La Torre
Bienvenidos a La Torre, un foro de rol progresivo basado en las Crónicas de la Torre, trilogía escrita por Laura Gallego García.

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Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

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Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

Mensaje  Knyh el Miér Ago 24, 2016 6:24 pm

Corderos en el Valle




Aún era de noche cuando Knyh, el escribano que estudiaba en la Escuela de Alta Hechicería de la Torre, se despertó. Fue un despertar metódico. Primero se despertaba su cuerpo, abría los ojos y estiraba sus extremidades disimuladamente, como alguien acostumbrado a la rectitud y las normas. Más tarde, su conciencia también despertaba, se daba cuenta de sí mismo, quién era y qué quería. Es por eso que, cuando se daba cuenta de que ya no tenía una casa noble de la que ocuparse, ni un hermano pequeño por el que velar, comenzaba a desperezarse con más naturalidad y con amplios gestos. Sin embargo, no podía evitar sentirse algo avergonzado por tal costumbre, impropia del Señor de Monteblanco.

Mas, ese no soy yo, pensaba. Y era cierto.

Las estrellas del cielo del Valle de los Lobos brillaban en aquella noche de verano, aún sin verse amenazadas por la luz del sol. El escribano así lo prefería, pues le quedaba un largo día por delante, y prefería aprovechar las primeras horas en las que aún la temperatura no fuera insoportable. De tal modo, se preparó. Cogió sus cosas, su cartera de cuero con todas sus herramientas, su ropa y su capa, que no ayudaría a mantener su cuerpo fresco, pero le cubriría de los rayos del sol.

Poco después, y aunque no tenía caballo, Knyh se encontraba dando un paseo por el bosque que rodeaba la Torre. No sin antes hacer una parada en las cocinas para coger algo de comida.

El ambiente era fresco, las últimas horas de la noche siempre lo eran. El escribano se adentró en el bosque, confiado y seguro. No quedaba demasiado lejos el ataque de aquella loba, pero desde entonces algo había cambiado como para sentirse cómodo pese a la penumbra: había superado la Prueba de la Tierra. Eso significaba que la tierra no era ninguna desconocida para él. Ahora le servía y ayudaba. Y cualquier animal terrestre no se atrevería a enfrentarlo.

De todas formas, como medida de seguridad, realizó un sencillo hechizo para sentir la vida a su alrededor. Así, podría tener controladas las posibles amenazas del bosque, que a aquellas horas mostraba su cara más siniestra, pero hermosa.

Knyh asintió mientras soltaba el aire de un suspiro. Aquella hora era la perfecta, se sentía muy orgulloso de haber madrugado. Levantarse antes de que saliera el sol era algo que siempre le había hecho sentir bien. Despertar antes que el resto del mundo, estar solo en la inmensidad del camino y respirar el aire fresco y húmedo de los momentos previos al amanecer. Y, aunque aquel viaje no era por placer, disfrutaba de él. Hacía ya un tiempo que había publicado su primera obra sobre la vegetación del Valle de los Lobos y las montañas de alrededor que podían ser interesantes para fines alquímicos. Durante dicha investigación, hubo momentos en los que se topó con hongos. Sin embargo, su total desconocimiento en esta materia y la desconfianza por esos seres peligrosos y engañosos, lo llevó a no interesarse por el momento. Ahora, tras dominar la tierra y conocer todos sus secretos con un vistazo, se veía con capacidad suficiente para distinguir y documentar todo aquello que antes había pasado por alto.

Aquel era el motivo de su viaje: investigar. Documentar, anotar, dibujar, clasificar, nombrar... Escribir.

Es bien sabido que los hongos se esconden en la sombra, en sitios oscuros y húmedos donde pasar sus vidas tranquilos. En verano, una estación marcada por las altas temperaturas y el insistente sol, encontrar hongos sería una tarea ardua y trabajosa, pero eso a Knyh no le importaba. Nunca le había importado trabajar. Y así pasó todo el camino. Cruzando riachuelos, apartando las ramas y la maleza con el bastón mientras observaba todo con ojo crítico. Buscaba por entre los árboles la bruma que el hechizo que tenía activo le delatase que ahí había una seta. Le llevó mucho tiempo y varios tropiezos, pero llegado el amanecer lo encontró.

Sin darse cuenta de dónde discurrían sus pasos, sin entender que aquel lugar estaba mucho más lejos de la Torre de lo que creía, el escribano dejó atrás el bosque por el que había estado caminando...para entrar en otro mucho más denso y mágico. Ya salía el sol por el horizonte y los primeros rayos iluminaban por entre las copas muy tenues aún. Algunas luciérnagas rezagadas se desparramaban por entre la hierba antes de irse del todo. Había árboles de troncos gruesos, altas copas y denso follaje, pero también árboles jóvenes, de firme porte y delgadas ramas. Y en el suelo, las plantas luchaban por la supremacía, escondiendo bajo su verdor los insectos, pero sin poder superar a las setas. Montones de ellas, desparramadas por todos lados, tiñendo de tonalidades rojizas el suelo. También las había pequeñas y angulosas, grandes y torpes; otras trepaban por los troncos de los árboles, formando escalones de tonos más claros que la propia corteza.

Allí comenzaría su trabajo. Se fue, tranquilo y con su habitual expresión serena, a examinar la primera seta. Pensó que, a diferencia que con las plantas, de las que podía coger una semilla para hacerla crecer en la Torre y dibujarla con más esmero y tiempo; con los hongos no podría hacer igual. Debía dedicarle todo el tiempo posible a cada uno, aunque ello significara repetir el viaje más veces. Había sido un camino largo y cansado, pero se dijo a sí mismo que podría teletransportarse allí cuando aprendiera el hechizo del Libro del Aire. Ya tenía la túnica verde y el libro, aunque aún no lo hubiera leído ni vistiera la túnica.

Y pasó el tiempo entre pluma, tinta y papel...

Acumulaba muchas páginas escritas y dibujadas cuando decidió que era un buen momento para un descanso. No había comido nada desde que se había despertado y era una buena hora para desayunar. El sol estaba a medio camino de su punto más alto y su luz iluminaba por completo el lugar. El escribano pudo distