malnacido!

Zuan y Elric salieron disparados en su búsqueda mientras Medgar, inquieto, miraba para todos lados sin saber qué hacer pero Alakrad lo tranquilizó con una palmada en el hombro. Los “cazadores” no tardaron en traer a rastras a ambos combatientes que aún seguían agitando el pescado tal vez tratando de acertar al aire cuando se encontraron cara a cara con la mirada acusadora de Relia y soltaron sus armas al unísono.

- ¿Esta es vuestra forma de “no llamar la atención”? - Los demás la dejaron hablar – Parecéis niñatos, ¡comportaos como hombres! , si es que os queda algo de hombres – Cuando Relia acabó Helm no pudo reprimir una sonrisa, ella tenía mucho carácter.

Mientras tanto, Radomir trató de averiguar hacia dónde se dirigía la lasciva mirada del pescadero subido al carro de donde provenía la reserva de “armas”, y comprendió que miraba a una mujer de cabello cobrizo cobrizo muy parecida a la que habían visto cuando atravesaban el desierto. Se lo comentó a Alakrad quien afirmó que era la misma mujer la que ahora estaba sentada a la sombra en una esquina. Ambos advirtieron también a la otra mujer que, situada en otra de las esquinas, observaba la escena.

Therion se acercó a Storm. - En la esquina, como las... - No terminó la frase, la mirada iracunda de Relia lo frenó en seco haciéndole tragar saliva y Storm no se atrevió a reir. Helm se llevó una mano a la cabeza sonriendo – Nunca cambiaréis

A todo esto nadie advirtió la ausencia de Alakrad en la escena quien se había acercado a la mujer pelirroja – Saludos, te vi hace no mucho en el desierto – Dijo, evitando mencionar a sus compañeros y su propio nombre, con un tono amable y educado - ¿También eres de Eréaten?

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Ferzan el Mar Jun 14, 2016 8:11 pm

La hora había llegado. En las afueras ya empezaban a reunirse un buen puñado de transportes venidos de muchos lugares del Reino, sabía bien cuando estaban por venir al pueblo porque ella misma ya se conocía la ruta junto a los horarios que tenía que ejercer como ex-dueña de un carromato. La gente ya empezaba a amontonarse de poco a poco, casi todos vestían de manera convencional, nadie le llamaba más la atención a primera vista que la mujer pelirroja que tuvo frente a ella a una distancia mucho más que respetable. Cruzada de brazos junto a la pared de una vivienda, la vio removiendo un pie en la arena de forma sospechosa como si estuviera enterrando algo. Parecía algo nerviosa pero lo que le llamo la atención fue su forma de vestir, algo impropia para alguien del Sur, como las vestimentas de la propia Ferzan, que era quien más la delataba como extranjera en el lugar - "Es raro encontrar una rosa en un desierto tan vasto..." - pensó para sus adentros.

De pronto algo le hizo girar la cabeza hacia la muchedumbre, hacia el "inimitable, magnánimo, apuesto, poderoso y sabio Recius". Los adjetivos hacia su persona no fue lo que la alerto, sino mas bien la persona hacia quien iban auto-dirigidos. Entre todas las personas del Sur, todos los mercaderes que podían reunirse a la entrada de este diminuto pueblo, tenía que estar justamente aquí. Parecía estar bien provisto y armado, mejor de lo que esperaba cuando lo encontró en la taberna "La hija de la Luna". Ferzan sufrió un repentino escalofrió tras ver lo que libero desde una de sus manos hacia un desafortunado señor con el que estaba enfrentando una contienda. El terror, el mal de los mares, aunado en el interior de un caparazón con pinzas y patitas diminutas cuyo tintineo al andar removería sus intestinos si se llevase tal cosa a la boca. Dejo caer sus brazos hasta el estomago, apretándolo con suma fuerza solo de imaginarse tal cosa. Bajo la mirada un momento hacia su armadura y volvió a mirar hacia el bullicio, preso de una guerra abierta en mitad de las arenas. Su objetivo estaba claro al ver al denominado Recius, sabia de una de sus debilidades principales, pero para aprovecharla debía entrar en batalla.

Entonces pensó, que debería sentirse segura de que un animal de ese tipo no podría tocar su piel bajo el cuero y la tela que la cubre. Confiaba en que no fuera una falsa sensación de seguridad. Los hombres en la pelea no deberían ser un problema, las mujeres menos.

Aun quedaba carnaza que apalizar y no estaría ahí todo el día. Ferzan se quito los guantes de cuero y los guardo en la bolsa morada que siempre llevaba consigo. Se acerco cuidadosa, escurridiza, hasta alcanzar a coger con sus manos una buena pieza de trucha. La olisqueo, el olfato y el tacto le indicaban que no era una pieza tan fresca como se dice, pero es perfectamente comestible, fue en ese momento cuando pensó que aquel viaje en alta mar desde Ewë hasta Zhanthé no había sido en vano, le había servido bastante para saber de estas cosas. Bajo su capucha se dibujo una sonrisa maliciosa junto a una suave bocanada de aire.

¡Esto sí que es una pieza fresca y no lo que venden en este estercolero! - exclamo con la suficiente fuerza para que dichas palabras les llegaran a las personas de su alrededor, hasta la entrada del pueblo donde sus palabras sonarían mas difusas. La multitud ayudaba a que solo la pudieran localizar con exactitud tres personas de la refriega, las cuales estaban del bando contrario al suyo. El resto solo oirían una voz femenina entre toda la gente.
¡Vuelve a la cocina, mujer! - dijo el primero con otra trucha en mano. Se lanzó hacia ella con suma furia notoria en sus ojos, Ferzan se agacho y le devolvió el golpe con la pieza que había cogido, la cabeza del animal le había golpeado fuertemente la mejilla.
A ver si me limpias esta... - el segundo no pudo terminar de hablar al recibir continuos coletazos de trucha directos a la cara, los restos de agua de las salpicaduras fueron a parar a sus ojos, lo que entorpeció su vista.
El tercero se trataba de un señor mas mayor que los otros dos. Sin mediar palabra arrojo hasta un total de cuatro sardinas contra Ferzan como si de dagas arrojadizas se tratasen, ella por su parte detuvo tres de ellas y la ultima se la devolvió al rostro tras cogerla al vuelo. Comenzó a andar deprisa tras el queriendo devolverle los golpes pero este tan solo huyó de vuelta a la refriega hasta perderla de vista.

Ferzan encaro con la mirada al responsable de todo este embrollo, levantando la trucha en un vago gesto de victoria mientras se dirigía a él frente al carromato, sin subir - ¡Eh, magnánimo Recius! - dijo en un aparente tono de amabilidad que no parecía propio de ella - Conozco a varias personas en Guardiadragones del Mar dispuestas a comprar esta frescura - sonrió levemente.

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Liara el Jue Jun 16, 2016 6:57 pm

Liara asomó su pelirroja cabeza por el muro cuando llegó a escuchar todo el alboroto que se había montado sobre el estado del pescado.

-Quizá podríam…

-Meow-le respondió Perla, con desgana, antes de que terminase la frase.

-Sí, sí… ya lo sé-murmuró fastidiada-. Ahora no robamos ni nos dejamos sobornar. Ahora nos roban a nosotras y les pasamos unas monedas a los guardias para que hagan la vista gorda…

Pero Liara podía sentir la adrenalina recorriendo todo su cuerpo mientras observaba como los parroquianos se aporreaban los unos a los otros a pescadazo limpio.

En otros tiempos se habría mezclado entre el gentío y habría azuzado la pelea provocando que algunos de sus objetivos se distrajeran golpeando a otra persona mientras ella les desvalijaba los bolsillos. En un principio lo había hecho por necesidad, pues gastaba en rumores más monedas de las que conseguía, pero con el paso del tiempo se había convertido en una mala costumbre; una forma de pasar el tiempo y ponerse a prueba, una forma de burlarse de los pobres despistados… una forma de sentir que seguía viva.

Sin embargo, tras los meses que había pasado recuperando lo poco que le quedaba de cordura, se había propuesto abandonar aquel hábito ahora que por fin iba a tomarse la búsqueda en serio. Además, el dinero a esas alturas ya no era algo por lo que debiera preocuparse.
Vio por el rabillo del ojo como la mujer de extraños ropajes se movía del sitio y se mezclaba entre la multitud. Liara se acomodó de nuevo, reclinándose sobre el muro y suspiró, con cierta nostalgia.

Elevó la vista, esperando encontrar lo que para ella ya era un cielo aburrido y sin interés alguno, y se percató entonces de que ante ella se alzaba un hombre cubierto con coloridas prendas. Frunció el ceño y se hizo visera con la mano, tratando de entrever cualquier cosa identificativa en él.

Si había algo que Liara odiaba era verse en inferioridad de condiciones a las del resto. Normalmente utilizaba a su favor el arte del disfraz y el incógnito; le gustaba percibir la confusión en el rostro de las personas a las que solía “asaltar” ya fuese para sacar información o, simplemente, divertirse. Siempre era ella la que llevaba la situación. Lo contrario la hacía desconfiar. Y aquel hombre no parecía haberse acercado empujado por su lívido, por su experiencia sabía que aquello empezaba con un “Eh, pelirroja”.

-Saludos, te vi hace no mucho en el desierto. ¿También eres de Eréaten?

El corazón le dio un vuelco, recordando una situación semejante meses atrás, mientras observaba los barcos desde el puerto en una pequeña localidad de Las Horcas.

“Eh, te he visto en la taberna preguntando por cierta persona… Dime, ¿también te debe dinero? Le tenemos ahí. Sus días como contrabandista terminarán pronto, si tienes algo pendiente con él más vale que te des prisa”.

Aquel hombre, uno de tantos que había conocido, había señalado una de las naves. Y ella le había seguido. El vino y las ansias de terminar con su búsqueda sin duda habían hecho que bajase la guardia y se dejase arrastrar por la aparente buena fe de aquel pobre diablo.
Y aquel pobre diablo había resultado ser Kramdell Threin, uno de los piratas más temibles de toda Garnalia. La pelirroja había pasado las siguientes semanas encerrada en ínfimas condiciones en la bodega del barco, a merced de su tripulación.

Se puso en pie, sin titubear, pues por el rabillo del ojo había visto como Perla se escabullía entre uno de los resquicios del muro. Carmesí se levantó a su vez y rebuznó bajito.

Todo estaba dispuesto. No habían sido pocas las veces que había tenido que recurrir a aquello ante la posibilidad de que los hombres de Threin todavía la estuviesen buscando. En realidad podían ser enviados de la mitad de malhechores de Garnalia Centro. Su popularidad entre aquel sector iba en aumento, de eso no cabía duda. Más le valía prevenir que curar, y con preguntas tan directas sobre procedencia todavía más.

Le sonrió de medio lado, clavando su mirada felina en los ojos de aquel hombre, lo único que podía vislumbrar debido a sus ropajes.

-Creo que os estáis confundiendo. Si es por el pelo… me lo teñí esta misma mañana al ver pasar a una preciosa y elegante joven que sí provenía de Ereaten. Soy una mujer influenciable, ya sabéis…

En aquel momento Perla saltó desde lo alto del muro aterrizando sobre la cabeza del hombre, con un grito de guerra que ni las infames criaturas del averno podrían imitar.

-Por ejemplo, ahora siento terribles deseos de unirme a esa lucha que sin duda marcará la historia de esta región-se subió a Carmesí, haciendo gala de su excelente formación como amazona-. ¡Qué tengáis suerte en la búsqueda de la hermosa mujer del desierto!

Espoleó a la yegua y terminó por meterse entre la multitud, que todavía se enfureció más ante la molesta intromisión de un mamífero de tal tamaño. Comenzaron a lanzarle pescados mientras avanzaba.

-¡Pelirroja habías de ser! ¡Vuelve al prostíbulo del que has salido!

-¿De dónde has robado ese caballo?

Liara hizo caso omiso a las provocaciones, tratando de salir de la vista del misterioso hombre. Sin embargo, cuando pasaba por el lado de la carreta de Recius escuchó una voz femenina que mentaba a Guardiadragones del Mar. Sin pensárselo dos veces saltó sobre el carromato, aterrizando al lado del hombre. Se quitó un par de pescados que se habían colado o, como supuso, encestado en su escote y se adecentó un poco el cabello revuelto.

-¡Ciudadanos de Lani!-alzó la voz a la vez que sus brazos-¡Dejad durante unos momentos los pescados a un lado y escuchad lo que vengo a deciros!-algunas personas se acercaron, con curiosidad-¡He llegado a saber que vuestra causa para ejercer el noble arte de la lucha con armas marinas tan solo puede resolverse de un modo! Y es que en mi familia, durante generaciones, se ha dado el ilustre oficio de la tasación de alimentos provenientes del mar.

-¡Menuda panda de vagos!-gritaron al fondo.

-¡A eso van nuestros impuestos!

Liara movió los brazos, poco a poco más gente iba abandonando la reyerta y acercándose al lugar.

-El procedimiento para obtener un certificado es simple: que el pescado llegue en óptimas condiciones al destino tras una larga travesía a través de zonas adversas. ¡Y qué mejor que aprovechar aquello que la naturaleza nos ha otorgado que realizar tamaña hazaña a través del Desierto Eterno, atravesando mil y un peligros bajo el temible calor que arrecia por estos lares hasta Guardiadragones del Mar!

Algunas personas refunfuñaron ante la propuesta y se dieron un par de mamporros a modo de protesta, pero otras parecían interesadas.
-¿Y ese papel para qué sirve?

-Determina el honor de los mercaderes, desde luego. Si es positivo jamás se le podrá tachar de patrañero y mucho menos acusarle de la terrible afrenta de que su género no sea fresco.

-¿Y si es negativo? ¿Venderá gratis?-preguntaron al fondo sin tener en cuenta que “vender” y “gratis” no es algo compatible.
 
-La deshonra le acompañará allá donde vaya y todos sabrán de su embuste… ¡Pues yo, descendiente de tan ilustre oficio, me comprometo a que un escriba ponga en documento oficial el resultado de tal prueba y que las copias se hagan llegar a todas las capitales de los reinos para que estos lo difundan a través de sus autoridades!

Las personas comenzaron a alzar sus puños, accediendo.

-¡Todos sabrán que eres un chanchullero! ¡Tu pescado no es fresco!-gritaron unos.

-¡Les arrancaremos la lengua a quienes te quieran cuestionar cuando tengamos el certificado! ¡Tu pescado está fresco!-gritaron otros.

-¡Es pelirroja teñida!-gritaron unos.

-¡No lo es!-respondieron otros.

Y así, poco a poco se retomó la pelea y todo volvió a la normalidad. Carmesí se había mantenido quieta todo aquel rato, al lado de la mujer de extraños ropajes. En aquel momento la yegua mantenía su mirada fija en el pescado que alzaba victoriosa.

Liara buscó con la mirada a Perla, pero no lograba localizarla entre el gentío. Se preguntó si el hombre habría podido desembarazarse de ella o todavía continuaban con su reyerta personal. La gata podía llegar a ser muy persistente.

Entonces se giró hacia Recius y dirigió una mirada de soslayo hacia Ferzan. Ladeó levemente la cabeza, esbozando una media sonrisa burlona.

-¿Cuándo decís que partimos?-les preguntó.
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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Yandrack el Jue Jun 30, 2016 11:59 am

Pasados unos minutos la pelea se interrumpió, momento en el que una mujer pelirroja y de buena edad pregono a los cuatro vientos que era una experta en pescado, cosa que pareció contentar al gentío y de paso darle a Recius algo en lo que pensar, pero, como la discusión había vuelto a su cauce original, los guardias que acompañaban al mercader tuvieron que entrar en acción alejando a la gente mientras los criados iban devolviendo el genero al carromato-Desde luego....Menuda gentuza-dijo resoplando, se giro con la intención de irse pero cayo de bruces al chocarse con un soldado-Idiota, mira por donde vas¿Es que no sabes quien soy?- fue entonces cuando alcanzo a mirar tras el vio a mas soldados, que enseguida lo agarraron-¡Guardias a mi!-grito pero sus guardias ya estaban rodeados y poco podían hacer-¿Que queréis de mi? Si es por lo de la taberna del otro día ya prometí no volver a emborracharme-dijo a tanta velocidad que a duras penas se le entendía-Vos recibisteis advertencias expresas de no armar jaleos ni causar ningún problema...- comenzaron a llevárselo a rastras mientras el muy pusilánime gritaba y pataleaba-Soltadme¡Marionetas del poder!- justo en ese momento quedaron al lado de Ferzan y Liara



El capitán Racks y el capitán Jar dieron instrucciones concretas si volvíais a incurrir en un delito, alterareis vuestro itinerario y pasareis por Guardiadragones del mar antes de lo previsto - al oír aquello Recius apretó los dientes-Pero... Hijos de mala madre... SI VOY AHORA PERDERE DINERO, MI DINERO- dijo fuera de si.Los soldados se miraron y de repente abrieron filas, dejando pasar a una mujer de gesto cruel,duro y complexión atlética, iba enfundada en un traje que casi lo marcaba todo, de cuero rojo brillante,ademas llevaba el pelo azabache recogido en una coleta, llevaba un látigo y lo que parecía ser un pequeño bate, enfundado en la cintura.A estas alturas mas de uno pensaría que Recius no aguantaría tal aparición y que razón tendría el que lo dijese...Toda su furia se transformo en un mar de suspiros,risitas y aspiraciones-ohh¡ Que guarrilla!- exclamo sin poderlo evitar,cosa que hizo que los soldados palidecieran.La mujer se acerco y lanzo el brazo,dando con toda la mano abierta en un revés mortífero, que dejo al desgraciado de recius sangrando y arrodillado-Los perros como tu no deberían ladrar sin que su ama se lo ordene- los demás soldados se rieron mientras los guardias de recius y los criados se habían acercado con el carro-Esta es Leen Alina, ella te acompañara y se asegurara de que cumples con la pena impuesta, hasta Guardiadragones- el soldado se le acerco y le hablo al oído-No la cabrees, ella y sus hermanas son luchadoras extremadamente mortíferas, expertas en doblegar la voluntad de cualquier hombre,de hecho, odian a los hombres, considerándolos inferiores, el único hombre al que aceptan servir y respetan es el señor Yandrack- le dio una palmada en el hombro a Recius y se fue con sus hombres, La única que se quedo allí fue esa terrible mujer-Cuanto antes salgamos antes podremos terminar con este despropósito

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Alakrad Vindor el Mar Ago 09, 2016 1:51 am

La mujer, tan bella como esquiva declinó su oferta de entablar una conversación de una forma educada pero apresurada dejando a Alakrad con la palabra en la boca. Éste hizo el amago de girarse, un amago frustrado por un gato que, sin saber de dónde había salido, se le echaba encima con las garras por delante. Apenas tuvo tiempo para reaccionar y un acto reflejo llevo su mano izquierda hacia el hombro derecho en busca del mango de la espada, pero esta se hallaba oculta bajo la seda de sus ropas haciendo inevitable la caída del fiero minino sobre el brazo izquierdo de este, un ágil salto atrás hizo caer al gato de su brazo el cual no había encontrado mucho a lo que agarrarse. El gato salió corriendo asustado y Alakrad lo siguió con la mirada al tiempo de ver cómo su ama se alejaba a caballo entre la multitud.

En aquella batalla campal se habían proferido más blasfemias de las que Relia querría aguantar, pero se sujetó por el bien del anonimato de la compañía. Y en medio de todo se hallaba el carromato de aquél hombre al cual de un salto se subió la mujer pelirroja quien comenzó un discurso que se podría resumir en “quiero ir al guarda dragones del mar” pero con mucho maquillaje acerca de probar la frescura de su pescado. Alakrad se fue acercando, no sin esfuerzo entre la gente hacia el carro, fue entonces cuando retornó la pelea y recibió más de un golpe en los antebrazos con los que los bloqueaba.

Por suerte no duró mucho pues los guardias pusieron orden y retomaron la posesión del género. Sin embargo, superados en número, sus guardias se vieron rodeados por otros, al parecer no era la primera jerga que montaba aquél hombre. El escándalo podía escucharse a tres cuadras de aquella esquina, pero la gente enmudeció cuando una mujer de buen ver y mal carácter hizo acto de presencia en aquella escena. Uno de los guardias se acercó al hombre a susurrarle unas palabras para luego marcharse con sus camaradas dejando al mercader en manos de aquella mujer. En los ojos de Relia brillaba la admiración mientras que en sus compañeros se mezclaban la risa, el miedo y la inquietud por si Relia decidía tomar ejemplo de ella.

Alakrad regresó junto a sus camaradas un tanto sorprendido, había ido a saludar a la mujer para tranquilizar la desconfianza de Radomir pero la actitud mostrada en ella hizo despertar la desconfianza en él también.

- Tenías razón Radomir, ha sido muy esquiva, hasta pareció que me lanzaba el gato para escapar - Confesó Alakrad
- Tal vez lo mejor fuese mantenerla vigilada e intentar descubrir de quién se trata, podría ser una estafadora o algo peor, una maga por ejemplo – Radomir entrecerró los ojos mirando a la mujer de pelo cobrizo.

Alakrad se acercó a los demás pero antes de poder abrir la boca Storm se le adelantó.

- Ya sé lo que estás pensando y ni hablar, no pienso ir con esa mujer a ningún lado, además tenemos a Helm que nos puede guiar
- Mira es un gran desierto y por mucho que sepa no me gustaría morir perdido en él – Respondió Helm mirando a Relia
- Es nuestra mejor opción, además no creo que nadie sea tan estúpido para asaltar una caravana en la que se halle esa mujer - Intervino Alakrad
- Estoy de acuerdo con Alakrad pero también es cierto que no tiene pinta de ir a ser la caravana más discreta
- Pues yo coincido con Storm, – Objetó Therion - apreciamos nuestras cabezas
- Pues si tanto apreciáis vuestras cabezas ya podéis ir subiendo a donde yo os diga o seré yo misma quien os las corte - Amenazó Relia acompañando sus palabras de gestos que hicieron tragar saliva a Storm y Therion.
- ¿Y cuándo dijiste que partimos Helm? - Dijo temeroso Storm sin atreverse a mirar a Relia.
- Cuando ellos partan querido amigo.

Una vez más Alakrad se separó del grupo, pero esta vez en busca de la mujer que debía encargarse de aquél mercader indecente, sin embargo una mano amiga le bloqueó el paso.

- Es mejor que vaya yo Alakrad, no parece que le agraden los hombres
- Como veas, eso que me ahorro - Contestó él advirtiendo el brillo de emoción escondido entre la decisión en los ojos de Relia.

Ésta no tardó en alcanzar a la mujer dirigiéndose a ella con educación.

- Saludos, no he podido evitar escuchar que se dirigen hacia Guardiadragones del Mar, un destino que comparto, me gustaría saber si mis compañeros y yo podríamos acompañarles en la misma caravana, el precio no sería un problema.


Última edición por Alakrad Vindor el Mar Ago 09, 2016 3:24 pm, editado 1 vez (Razón : Editado porque me olvidé de poner la parte de Relia, pido que se tenga en cuenta, gracias.)

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Ferzan el Mar Ago 09, 2016 12:47 pm

No se mostraba contenta ni a su vez decepcionada con el discurso. Si bien las multitudes podían estresarla y molestarla en su labor, tenía la oportunidad de llegar a su destino sin coste alguno. El problema era convencer a una gran masa de mercaderes a caminar las vastas tierras del Sur de Garnalia, los suficientes para que el viaje del vejestorio pervertido valiera la pena. La mujer pelirroja dirigió una mirada discreta que ella supo captar, Ferzan sonrió bajo la capucha en signo de aprobación, manteniendo a raya con la mirada a la yegua quien tenía puesta la atención sobre ella, y no por su cara bonita. Recius no había recaído en las palabras de la amazona tras abatir a tres mercaderes en las afueras, su papel como incógnita era excelente, mejor de lo que había pensado.

Se vio obligada a devolver la mercancía que había usado, algo apaleada por los golpes producidos, sacudiéndose las manos de escarcha mientras se mantuvo al margen del circo interactivo que allí estaba teniendo lugar. Estaba prometiendo que jamás volvería a empinar el codo? Seguro que en un par de días ella volvería a encontrárselo en una taberna del Sur, junto a otra mujer que ostente mejor que Ferzan el título de "Bombón de licor"... Oh, que lastima. Tendría que buscarse a otro hombre a quien sacarle los cuartos sin entregarle su flor a cambio.

Ferzan se cruzo de brazos manteniendo unos metros de distancia con Recius. El nombre de "Racks" no le era desconocido a la joven, sin duda estos soldados forman parte del ejercito del Crepúsculo, son parte de aquel licántropo que tiempo atrás pudo haberla devuelto a las profundidades de Aleketh. Apenas podía pensar en el suceso con los chillidos ensordecedores del mercader a su lado, suerte es que en aquel momento alguien había aparecido para alegrarle la vista y los sentidos a la Guardabosques por un pequeño momento. A pesar de que el traje podía resultar provocativo, no podía negar que le resultaba incomodo a la vista la forma de vestir tan apretada de la chica, incluso diría que va mas equipada para cualquier otra cosa que para el combate. La que más tarde se identificaría como "Leen Alina" atizó con un revés al mercader que lo dejo atontado y arrodillado, si hubiese sido Ferzan le habría caído un puñetazo directo a la nariz, nada de reveses o bofetadas.

"Eso es, atadle una soga al cuello" - pensaba, confiando en que su deseo se haría realidad. Al principio, tras ver a Leen vio en ella una probable futura candidata a su causa como Guardabosques, pero tras recordar que estaba a las ordenes de un hombre negó con la cabeza.

Entonces miró a su alrededor. La chica pelirroja, el mercader, Leen y en ultima instancia, nueve desconocidos que tambien se dirigian al mismo sitio, serian un total de trece en el carromato, cuatro de ellos del género femenino, el mercader no tendría queja ninguna - Con permiso... - irrumpió un leve momento situándose al lado de Recius, sus palabras iban dirigidas al soldado que le había impuesto el castigo - Soy testigo de que este hombre estuvo hace unos días en la taberna "La hija de la luna", lo vi empinar el codo como si fuese su ultimo día sobre la faz de Garnalia y por consiguiente, vi como se lo llevaban a rastras los de vuestro ejercito - su discurso empezaba bien falto de respeto hacia el mercader, como era de esperar en su vocablo tan educado, irónicamente hablando - Esa mujer... - señala con un gesto a la pelirroja - Creo que ya habéis oído el digno oficio que porta en su sangre como legado familiar. Podría ayudar a este vejestorio a revisar los precios de venta sobre el género que vende y elaborar si fuese necesario un nuevo listado de precios acorde a su inventario y la calidad de sus productos. Si no os importa, vamos también a Guardiadragones del Mar, queremos saber si no es un impedimento viajar con el sin entrometernos en la labor de vuestra compañera - refiriéndose a Leen Alina - El resto de carromatos de transporte que van hacia allá ya han marchado y el sol azota sin piedad cualquier rincón. Con tres mujeres a su cargo, estoy segura de que Recius no montara ninguna escena mas como la que hoy se ha presenciado.

Ferzan le devolvió una mirada de soslayo a Liara, solo que ella no habia sonreido como hizo la pelirroja. Le debía un pequeño favor por lo de antes, y ahí lo tiene.

Por otra parte, pensó si todo el mundo podría subir a bordo sin verse entorpecido por la mercancía de Recius... La montura aguantaría tal cantidad de peso?


Última edición por Ferzan el Sáb Ago 13, 2016 7:27 pm, editado 1 vez (Razón : Edicion de Alakrad)

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Liara el Mar Ago 09, 2016 1:43 pm

Liara había clavado la mirada de forma bastante desvergonzada en la mujer que portaba el látigo. Por una parte se preguntaba dónde habría conseguido aquellas telas. Por otra se imaginaba lo que podría llegar a hacer con aquellos instrumentos, ya fuese en la vertiente natural de lo que se supone, como en la más pervertida de sus fantasías. Y por supuesto no puede obviarse que se veía a sí misma ataviada de tal modo y golpeando sin piedad a todo aquel que osase llevar sombrero en su presencia.

¡Pagaréis por vuestra osadía, desvirtuadores del buen gusto! ¡Chas, chas!”, exclamaba en su mente mientras les imponía el castigo merecido.

Sin embargo, salió de su ensimismamiento y ladeó la cabeza al escuchar lo que la mujer de extraños ropajes le estaba proponiendo al hombre, pero fue su mirada de soslayo lo que hizo que se acercase a ellos, tan sonriente como encantadora. No obstante, se percató de la presencia de Relia, a la que había visto acercarse desde el grupo en la lejanía en el que se encontraba el hombre al que había desairado. Aquello no le daba buena espina. Ninguna. Pero necesitaba llegar a Guardiadragones y encontrar otra caravana en aquel pueblo bajo el sol abrasador sería tarea demasiado ardua. Por lo que se limitó a suspirar para sus adentros y hacer una exagerada reverencia al guardia.

-Señor, mi nombre es Bermeja y soy perteneciente a la ilustre familia de los Evalipez, apellido que se nos dio generaciones ha por nuestro oficio-su tono repipi alcanzó ahí su momento más penetrante-. Como os ha referido dicha dama de buen ver, mi compañía puede ser productiva para el mercado local, ya que una vez emprendido el viaje me encargaría de evaluar la calidad de sus productos-en aquel momento bajó la voz, en tono confidente-, probablemente devaluándolo de forma considerable por lo que se ve a simple vista-se retiró un poco y alzó el mentón, hecho que provocó que la luz del sol la cegara unos instantes-. Y por supuesto, me comprometo, al igual que la dama que está aquí a mi lado, a no inmiscuirme en la labor de…-desvió la mirada hacia la dominatrix-, tan destacada y “encantadora”-hizo énfasis en la palabra, pensando en sus “encantos”-, señorita-se llevó la mano a la pitillera pero volvió a posarla sobre su cintura-. Una vez en Guardiadragones me encargaré personalmente de todas las gestiones, os lo aseguro.

Justo en ese instante llegó Perla a toda velocidad. Se posó a los pies de su ama y observó a los allí presentes con cara de pocos amigos.

-Oh, y esta felina servirá como protección extra. Tenéis que verla cuando cualquiera trate de acariciarla, sin duda será una buena advertencia para los malhechores, y para los que no lo son, de que no se acerquen a la comitiva.

En aquel momento desvió la mirada hacia el grupo de Alakrad, sin abandonar su aparente estado jovial. Sin embargo, su pulso todavía estaba acelerado debido a la inferioridad de condiciones en las que se había visto. Sin duda aquel hombre la buscaba a ella, y probablemente el resto de los integrantes del conjunto también. La lista de personas que querían atraparla era larga.

Y no. No pensaba volver a caer cautiva por el grupo de piratas que secundaban a Kramdell Trein y que seguramente clamaban venganza contra ella por el sangriento final que se había dado en el barco. Ni mucho menos regresaría junto a su madre, quien ya en varias ocasiones había enviado a mercenarios en su búsqueda. Aquello era incluso peor que estar a merced de una tripulación como la de Kramdell.  

Sin duda aquel viaje no iba a ser tan fácil como había imaginado en un primer momento. Debía extremar la vigilancia y, por supuesto, aprovechar la mínima oportunidad para tratar de desenmascararles en caso de que se convirtiesen en un problema.

Carraspeó levemente, sin cambiar ni un ápice su expresión mientras el guardia se alejaba. Observó a la dominatrix y se dirigió a ella.

-Así pues, si aceptáis, podemos marchar de inmediato; como dice mi compañera, el sol y sus rayos arrecian… y no me gustaría convertirme en rubia debido a ello. Sería una desgracia.

Sonrió de medio lado y se apoyó en el carromato, dispuesta a partir.


Última edición por Liara el Miér Ago 10, 2016 11:36 pm, editado 1 vez (Razón : Editado levemente tras la edición de Alakrad)
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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Yandrack el Sáb Ago 13, 2016 5:39 pm

Recius alternaba su mirada entre Ferzan,Liara y la recién llegada, pasaba de la furia al estupor y la vergüenza en un espectaculo tan bochornoso que incluso una planta enrojecería al tenerlo cerca-¡Estan bien!-decía en una mezcla de grito y refunfuñamiento-Iremos, no hace falta ponerse violentos- y se giro para que nadie lo viera tocarse la mejilla y gesticular de dolor, alzo las manos en un gesto de derrotismo y se monto en el carromato-En fin, ya que vamos a ir a esa escuela dejada de la mano de una dama de compañía cuantos mas mejor,iremos todos juntos, al menos así no tendremos que temer por ataques de bandidos ni nada parecido- se giro hacia Ferzan,Liara y todos los demás acompañantes(criados y demas)-Daos prisa, cuando antes lleguemos antes podre seguir mi itinerario,de todas maneras soy el único dispuesto a conducir el carro... ay...Señor, dame paciencia y unas buenas mozas que no sean tan estrechas como el ojo de un afiler



Iba a seguir hablando pero Leen Alina lo miro de reojo, cosa que hizo que Recius adoptara una postura mas recta que una estatua tallada en mármol, aun pasaron unos minutos mas hasta que todos estuvieron listos para partir y cuando llego el momento Alina aprovecho para entablar conversación con Ferzan- ¿Que relación tenéis con este intento fallido de hombre?-le pregunto haciendo un gesto algo escueto hacia el comerciante-espero que no sea familia de ninguna de vosotras- dijo, ya en un tono mas amable cuando pudo observar mejor a Liara y a Ferzan-Señora no insulte que estoy aquí delante- se quejo el pusilánime mientras el carro comenzaba a moverse-como si no lo supiera, por desgracia puedo verte y olerte y lo que es aun peor...Oírte- la forma en que lo dijo era la ultima advertencia, una palabra mas y Recius tendría que ir atendido por sus hombres



Y así había comenzado un viaje que a todos iba  a parecer mas largo de lo habitual, porque ninguno de los que viajaban en aquella comitiva podía siquiera imaginarse lo que ocurriría, un suceso terrible, que seguramente cambiaría de manera drástica el destino de todos ellos, ah si, y que fulminaría la historia musical de la zona porque ya no se volvió a cantar una canción cerca de un carro

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Ferzan el Sáb Ago 20, 2016 8:20 pm

Verdaderamente, sería un viaje más entretenido de lo que esperaba. Aquel payaso denominado mercader tenía su propio circo ambulante, con sus animales y su domadora por naturaleza, aunque solo fuera una, solo había una bestia a la que mantener dentro de su jaula. Ferzan se colocó correctamente la capucha girando la cabeza de medio lado un momento en un gesto de disimulo, ocultando una sonrisa al oírlo remugar antes de meter prisas. Si bien los machismos y prefijos sexistas le calaban la moral a la Guardabosques, también podían hacerles reír de vez en cuando, depende del día.

"Creo que es de los pocos hombres a los que no le arrancaría la fertilidad" - pensó.

Dentro del carro, de quienes menos podía fiarse de momento eran de aquellos nueve recién incorporados a última hora. No solo había oído hablar de atracos internos a carromatos sino que también los había practicado, de hecho es probable que una buena parte de esos delitos en forma de habladurías fuesen cometidos por ella y su tribu. Aun teniendo en cuenta que la calidad del pescado de este mercader no era lo mejor de lo mejor, un carromato repleto de comida es mejor que quedarse con las manos vacías. Por ello, consideró más apropiado colocarse al lado de Alina y de ser posible también de Liara, aunque la presencia del gato le molestase en parte - Oh no, solo soy su "Bombón de Licor" - respondió ante la pregunta de Alina, sin alargar la pausa en sus palabras, bajando el volumen de la voz - Es el apodo personal que me asignó tras sentarse a mi lado en una taberna de la capital, beodo y ciego hasta sus trancas, tanto que no se lo pensó dos veces en invitar a tal bella dama... - el semblante serio se esfumó de su rostro por un momento, transformándose en una carcajada disimulada con la palma de la mano. No solo se trataba por la recreación de la escena en su cabeza, sino por el hecho de llamarla "Dama", a ella, la menos indicada para recibir tan noble cumplido. También recordaba a la perfección que Liara la había nombrado así no una, sino dos ocasiones seguidas - Las horas libres fuera de su trabajo le sentaron de maravilla aquella noche, lástima que se lo llevaran a rastras después... cualquiera en mi lugar se habría sentido afortunada de haber sido nombrada como su legitimo bomboncito bajo sus palabras cargadas de hombría y magnificencia - terminó por decir con un completo sarcasmo en su tono de voz, cruzándose de piernas y estirando su espalda, sin nada mejor que hacer en aquel momento que disfrutar del feminismo en las palabras de Alina liderando sobre la voluntad de Recius. Reparó un momento en su Katana, colocada en horizontal sobre su cintura, algo que le molestaba al apoyar bien la espalda. Cogió el arma por la vaina liberándola de su hueco en el cinturón, situando la punta en un hueco del asiento y apoyando el resto del arma encima del hombro rodeándola con el brazo - Con permiso, estaréis mejor - dijo a sus dos vecinos, o vecinas, que ocupaban los huecos contiguos al suyo. De la Katana solo podía apreciarse a simple vista su empuñadura de Madera Espiritual, azul-negra azabache al igual que el arco a sus espaldas.

Dirigió la mirada hacia la pelirroja de la yegua y el gato - Bermeja? - le llamó la atención con una leve sonrisita en el rostro a causa del nombre - Desde bien joven te han adiestrado en el oficio de tasadora de alimentos por lo que veo, es correcto?

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Liara el Sáb Ago 27, 2016 2:05 am

Una vez que el carromato se puso en marcha, Liara se dispuso a ocupar el lugar que le pareció más acogedor a primera vista. Este la separaba a una distancia prudencial de Alina y le permitía mantener vigilada la zona en derredor.  

Fijó la vista durante unos instantes en el grupo grande, después miró de reojo a Carmesí, que le devolvió el gesto, serena. La pelirroja suspiró de forma imperceptible, más tranquila, y se bajó la capucha.

Descolgó el laúd de su espalda y lo dejó a sus pies mientras extendía las piernas sin el menor recato y echaba la cabeza hacia atrás, apoyándola sobre la madera. Perla subió entonces a su regazo y se tumbó, con la cola medio alzada, fingiendo dormir.

Liara cerró los ojos, dejándose llevar por un momento por uno de los recuerdos que la habían atenazado desde su llegada al sur.

El mundo es un lugar frío, Lili”, una suave voz masculina, muy joven, casi infantil, inundó su cabeza, “Incluso allí dónde brilla el sol con fuerza, el alma de las personas permanece inmutable al dolor ajeno a la vez que lo disfruta. Ya lo aprenderás, ya lo aprenderás. Así que vamos, pégame. Llevemos más allá este circo, ¿o es que no piensas cenar esta noche?”

Algún día iré al sur, Al. Algún día iré y, allí, allí lejos, donde el sol abrasa la piel de la gente, te demostraré que eso es mentira”, su voz infantil, llorosa, tomó entonces el protagonismo, “Y entonces, entonces…

Chitón. Ese ricachón debe estar a punto de pasar por aquí”, le respondía, "Hay que llamar su atención para que los chicos puedan hacer el resto”, podía recordar como él se había girado hacia ella, irritado, “¡Si no dejas de lloriquear tendrás que hacer tú de víctima, Lili! ¡Y por el Dios que te pegaré! ¡Lo haré, idiota!

Pero nunca lo hacía.

Liara sonrió levemente, sintiendo como los rayos del sol penetraban en la parte superior de su cabeza. Estaba cómoda. Y sinceramente, le importaba un bledo el alma de toda aquella gente. Con llegar a Guardiadragones de una pieza le era suficiente.

Comenzó a tararear una canción, que interrumpió cuando Ferzan se sentó entre ella y Alina. Escuchó la conversación que ambas mujeres mantuvieron, sin cambiar su postura. Tan solo cuando la joven guardabosques hubo modificado la posición de la katana, se dignó la pelirroja a colocar las piernas de forma más decorosa. Fue entonces cuando reparó en la manufactura del arma que portaba a su espalda. Frunció levemente el ceño a la vez que, de forma inconsciente, acariciaba la madera de su propio arco, escondido bajo su ancha capa negra.

Y justo en aquel momento Ferzan la llamó por su nombre. O, en cualquier caso, por la identidad que había adoptado en aquella ocasión.

La joven abrió los ojos con lentitud debido a la luz cegadora de aquella hora del día.

-Oh, ya lo creo-respondió ante su pregunta-. Más bien desde que era…-dejó de apoyar la cabeza en la madera y se recolocó el cabello-… así de pequeña-hizo un gesto con las manos, aunando el tamaño de Perla, que había abierto un ojo y lo clavaba amenazadoramente sobre la interlocutora-. A decir verdad creo que me habéis echado unos años de más con vuestra pregunta, puesto que todavía soy " bien joven"-hizo otro gesto, como si restara importancia a una gran ofensa-, pero en fin, son los gajes del oficio, supongo-suspiró-. Muy poca gente continúa con tal noble función, a día de hoy se llevan cualquier cosa a la boca y lo abarcan en la categoría de alimento. Después se oyen quejas acerca de mis honorarios, mas… ¿qué otra cosa esperan?-acarició entonces la madera de su laúd, que reposaba entre sus piernas-. Ya lo decía mi padre-carraspeó levemente y agravó la voz:- “¡Bermeja! Nuestro noble oficio será repudiado por la mayoría de los seres que habitan estas tierras pero escucha, escucha, ¡no hay mayor arte que el del comer!”-suspiró ligeramente-. Si os soy sincera no es algo con lo que concuerde realmente. Quizá sea la rebeldía natural que se muestra hacia los padres, pero tiendo a preferir el vino o…-miró de reojo a Alina, disimuladamente-, el arte de la vestimenta-bajó el tono de voz-. Por lo que, si estáis interesada... y he podido observar por mí misma que así es, quizá en un futuro pueda conseguiros algo así… y a medida. Podría haceros un buen descuento dada la situación.

No dio mayor explicación sobre la “situación” que bien podía referirse a la ayuda que Ferzan le había brindado o al crimen que, a su modo de ver, había cometido la guardabosques en cuanto a su propia vestimenta, quizá infligido por no poder permitirse algo de mayor presencia, o simple y llanamente, causado por un gusto terrible.

Tomó entonces el instrumento entre sus manos y ajustó, de forma distraída, una de las cuerdas que se había salido de la clavija que le pertocaba.

-Pero será mejor que dejemos de hablar de mí. Apuesto lo que queráis a que en la aldea todavía se sigue haciendo… de hecho doblaría mi apuesta y no perdería si os dijera que ahora mismo sus habitantes habrán alcanzado conclusiones sobre mi persona y mi tono de cabello a las que ni yo misma podría llegar nunca-le guiñó un ojo, dedicándole una mirada divertida-. ¿Y quién sois vos? Aparte de una especialista en enarbolar pescados como si fuesen armas mortíferas, cosa por otro lado nada desdeñable-asintió un par de veces, reafirmándose-. Oh… pero disculpad mi verborrea. Ni siquiera os he dado la ocasión de presentaros… a no ser que “Bombón de Licor” sea el sobrenombre por el que deseáis que se os llame.

Esbozó su habitual media sonrisa burlona y entornó los ojos, mirándola fijamente.
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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Yandrack el Vie Sep 02, 2016 10:30 pm

Alina asintió y se relajo ante las respuestas de Ferzan, al menos la compañía era buena porque la misión le parecía tan tediosa como necesaria-¿Por que no podrán ser todos como su majestad? el nos ofrece igualdad en un mundo dominado por los hombres,seguramente sea por ser un dragón, ellos no ven el mundo como las razas humanoides y no ponen limites tan absurdos por cosas como el sexo o la edad- se dijo muy reflexiva, tenia los ojos cerrados pero estaba atenta a la vibración del carro, motivo por el cual había dejado de prestar atención a Ferzan y Liara-deberiamo...-interrumpio sus pensamientos bruscamente, se levanto de un salto y salio al exterior en un mismo movimiento para acabar de pie haciendo una pequeña voltereta.El carro se detuvo justo en aquel momento-Recius, estas agotando mi paciencia- le dijo con tono monótono



Recius tiro de las riendas y los caballos se detuvieron suavemente, delante del Vehiculo había un hombre, de complexión atlética, metro setenta y dos-Así que aquí estas,miserable...-el hombrecillo estrecho los ojos mientras se bajaba del carro y se acercaba al recién llegado a paso cansino. Apareció detrás de ellos otro carromato con dos hombres sentados en la parte de arriba, los dos llevaban sombrero e iban tapados de arriba abajo por el sol, de modo que no era posible ver quien ni como eran. Alina miro a los recién llegados y luego se acerco hasta donde estaban recius y su nuevo amigo, ambos manteniéndose la mirada como si quisieran fulminarse con ellas-¿Que significa esto Recius?¿Quien es este hombre- pero de pronto ambos se pusieron a forcejear y cayeron en la arena, de modo que solo se veían manotazos y patadas dentro de una pequeña nube de polvo que los cubría-¡Dame las gallinas!- sonaba la voz del extraño-¡ocúpate de la madera de mi casa!- le contesto el mercader igual de vehemente--¡Obligame!- fue entonces cuando el carro de enfrente se acerco y tenían cara de pocos amigos-Tal vez nosotros tengamos la solución al problema- dijo uno de ellos interrumpiendo la reyerta-Explícate Recius- exigió Alina con voz firme, el hombrecillo se levanto como pudo, con la cara y la ropa llenas de arena y polvo, se sacudió todo lo que pudo para intentar parecer digno-Yo encargue a estos hombres policromar en colores diferentes un retablo que había en mi casa.El trato era que si me ocupaba del pago de los materiales solo tendría que pagarle con gallinas, pero lo que este hombre hizo fue una chapuza, así que le pegue los materiales pero decidi no darle las gallinas porque no se las merecía.Si quieren esas gallinas tendrán que hacer un buen trabajo y mi casa esta muy lejos...




El interlocutor se alejo a hablar con los dos hombres desconocidos, hicieron un pequeño corro y dilucidaron durante unos segundos, por lo que una vez hubieron pasado encararon de nuevo a Recius-Ese¿Es tu carro?- pregunto el hombre de manera sombría y amenazadora. Recius dio un paso adelante y acepto el desafió-Si, es mio y va ocupado¿Algún problema?- el otro hombre se acerco a Recius mientras los otros dos se quedaban atrás y rebuscaban en unas pequeñas bolsas, cosa que puso a Alina en alerta, porque si le pasaba algo a Recius la responsabilidad seria suya-esta tan lamentable como tu casa...- dijo llevándose la mano al cinturón-¿A si?¿Y que harás al respecto?- dijo Recius con una voz muy medida, fue entonces cuando el hombre saco de su cinturón una pequeña brocha mientras proclamaba--Darle una manita de pintura- dijo sonriente, los otros dos individuos comenzaron a hacer música, uno había sacado un pequeño instrumento rectangular que tocaba soplando con los labios mientras su compañero tocaba un artilugio de pequeño tamaño y tres cuerdas que sostenía desde su muñeca. Menuda escena, porque el hombre había sacado una segunda brocha que ofreció a Recius mientras cantaban al son de la música. Alina estaba allí de pie debatiéndose entre el martirio de ver y oír a Recius cantar y bailar-Santa madre protegeme


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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Alakrad Vindor el Dom Sep 25, 2016 5:26 pm

El carromato no era excesivamente grande pero lo suficiente para que cupiesen todos, y también lo suficiente para que Radomir pudiese escuchar, prácticamente toda, la conversación entre las mujeres. Radomir podía percibir claramente que algo no encajaba en las palabras de la pelirroja, no por un error de la misma sino por el sexto sentido que éste poseía.

- A veces pienso que eres una mujer – Soltó Therion refiriéndose al sentido de Radomir.
- Pero una bien fea, todo sea dicho – Le corea Storm
Ambos se carcajean y chocan los cinco.
- Lleva un sombrero bastante peculiar – Dice Radomir en voz baja ignorando las bromas de ambos – Tal vez sea de capitán, pero no lo lleva puesto.
- ¿De capitán? ¡Es una mujer!
- Cierto, cierto, además dicen que llevar una mujer a bordo trae mala suerte.
Relia les fulmina con la mirada - ¿Acaso os traigo mala suerte en la travesía? - Pregunta con un tono peligrosamente sereno
- No, no es eso tranquila
- Es solo lo que dicen nada más – Se excusan ambos
- Alina no me preocupa, ya sabemos cómo es, pero tal vez la mujer de la katana.. no sabemos nada de ella.
- Nuestra mejor baza es el anonimato, así que utilicémosla bien
- ¿Y si hay algún mago?
- En primera instancia deberíamos dejarlo estar por el bien de nuestra empresa, si bien tomaremos medidas si la cosa se pone fea.
- No es por grosería pero creo que debemos interactuar con ellas, tal vez así consigamos más información que tratando de escuchar una conversación ajena.
- Me parece bien tu propuesta, pero escuchar una conversación ajena es una de las grandes claves en mi profesión.
- Yo iría encantado pero esa mujer no se fía de mi, ya lo demostró en nuestro primer encuentro.
- Entonces deberá ir otro, tal vez Therion pueda ser más amable con ella.
- ¿Y por qué Therion? - Se queja Storm
- Porque eres muy borde a veces
Storm se queda callado, no esperaba una respuesta.

El equipo pasa otros largos veinte minutos hablando sobre qué estrategia usar sin acabar de decidirse, es entonces cuando Therion se levanta de un salto y sin miramientos se dirige hacia la pelirroja. Sin embargo su escena se ve cortada por la aparición de unos individuos desconocidos, el mercader comienza a forcejear pero acaba bailando al son de unos extraños instrumentos. Sin pensarlo dos veces salta del carro y se sitúa al frente de los extraños.

- ¿Tienen algún problema caballeros? - Dice serio - ¿Quieren que... les eche una mano?¿De pintura quizás? - Saca de pronto una brocha de entre sus pliegues y sonríe de oreja a oreja.
- ¡¿Se puede saber de dónde has sacado esa brocha?! - Grita Storm claramente sorprendido
- Siempre la llevo encima – Contesta él como si fuese algo normal.

Envidioso, Storm salta del carro al encuentro de su amigo con quien comienza a bailar. Los demás se llevan las manos a la cabeza pero sin hacer nada al respecto.

Usted tiene pinta de estafador – Le dice Therion al mercader entre carcajadas - ¿no es así?

Mientras tanto Helm se acerca a la mujer pelirroja sombrero en mano – Saludos, es extraño ver una rosa en el desierto, ¿qué trae por aquí?

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Ferzan el Lun Sep 26, 2016 11:27 pm

Estaba tan acostumbrada a denominarse a sí misma como una mujer madura que ya daba por hecho que las demás jóvenes también lo eran. A Liara le echaba un par de años menos que ella, quizás podía ser incluso más joven de lo que creía, su rostro de niña bonita estaba infundido sobre su mirada repleta de confianza, sabia de que hablaba. Se limitaba a escucharla sin siquiera fingir una sonrisa ante tal imitación de su padre, por lo visto no solo se dedicaba a tasar alimentos, la vestimenta también era un punto fuerte en su profesión, al menos es lo que llego a entender y para mal... había captado a la perfección la forma de criticar su ropa. Pretendía que vistiese ropa noble? O ropa propia de una dama? Aquello no le había gustado nada - No, estoy muy bien como estoy - respondió no obstante en su tono normal, mas dentro suya estaba bastante desagradada con solo imaginarse a sí misma portando semejantes ropas.

Por no hablar de que estaba bastante contenta con lo que llevaba. Cómoda y de incógnita, la ropa formal no lograría satisfacer esa dos características al mismo tiempo. Además mostrar su cuerpo o parte de él intencionadamente a otros hombres no está bien visto ni por ella ni por sus hermanas.

Mis padres no me odian tanto para haberme puesto ese nombre - sonrió levemente por encima - Y no voy a apostar en contra de algo que se que va a suceder... una pelirroja como tu despierta interés allá donde vaya solo por el color de su pelo, los hombres se fijan en las mas exóticas y a su vez, en las más fáciles. Quizás es por eso que todavía ninguno me ha pedido la mano - una vez más bromeaba sin siquiera sonreír, mirándose las uñas de la mano libre - Me llamo F... - calló de repente mirando a ambos lados del carro. El transporte se detuvo ante un hombre de más o menos su estatura y por detrás de ello, otro carro con dos personas más les terminaba de cortar el camino. Sentada sin inmutarse, condujo la mano libre a la vaina de la Katana la cual colocó en vertical sobre uno de sus muslos. Permaneció inmóvil, callada, simplemente escuchando la discusión, sus ojos se movían rápidos hacia sus laterales y hacia las otras personas del carro sin mover la cabeza. Como un cocodrilo esperando a cazar la presa.

Estaba preparada para lanzarse en cualquier momento hacia el enemigo pero este... había sacado una brocha y material de pintura, mientras los otros dos coreaban al son de una canción con sus instrumentos. No sabía qué hacer, en su rostro se dibujaba confusión. Abandonó su postura mirando a su alrededor con la cabeza, no parecía haber nadie más por los alrededores por lo que no podía tratarse de un despiste para causar una emboscada - "Esto es en serio...?" - pensó ladeando la cabeza al levantarse y presenciar la escena con sus ojos. En mitad del desierto, canturreando como si nada y la escena tenía toda la pinta de que iban a ponerse a trabajar con el carro ahí mismo, en la intemperie arenosa. Incluso dos de los encapuchados se habían unido a la contienda musical. Se estaba volviendo loca o simplemente se había desmayado y todo era producto de un golpe de calor? Miró por un momento al cielo, mendigando en silencio que comenzasen a llover mujeres lesbianas. Bajó del carro tras unos segundos para aliviarse de su decepción interna.

Tras guardar su Katana en la cintura, se había situado de brazos cruzados cerca de la rueda más cercana al puesto donde estaba Alina sentada antes, apoyada en la madera, de tal manera que tuviera al resto de encapuchados a la vista. Miró al frente, su vista se perdió entre la arena infinita y con ella, al cabo de unos segundos su energía etérea comenzó a expandirse hacia aquella dirección, energía que nadie de los allí presentes sentiría o siquiera vería. Tras un pequeño rato, otra ola de energía etérea provino de esa misma dirección, muy lejos de allí, Ferzan supo al instante que era el rastro de su hermana, y no estaba sola, pues con ella viajaba la energía de otra persona que también conocía, era más fuerte y más ruda que la de Suku - Ella está aquí... - pronunció en voz baja para sí misma ligeramente asombrada. Ferzan respondió aquella señal con una andanada de energía mansa que se esparcía por su alrededor y después se dirigía en dirección a Guardiadragones del Mar, perdiéndose casi al instante - Pero... porque...?

Casi ni podía reparar en atender aquellas señas o siquiera en reflexionarse a sí misma cuestiones personales, la música y el canturreo de fondo la terminaban distrayendo. Frunció el ceño dirigiéndose hacia aquellos cantautores con agobio y algo de mala leche reflejados en su rostro - ¡¿Porque c****** tenemos que detenernos en mitad del desierto?! - algo que provocó que el individuo bajito al que apenas Ferzan le sacaba unos centímetros se acercara a ella, después de pausar su canción de forma muy abrupta. Los otros dos que le acompañaban dejaron de tocar.

¡Calma mujer! No lo ves? Solo pintamos un carro... - respondió con atrevimiento en respuesta a su tono mal hablado, y no solo eso, cada vez se acercaba mas a la salvaje, desafiándola con la mirada. Ferzan imito el gesto sin temor, incluso acercó una mano a la empuñadura de la Katana por si las cosas se torcían mas - Tiene algo que objetar?
Naturalmente que sí, porque se han dejado... - señala el hueco en donde ella estaba apoyada antes, con la misma mano con la que ocupaba la vaina del arma - Ese trozo sin pintar.

Aquel hombre miró la parte señalada del carro y cuando volvió a mirar a Ferzan, una sonrisa de oreja a oreja se dibujo en su rostro - ¡Pues coja una brocha y únase al equipo! - le ofreció una brocha junto a un pequeño cubo con la pintura correspondiente, volviendo con Recius dando un par de palmadas al aire al mismo tiempo que levantaba y bajaba los brazos rápidamente por encima de los hombros. Los músicos volvieron a tocar y aquella persona retomó el cantico con su "compañero" mercader, Ferzan por su parte se había quedado mirando la brocha y el cubo sin saber bien qué hacer. Terminó por unirse al grupo e irse a pintar su parte, sin cantar o siquiera unirse a aquel baile, era demasiado reacia a hacer esas cosas mas allá de las danzas tribales de su tribu amazónica. Por lo menos, allí tenía algo que celebrar.

"Tenía que haberme quedado callada como Alina..."
"Tenias tenias, siempre te quedas callada y cuando hablas, lo haces para empeorar las cosas, bla bla bla~"


Es lo que diría su hermana si estuviera aquí.

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Liara el Mar Sep 27, 2016 7:45 pm

Liara amplió su sonrisa burlona ante la negativa de Ferzan, lo que provocó que entornara los ojos unos milímetros más. En aquel momento su cara pecosa adquirió una expresión juguetona.

Su negativa era para la pelirroja una especie de reto personal.

Había conocido a más personas como aquella joven. Tan llena de prejuicios ante la ropa, de rebelión en contra de las modas… eran las mismas personas que siempre la habían visto como una niña caprichosa y fácil.

Y por ello, en la mayoría de los casos, Liara se había propuesto que sintieran que no por cambiar de envoltorio, por verse mejor ante un espejo, significaba expulsar de la cabeza toda clase de principios y reemplazarlos por serrín.

Por lo menos, si aquella mujer pasaba un tiempo en Guardiadragones, estaría entretenida durante las primeras semanas. Aquella clase de juegos eran de los más divertidos para ella.

Ladeó levemente la cabeza ante su último comentario y miró la mano de Ferzan a la vez que lo había hecho ella. Observó que llevaba unos guantes que le cubrían la extremidad por completo. Casi de forma automática se miró sus propias manos, con las uñas cuidadas y pintadas de un llamativo rojo y sus dedos ornamentados con anillos de diferente manufactura.

-¿Y quién en su sano juicio querría perder una mano solo porque alguien la pidiera?-le devolvió la broma.

No obstante, para ella aquello tenía bastante sentido. La sola idea del matrimonio la horrorizaba, para Liara realmente era como perder un miembro. Pues la libertad, al igual que cualquier otra parte del cuerpo, había de pertenecer solo a uno mismo. Y sí, era sabido que un matrimonio no significaba el fin de los amoríos o incluso de los viajes en solitario, al menos para los hombres, pero sí que suponía tener tu nombre ligado para siempre al de otra persona, significaba perder parte de la existencia de uno mismo para atarla a la de otro a ojos del resto de la sociedad. Para la joven una boda suponía lo mismo a una mutilación sangrienta y sin anestesia.

Se giró con brusquedad cuando comenzó la escena de la pintura. Teniendo en cuenta que no se fiaba de los encapuchados y que había gente por todo el continente que estaba buscándola aquello no le pareció buena señal.

Sin embargo, cuando la joven de ojos claros se bajó del carro y, tras unos momentos de tensión, se unió a pintar, no pudo más que soltar una carcajada. No obstante dirigió una última mirada a los encapuchados que se habían unido a la tarea, para controlar sus movimientos.

-Será mejor que arregle esto un poco o mi oído musical terminará resintiéndose…¡Qué tragedia sería!-dijo lo suficientemente alto para que los que tocaban los instrumentos la oyesen.

Echó sin demasiados miramientos a Perla de su regazo y posicionó el laúd sobre su pecho, apoyando la parte inferior en sus muslos, ahora cruzados. Después, demostrado su experiencia con el instrumento, apretó con parsimonia la parte superior con los dedos de la mano izquierda, mientras con la derecha pinzó un par de cuerdas, comprobando si estaba lo suficientemente afinado.

Una vez estuvo satisfecha, soltó el aire y comenzó a tocar una canción alegre. Las notas fluían en el aire, de pronto el ambiente comenzó a parecer el exterior de una taberna que estuviera situada cerca del puerto en vez de en medio del desierto.

Tralara, la la, la, tralá, lara, la~
Cuán grande es la historia que os voy a contar,
pues a pesar de lo amargo su estela es real

Tralara, la, la, la, tralá, lara, la~
Los barcos acechan en un sino final,
mas el ron nos ayuda en esta ciudad
"

En aquel momento observó como uno de los del grupo encapuchado se dirigía hacia ella. Dejó de cantar mientras el joven le hablaba, observándole fijamente, sin cambiar un ápice su expresión ni dejar de tocar la melodía. Se fijó en su rostro, en su expresión y, sobre todo, en el color de su barba, lo único que podía dilucidar debido a su vestimenta, tan parecido al de sus cabellos.

-Oh, ya sabéis-sonrió de medio lado, bajando la mirada de forma coqueta hacia el instrumento-. Me trae lo mismo que a vos-se hizo la interesante durante unos instantes y después le dijo como si de una confidencia se tratase-: la Conferencia Anual de Pelirrojos de Guardiadragones, desde luego-volvió de nuevo su mirada hacia él, dejando ver claramente que le estaba tomando el pelo-. ¿No os han invitado?-desvió entonces su atención hacia el sombrero que sujetaba en su mano izquierda y una idea comenzó a rondarle la cabeza. Suavizó su expresión y le dedicó una tenue sonrisa-. ¿Por qué no os sentáis?-miró de refilón hacia Carmesí, todavía tocando el laúd. La yegua blanca le devolvió la mirada y casi pareció asentir-. Si tanto interesa a los vuestros saber qué hace tan ilustre dama tasadora de alimentos por estos lares, será mejor que comencéis vos. Ya sabéis... una dama que se precie ha de saber cuando callar.

Mientras esperaba que el joven accediera o no a su invitación, elevó una última estrofa con la voz dulce y risueña que empleaba para ese tipo de canciones.

Tralara, la la, la, tralá, lara la~
Viajeros sin techo, bailad y bailad,
Pues la dama de hierro nos rescatará

Tralara, la la, la, tralá, lara, la~
Su nombre fue escrito para la posteridad,
Su hazaña fue ardua, ¡batallar y batallar!

Tralara, la la, la, tralá, lara, la~

Continuó flotando la melodía en el caluroso cielo del desierto. Sus dedos continuaron ágiles sobre las cuerdas, sus labios cerrados dejando al joven hablar.

Y mientras tanto, posó su mirada en el horizonte, creyendo en su mente ver barcos, enormes barcos, zarpando el ancho mar del desierto. A su vez no podía dejar de preguntarse cómo sobreviviría durante los próximos meses sin pisar el peor cuchitril que se pudiera encontrar cerca de los muelles.

Al fin y al cabo, las viejas costumbres son difíciles de cambiar.
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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Yandrack el Mar Oct 11, 2016 12:54 am

Aquella esperpentica escena llego a su cenit cuando Ferzan comenzó a pintar también, cosa que hizo que a Alina se le cayera el alma a los pies, así que la mujer, que prefería que todo aquello acabara lo mas rápido posible, fue a ver como estaban los caballos que se encargaban de tirar de la carreta-No es bastante tener que tirar de toda esta gente bajo un sol de justicia mientras pisáis arena, que también tenéis que soportar semejante monserga- algo debieron de entender los animalitos, que relincharon enérgicamente mientras pisaban una y otra vez el sitio. Alina sonrió, pensando que quizás los equinos entendían la lengua común pero de repente se fijo en algo, resultaba que hacia unos minutos que la música había parado y Liara hablaba con uno de los hombres-¿Entonces por que parecen asustados?- Los caballos miraban a su alrededor mientras se revolvían cada vez mas-¡Silencio!- les grito a modo de aviso a todos los demás


¿Que les has hecho a mis caballos?- pregunto Recius horrorizado mientras corría hacia el lugar donde se encontraban los animales, cuando llego los observo y fue acariciándolos pero en seguida se le agrio el gesto-Se habrán asustado con la música, ha sido muy repentino y no están acostumbrados a tanto jolgorio- de repente sonaron varios chasquidos y una gran nube de polvo envolvió toda el área,acompañada de canticos y gritos agudos muy confusos-¡aahh! ¡demonios! ¡ nos atacan! - se subio sin pensarlo al frente del carro y puso a los animales a toda marcha-¡Salvad a los comerciantes primero!- y el vehículo salio disparado a ciegas entre el polvo, mientras desde un extremo comenzaron a caer muchos dardos, algunos de los cuales fue a dar al grupo de los pintores, que se resguardo como pudo-Recius¡ hi de putaaaaa!- exclamo uno antes de caer desmayado con un dardo clavado en el labio superior.Alina fue herida en una pierna por uno de los proyectiles y en seguida noto el entumecimiento-¡Veneno!- se dijo casi instantáneamente, cogio un pequeño cuchillo y se hizo un corte a unos centímetros de la zona por la que el dardo había entrado(después de sacarse el dardo)- eso retrasara el efecto- se dio cuenta por pura casualidad de que los proyectiles solo caían en el espacio donde se concentraban todos, asi que se aventuro en la nube de polvo y se encontró una figura, que no pudo distinguir muy bien a primera vista. La atacante desconocida se lanzo hacia Alina y esta la recibió lanzando el cuchillo hacia ella mientras se apartaba y aprovecho que su rival se había desequilibrado al tener que desviar el cuchillo y aterrizar al mismo tiempo, fue entonces cuando Alina aprovecho para golpear en el cuello a su rival, que se atraganto y tuvo respirar hondo, con lo que aspiro demasiado polvo y tuvo un severo ataque de tos que lo dejo en el suelo




La estructura de madera del carro choco contra algo y el carro volco, lanzando a Recius por los aires-¡Puedo volar! puedo...oh espera..¡ mi carr..- y se estrello contra la el suelo, llenándose la boca de arena seca, a lo que reacciono tosiendo sin control e intentando limpiarse la lengua con las manos y luego con las mangas de la camisa-¡Seréis cabrones!- pero la nube de arena se había disipado mientras tanto, descubriendo a un jabali o Cerdo peludo de grandes dimensiones( tan grande como un caballo o un poco mas) justo a unos centimetros de la napia del bochornoso comerciante


¡Ahhhh!

¡oinkagaaaaaa!

Gritaron ambos seres al verse y Recius cayo sobre sus posaderas de la impresión. Cuando se levanto pudo observar que estaban rodeados, varias personas montaban algunos de esos grandes jabalís, en los cuales podían llegar a verse hasta dos personas montadas sin ningún problema. Iban totalmente tapados, con telas de colores poco atrayentes de marrón/crema, a lo que había que sumar la decoloración de la ropa por el uso y la arena.Aquellos que iban a pie llevaban cuchillos y cerbatanas, aunque otros llevaban cayado de gran ornamentación. Se podían ver también armados con arcos no habían demasiados, ademas bastantes llevaban lanzas de madera tallada y aun podía verse a varios empuñando hachas pequeñas y espadas ligeras. Detrás de toda esta muchedumbre se erguían varias mujeres con la cara descubierta, exhibían unos rostros tristes y una mirada salvaje,vestían túnicas algo mas presentables que los demás y tenían varias marcas tatuadas en la cara. Alina regreso al centro del lugar, pensando que hacer-Son mujeres gerudo, que nadie de un paso mas- les dijo muy despacio a sus compañeros

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Alakrad Vindor el Dom Nov 06, 2016 1:41 pm

Helm la escuchó cantar, una bella voz sin duda, pero la escena parecía no mejorar. Cuando Ferzán también se unió a la fiesta, Alakrad supo que eso iba a durar más de lo deseable, claro que habría preferido seguir así tres horas si hubiese sabido lo que se le avecinaba. Alina se acercó a los caballos para acariciarlos y Radomir se percató, al igual que ella, de la inquietud que estos mostraban. Rápidamente hizo una señal a sus compañeros para prevenirles de que algo les acechaba más de allá de la música y la pintura.

Recius se puso a gritar como un loco. Las arenas se movieron, se notaba que algo llegaba, pero nada pudieron hacer Alakrad y sus camaradas para impedirlo, en un instante estaban rodeados de tipos con aspectos de bandidos montados en puercos. En la polvareda, Recius se montó en el carromato gritando mientras uno le insultaba mientras muchos dardos surcaban continuamente el aire pero no tardó en acabar de bruces contra el suelo. Therion, el más adelantado, fue alcanzado por una flecha que trataba de dañar alguno de sus órganos vitales, ignorante de la flamante armadura que éste portaba. Sin miramientos se llevó la mano a la espalda agarrando firmemente por el mango su hacha de acero y ya abría la boca para gritar “A las armas caballeros”, cuando la polvareda reveló la figura de unas misteriosas mujeres tras la línea enemiga y Alina gritó “Son mujeres gerudo, que nadie de un paso más”. Deseoso de sangre a punto estuvo de no hacer caso pero Alakrad lo repitió dando a entender que alguna razón lógica habría tras aquella orden y ,poco a poco, fue retrocediendo sin dar la espalda a sus oponentes, tan solo miró un segundo a su líder para observar esa mirada serena y segura que siempre le inspiraba confianza. En ella tan solo vio curiosidad y eso le reconfortó en cierta medida, en contraste con las miradas inseguras de sus compañeros. De pronto lo comprendió, si sacaban ahora las armas luego ya no habría vuelta atrás y ,en el caso de sobrevivir, deberían dar demasiadas explicaciones. Lo mejor era acatar las indicaciones y esperar. Sus compañeros lo imitaron aguardando a nuevas órdenes. Tan solo Helm se movió para acercase a la dominatrix y quedarse junto a ella. Una mirada Radomir bastó para indicarle que detectaba cierto grado de magia en aquellas mujeres y éste no tardó en hacérselo saber a sus compañeros.

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Ferzan el Lun Nov 07, 2016 5:13 pm

En ese preciso instante en que ellos parloteaban a sus anchas, cuando la música se había detenido por completo desde hace un tiempo, nadie se había percatado de la pequeña idea malévola que podía verse reflejada en pintura en una de las esquinas del carro, cerca de la rueda izquierda trasera donde Ferzan trabajaba el pincel. Dos monigotes mal dibujados que representaban una indígena y un hombre civil, el primero atravesaba con su lanza la entrepierna del segundo y debajo de estos, una peculiar frase para aquellos tiempos escrita en su lengua nativa y bien diminuta, que expresaba un deseo inconmensurable hacia la "Muerte al Patriarcado Opresor". Como mujer libre, se reserva el derecho personal a expresarse, aunque sea por lo muy bajo.

"Tarde o temprano, hermanas" - se dijo para sus adentros. Sin embargo, se vio obligada a volver a la realidad cuando el continuo ruido de los caballos ya hacía ver que habían visto algo que nosotros no. Inclinó la cabeza por un costado del carro hacia donde antes había sentido la presencia de Márin y Suku - "No pueden ser ellas, están demasiado lejos" - pensó antes de oír los chasquidos y el golpe seco de un recipiente chocar con la arena. Una humareda de polvo comenzó a levantarse, tornándose en cuestión de unos instantes en una pequeña tormenta de arena localizada. Para aquel momento, Ferzan ya había dejado todo el material de pintura en el suelo, precipitándose hacia uno de los caballos atados desde el lateral. Se enganchó a él lo mejor que pudo, con un brazo rodeándole parte del cuello y las piernas actuando como una tenaza en el lomo del animal. Podía esperarse un atraco violento, sin temor a que hubiesen victimas en el robo, esperaba flechas y virotes caer sobre la gran concentración de gente en el carro. En lugar de eso, suaves y tenues proyectiles iban dirigidos hacia la estructura de madera, sonaban tan diminutos como - "Dardos?" - como usuaria habitual de cerbatanas los supo reconocer fácilmente, algunas de sus hermanas también los usaban. No podían tratarse de ellas, sabia de sobras que emigrarían de vuelta al centro y de ahí, Eir emigraría al Norte para reunirse con algunos de sus familiares.

Aferrada al caballo, vio caer algunos de los proyectiles desde el extremo en el que ella estaba a cubierto, por la dirección que estos tomaban desde el punto de partida hasta que se incrustaban en la madera o en algún desafortunado. Su mirada se mantuvo fija hacia el flanco donde parecían caer sin cesar, entrecerró los ojos mirando a duras penas al frente sin poder ver nada, extendiendo la mano hacia la dirección que tomaba el carro a ciegas. Terminó por cerrar los ojos del todo, lo que le ayudaría a concentrarse mientras no podía ver hacia donde iban. La corriente de Energía Etérea de la Guardabosques emanaba de su alma y se dirigía hacia adelante, chocando de bruces con algo, lo que le permitió sentir que iban directos a una trampa, o hacia algún obstáculo que hubiese escapado a la intuición del mercader. Abrió los ojos, aflojando la tenaza improvisada que había formado con sus piernas para patear el lomo del caballo al mismo tiempo que se soltaba, cayendo en la arena donde el cuerpo de la Guardabosques comenzó a dar unas cuantas vueltas a propósito. Si el carro chocaba, corría el riesgo de que uno de los caballos, en el caso de que cayera de lado, la aplastase.

Se incorporó a ras del suelo con las piernas abiertas y una mano en la arena con tal de mantenerse inmóvil y recuperar el equilibrio, su otra mano rebuscó entre las vainas sacando su Daga de Medialuna. Uno de los continuos gritos de los alrededores, quienes habían anunciado el ataque de forma descarada, comenzaba a escucharse mas y mas cerca, hasta que de la humareda saltó repentinamente una de aquellas mujeres con un machete de hoja rota en mano. Ferzan se desplazó hacia un lado de un pequeño salto, esquivando el primer tajo a la vez que terminaba de incorporarse, tomando el mango del arma de su rival con la Medialuna de su Daga. Acompañaba el agarre con la otra mano para desarmar a la mujer de un solo tirón, recibiendo a cambio un codazo en la cara por consiguiente. Ferzan volvió a caer de rodillas víctima del golpe, mientras su desconocida oponente se abalanzaba hacia el machete para recuperarlo de vuelta. La Guardabosques se le subió encima por la espalda, cogiéndola por la muñeca con un feroz mordisco hacia dicha parte, consiguiendo que volviese a soltar el machete que apenas había tenido tiempo a coger. La individua le respondió lanzándose de espaldas contra el suelo, aturdiendo a Ferzan quien dejo de agarrarla, precipitando sus piernas hacia adelante para detener el posterior puñetazo de la mujer agarrándole el brazo con los muslos. Le amenazó colocando el filo de su Daga sobre su muñeca, cogiéndole el puño con la otra mano hasta dejarle el brazo totalmente inmóvil, momento en que ambas se detuvieron mirándose mutuamente.

La nube de arena ya comenzaba a disiparse y los rostros de ambas estuvieron mejor expuestos entre ellas. No solo se reconocieron en silencio, sino que Ferzan pudo ver de quien se trataban el resto de integrantes responsables del atraco, al ver por encima sus ropas. Cesó su agarre, envainando la Daga e incorporándose lentamente con las manos en alto, mientras en su cabeza solo podía proferir insultos hacia la mujer que ahora se estaba carcajeando descaradamente de la Guardabosques, la cual estaba siendo apuntada por varios arcos con flechas en mano. La mujer, cuyos cabellos le llegaban hasta el cuello como Ferzan, de puntas trenzadas, gesto Sureño y piel oscura, callo paulatinamente.

Se hallaban más lejos que el resto, por lo que su conversación no llegaría de forma clara a nadie más que no sean ellas dos.

Bu kara Crummy kapsayan tüm Güney Krallığın, bu olmak zorunda
Sé que hablas lengua común... - le respondió cogiendo de vuelta su machete.
Refunfuña por lo bajo - Pierdes el tiempo atracando a esta gente, u os habéis vuelto adictas al pescado podrido?
Solo hay una cosa aquí que despide olor a pescado podrido, sucia Cordera - le replicaba aun con una sonrisa de satisfacción - Quien pierde el tiempo en estas tierras eres tú, Centro-Garnalica. Nosotras estamos aquí desde antes que vosotras, tenemos derecho a "pedir" lo que es nuestro antes que vosotras. Volved al centro, aquí no hay bosques que Guardar.
Solo estoy de paso, bruja sabionda - los arcos empezaron a tensarse mas al oír aquello, la mujer reacciono con un gesto leve de que no disparasen - No me interesa lo que andes buscando, si quieres el carro quédatelo, no es conmigo con quien tienes que perder tu valioso tiempo... Aunque seamos del centro, sabes que pasara si rompes nuestro tratado de paz.
Ni que fueras alguien importante para ellas.
Las Guardabosques ya no se rigen por ellas mismas. Tienen una líder, a la que no le gustara saber que le han hecho daño a su ojito derecho.
La mujer reacciono tras unos segundos, sorprendida - La pelirroja?
MI pelirroja - respondió posesiva y dominante - Ellas son MI tribu ahora, vigila lo que haces con esta Corderita... - comenzó a retirarse lentamente por acción mayor del resto de Gerudo, quienes la forzaron a hacerlo junto con los demás, momento en que su mirada empezaba a moverse por el resto de mujeres, dejando al margen a aquella alma solitaria que en su día se encontró en un Oasis de Qala Raml, la cual estuvo cerca de abusar físicamente a Cordera a su libre antojo solo porque esta se encontraba lejos de su rebaño, indefensa y aun inocente en aquellos tiempos.

Son mujeres gerudo, que nadie de un paso más.
Sugieres que nos quiten hasta la ropa? - le respondió a Alina, enfadada por dentro tras recordar aquel día en que estuvo a punto de entregar su cuerpo a aquella Gerudo a la que tanto recelo le guardaba.

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Liara el Lun Nov 07, 2016 10:47 pm

En el preciso momento en que Liara dejó de cantar, supo que algo no iba bien. Miró primero a Helm, que no le había respondido y por el contrario parecía alerta. Después observó a la gata que reposaba en su regazo, con su habitual gesto de apatía.

Pero fue cuando Carmesí relinchó que la pelirroja se echó la capucha por encima y se tapó más con la capa, para después montar sobre su yegua de un salto y agazaparse tras su cuello. Si aquellas mujeres eran enviadas por alguno de sus perseguidores, no pensaba perecer en aquel desierto. Huiría, como había hecho siempre.

Perla se apresuró a seguir a su dueña y se acurrucó sobre las posaderas del animal, con las uñas preparadas por si acaso.

Un dardo se clavó en el costado de Carmesí, que relinchó nuevamente y retrocedió un par de pasos. Liara se apresuró a quitárselo y acarició su crin cariñosamente.

-Vamos… de peores hemos salido.

Rezó, a pesar de no ser creyente, para que el animal pudiese soportar la cantidad de veneno con el que estaba impregnado el objeto.

Observó cómo Ferzan se aproximaba al punto del que provenían los dardos. Se llevó la mano hasta su pitillera. Aquella era una de esas ocasiones en las que necesitaba una distracción para no perder el control de sí misma, empezaba a sentir como algo en su interior se revolvía y amenazaba con salir. Trató de serenarse, maldiciendo el momento en el que había seguido el consejo de una de las pocas personas en las que confiaba y haber emprendido el viaje hasta Guardiadragones para ir por la senda recta.

Sin embargo, cuando vio que la mujer atacaba a Ferzan, desvió su mano hacia su arco, que permanecía oculto bajo su capa negra, lista para utilizarlo en caso de ser necesario. Aunque, en realidad, tan solo lo había utilizado para realizar filigranas y movimientos  elegantes en los encuentros con la alta sociedad organizados por su madre, nunca como un arma.

Se relajó un tanto al ver como la mujer volvía, ilesa, y volvió a posar sus manos en el cuello de Carmesí.

-Son mujeres gerudo, que nadie dé un paso más-dijo entonces Alina.

Liara, que había viajado varias veces por aquella zona, se sorprendió al no haber tenido nunca noticia de ese tipo de mujeres.

Poco puede saberse de culturas si solo pongo mis pies y mis oídos en todo un catálogo de tabernas, burdeles y mercados”, se dijo a sí misma.

Miró de reojo a Helm, que se había posicionado al lado de Alina. Entornó levemente los ojos.

Quizá me he equivocado… aunque ese sombrero será mío, al fin y al cabo”.

Movió con suavidad las riendas de Carmesí, tratando de alejarse un tanto de todo aquello a pesar de las órdenes de la dominatrix. Palabras que le resultaban muy familiares comenzaron a retumbar en su cabeza, como si un martillo diese golpes sobre un yunque.

"Por favor, por favor, no me dejes aquí Tejón. Por favor…”, era su propia voz, aunque en tono infantil.

Aquello no era buena señal. La situación la había tomado por sorpresa, en un momento en el que las dudas sobre su viaje y la sospecha sobre sus acompañantes la atormentaban. Y cuando algo le cogía desprevenida… el tiempo de sus peores sombras comenzaba.

Cerró los ojos, agotada, tratando de serenarse.

Tan solo esperaba que el ambiente se calmase y poder continuar su camino, regresar a su aparente serenidad…

-Estate preparada…-le susurró a Carmesí-, no pienso dejar que suceda lo de la última vez.
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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Yandrack el Mar Nov 08, 2016 12:58 pm

¡Maldita sea!-pensó Alina al ver que Ferzan hablaba de forma no demasiado amistosa con una de ellas y que Liara se alejaba del grupo lentamente en su yegua-esta loca¿Es que quiere que la acribillen?- no entendía absolutamente nada del asunto, cuando alguien dice ``que nadie se mueva´´ es por algo y en esta ocasionan ese algo fueron dos de esos jabalís con cornamenta cerrándole el paso a la yegua, una embestida y ni la yegua y la mujer lo contarían así que Alina se adelanto a paso firme  para dirigirse hasta donde estaba Liara y para quitar hierro al asunto se dirigió a las chamanes-De la tribu Gerudo-Comenzó a decir para captar su atención-Pertenezco a las Katan, que seguro conocéis, ya habíamos tratado antes.No viajo con estas personas por placer sino porque el nuevo señor del sur asi me lo ha encomendado y de forma necesaria, ya que Los centrogarnalicos buscan cualquier excusa para invadir el reino y extender su fe - escupió entonces al suelo y noto que ahora si había captado la atención de todo el grupo-Nadie esta mas en contra de tal invasión que el rey Yandrack y por eso, si ahora empiezan a morir centrogarnalicos en estas tierras les estaremos dando la excusa que tanto buscan para invadir esta tierra y una vez eso suceda nadie, si las katan, ni las gerudo, ni los Tau, ni ninguna otra tribu podrá seguir viviendo del mismo modo, por eso mismo os pido que nos dejéis continuar- para cuando termino de hablar ya había llegado a donde estaba Liara, de forma que no la tomaran como una amenaza



Algunas Gerudo se miraron entre ellas, solo las chamanes mantenían el gesto,recio,imperturbable y esa mirada que parecía ver mas allá de cualquier cosa.Durante unos incómodos segundos nadie movió un musculo,entonces varias de las mujeres se echaron a un lado, abriendo paso a una de mayor edad, muy vieja ya, tanto que incluso caminaba un poco encorvada, a paso cansino se acerco hasta donde estaba Alina, no sin antes reparar en Ferzan un breve momento-Se bien como y porque acabasteis las katan aquí, por eso puedo entender que le profeséis lealtad a ese rey, aunque sea un hombre, no obstante te diré que ningún rey,reina o princesa hizo nunca nada por nosotros, de hecho Dahienna incluso se dedico a cazar a los Los Medjai ¿Esperas que crea que este rey hará algo?  - Las palabras de la anciana eran sinceras y ciertas, en el mejor de los casos ningún rey había reconocido jamas a las tribus y en los peores ejemplos, como en el de la princesa nigromante, los había cazado.La visión que tenían de los reyes no era para nada favorecedora-Os doy mi palabra como Katan que soy, su majestad desea tratar personalmente con todas y cada una de las tribus y por ello os propongo lo siguiente, mantened una tregua hasta que se produzca la visita, si habiendo escuchado lo que tiene que deciros seguís pensando lo mismo entonces nadie os reprocharía que volvierais a los caminos- La anciana miro a Alina y luego se giro muy despacio para mirar a las chamanes,susurro algo y luego volvió a encarar a la joven-¿Puedes asegurar que, cuando termine la tregua nadie nos perseguira?- estrecho los ojos mientras hacia la pregunta y Alina asintió



La anciana se dio la vuelta y fue a recorrer el camino inverso pero entonces giro y se dirigió hacia donde Ferzan estaba, la miro y examino mientras intentaba evaluar que tenia que ver esta extraña mujer con una de las suyas, la otra gerudo(que se había encarado con Ferzan) comenzó a sudar y seguro que no era por el calor del desierto, al cual estaban acostumbradas-Antes no he podido oir con precisión lo que hablabais, los años le pesan a una y ya no es lo mismo-hablaba muy tranquilamente pero estas palabras dejaban intuir un tono de amenaza que no iba a admitir replica alguna, de hecho, al oírla las demás Gerudo se alejaron del duo, como si no quisiesen escuchar lo que se iba a decir a continuación.Mostrando una sonrisa llena de arrugas la anciana se dirigió a Ferzan-Cuéntame, jovencita¿Asuntos pueden haberte unido a una de las nuestras...?



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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Alakrad Vindor el Lun Ene 23, 2017 7:16 pm

Como era de esperar nadie salvo los diligentes inquisidores se mantuvo quieto, es más, algunas incluso se internaron en el grupo los bandidos en algo que parecía más una pelea que una conversación, claramente una empresa suicida. Por otra parte Liara ya iba dejando aflorar su personalidad pues sin prisa pero sin pausa se iba alejando del grupo con su yegua, seguramente para escabullirse y para colmo Alina se puso a hablar con las mujeres gerudo.

Ninguno de los hombres llegó a escuchar las palabras de Ferzan, sin embargo las de Alina se escucharon con claridad, una claridad que sin duda hizo apretar los dientes a más de uno pero que decidió, por orden de su líder, no actuar. Tras las palabras de la mujer se hizo un silencio incómodo en el carro, todos sabían lo que pensaban pero nadie lo diría, al menos aun no. Alakrad por su parte se interesó por aquél supuesto rey especial sin embargo no estaba en sus planes desviarse hasta Aleketh, en otro momento quizás.

- ¿Somos meros espectadores?¿Es eso lo que insinúas Alakrad?
- Sí y lo mantengo, ¿o acaso guardas relación alguna con esa tribu o cualquier otra? - La mirada inquisitoria de Alakrad acobardó al joven Storm quien volvió a sentarse y se llevó la manos a la cabeza en silencio.

Para aquél hombre la acción lo era todo, desde que lo conoció en Las Horcas lo supo, por eso el estado contemplativo que sugería su líder le era tan difícil de cumplir, Therion le apoyaba pero poco podía hacer ante la decisión de este. Los había conocido juntos, por aquel tiempo él trataba de reclutar caballeros a su causa, Tártaros. Un buen día paseando por el campo de entrenamiento vio a dos hombres peleando en un intenso combate con espadas de madera, los movimientos eran ágiles y aquello asemejaba una danza. Ambos de temperamento fuerte y mirada sincera Alakrad no dudó en darles el voto de confianza para unirse a su grupo. En cuanto a Relia ella fue la que apoyó a Alakrad desde un inicio pues veía que era un hombre diferente, sobretodo diferente a los que por la inquisición solían pasar.

Una bofetada de arena lo devolvió a la realidad, ¿acaso no sería aquella la ocasión idónea para marcharse? si continuaban aquella ruta se desviarían mucho y el viaje corría prisa.

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Re: En busca de un mismo destino [Liara]

Mensaje  Ferzan el Mar Ene 24, 2017 1:58 pm

Katan, Gerudo y Tau... nombres que resonaban en la cabeza de la Guardabosques, aun inmóvil en su sitio desde que Alina empezó a tomar las riendas y a enfrentarse a ellas en dialogo sin temor alguno aparente. No conocía de antes a las Katan a pesar de que ambas son del centro, solo había tenido cierto roce con la ya conocida Gerudo dentro de su tribu, y consideraba a los Tau como hombres un tanto extraños, tanto que hasta resultaba en cierto modo terrorífico que fueran tan pacíficos, por lo que por voluntad propia mantuvieron las distancias desde el principio con ellos. Al contrario que las Katan, las Guardabosques no servían a nadie, por lo que tienen más complicado el averiguar a qué se dedican a hacer los reyes, nobles y gente de otros altos cargos sociales menos accesibles. Por lo visto, el nuevo Rey prometía mejores intenciones que la anterior residente del Sur, en este caso prometía una tregua entre todas las tribus del Sur, algo que la había sorprendido a pesar de que no le afectara en gran medida siendo una nómada. También podría tratarse de una trampa para exterminar de un plumazo el problema que puede suponer un Reino repleto de tribus salvajes y asaltantes de caminos. Ferzan jamás confiaría del todo en alguien con quien no se haya peleado o acostado, dos de los mejores métodos para saber si alguien es afín a alguien tan neutra como ella.

No estuvo demasiado atenta al grupo, lo poco que podía ver desde su posición le indicaba que el resto estaba más o menos obediente, excepto Liara quien por poco puso en peligro a la mayoría de nosotros, sino llegase a ser por Alina. Estaba más centrada en la Gerudo al frente suya y en aquella Anciana, bien sabido era para la salvaje Centro-Garnalica que las personas más longevas son las que más secretos esconden, solamente tenía que basarse como único ejemplo en las antiguas Guardabosques del circulo, quienes a día de hoy todavía han ocultado tanto para ella como para las otras Guardabosques Etéreas muchos secretos sobre su procedencia. Ferzan colocó el brazo en horizontal ajustando su guantelete a la posición de la muñeca, descolocado después del duro golpe contra la arena tras lanzarse del carro en marcha, mientras la Anciana se dirigió a ella. Tragó saliva y mantuvo su mirada firme con tal de mantener la compostura. Para ella, pronto sabría que Ferzan no era nadie más que la prometida de la Líder de su tribu, no se dejaría intimidar solo por su posición cuando durante toda su vida le ha sido algo totalmente irrelevante.

No es nada más que un roce personal... - comenzaba diciendo la verdad, midiendo sus posteriores palabras con tal de mantener su identidad oculta ante los demás que estaban con ella en el carro. Aun entonando una voz medianamente disimulada, de tú a tú con aquella anciana y nadie más, algún que otro oído avispado podría oír algo que no debería - ... Entre una Guardabosques Etérea, y ella - refiriéndose a la Gerudo - Las cosas han cambiado para nosotras, ya no somos un pueblo libre, nos dejamos guiar por una sola voz. Eir Stegalkin es nuestra voz, y yo soy su prometida. Jamás nos hemos entrometido en vuestros asuntos, al igual que vosotras tampoco lo hicisteis con los nuestros. Solo hubo alguien de las vuestras que estuvo a punto de hacerlo, ella, vuestra Gerudo de enfrente - volvía a referirse a la mujer con la cual había mostrado conflicto - Aunque no fuera nada más que un juego, cerca estuvo de tomarme en las aguas de un oasis...
Ni de cerca, estabas provocándome y yo solo te seguí el juego. No llegue a tocar más que tus hermosas gemelas, y ni siquiera fui directa - respondía en consecuencia tras interrumpirla, entonando su acento sureño con total tranquilidad y mostrándose mas calma tras el momento que aquella anciana se situó entre ellas.
Exacto, no lo fue - admitió repudiada por el asco del momento al recordar la escena - Pero nosotras no nos entregamos a cualquiera, más que a nuestras propias hermanas y a cualquiera que realmente consideremos.
Pero solo estábamos jugando, no? Hablando tambien obviamente de lo que acaba de suceder - miró a la anciana un momento - No soy quien para interrumpir la paz entre dos tribus libres, o al menos, una de ellas lo era - retomó su mirada con la de Ferzan - Quizás no se pueda decir lo mismo ahora, pero aun así, ruego que aceptes mis disculpas por aquello. No era consciente de vuestra recatadez... Prometida de Eir, si es así como debo dirigirme - siendo levemente irónica dentro de su disimulo, extendió su mano al frente.
Ferzan - respondió el gesto casi al momento, formando el apretón de manos que ella esperaba - Disculpas aceptadas - tragándose el orgullo, mostró un rostro Neutro durante la disculpa, sin el mas mínimo interés por saber siquiera su nombre - No irías a pensar que te haría daño solo por intentar tocarme aquella vez, Gerudo - le devolvió su ironía con el mismo disimulo.
"Inda Jani", llámame así - deshizo el gesto y cada una retomaba su espacio, mirando a la anciana.

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Mensaje  Yandrack el Miér Ene 25, 2017 5:55 pm

La anciana quedo pensativa durante unos instantes, considerando todo lo que había escuchado de la gerudo y la guardabosques, finalmente abrió los ojos y la gerudo se puso pálida``No nos cree´´-pensaba la mujer,que le había seguido el juego a Ferzan para no buscarse problemas-Comprobaremos cuanta verdad hay en tus palabras,mañana te someterás a la prueba del circulo-la mujer dio dos pasos hacia atrás, retrocedió, trastabillo con sus propios pies y cayo sobre la arena, se le acelero el pulso y se levanto tan rápido que lanzo arena por doquier,sin pensarlo si quiera salio corriendo en dirección contraria pero pero no había avanzado ni medio metro cuando dos de sus compañeras la redujeron sin ningún miramiento y bajo la atenta e imperturbable mirada de las chamanes y la anciana-no te preocupes hija, si no ocultas nada no debes tener miedo- la voz de la anciana sonaba maliciosa, era una mujer que había vivido muchas estaciones y solo había necesitado una mirada para saber que esa mujer, a la que conocía como si la hubiera llevado en su vientre había incurrido en algo prohibido.


Se llevaron a la mujer mientras la anciana ponía ahora su mirada en los hombres centrogarnalicos,la menuda mujer no pensaba que hubiera dos palabras que representasen mejor el mal para cualquier mujer que ``hombre centrogarnalico´´podía matarlos a todos en un instante pero sabia muy bien que las palabras de una Katan siempre se cumplía y quería ver que planes tenia el nuevo soberano porque si lo que había dicho la mujer era cierto, cosa que creía, significaba que no solo irían las gerudo sino también todos los demás.Era un hecho sin precedentes una reunión así e incluso a ella le inquietaba precipitarse y desencadenar algo nunca visto,no, aguardaría para aquello-Hoy vamos a dejaros seguir el camino- les dijo a Alakrad y los suyos fingiendo amabilidad- Y me asegurare de ello porque me he comprometido , hasta que veamos a ese tal Yandrack- mostró de pronto una media sonrisa-Tampoco creo que los nómadas o los medjai os ataquen, no sin provocación pero debeis tener cuidado con los Tau -cuando pronuncio el nombre hubo algunas gerudo que incluso parecieron inquietarse, mirando a todas partes, como si la sola mención de estos fuera suficiente para invocarlos-Hace doscientos años el rey de estas tierras decidió darles caza y envió a su ejercito para que los mataran a todos pero de los diez mil hombres que fueron ninguno volvió y ni siquiera las demás tribus se atreven a molestarlos.Se dice que pesa sobre ellos una maldición - dicho esto,miro con malicia al grupo y volvió con el resto de las chamanes, apenas unos instantes después todas las gerudo se habían marchado

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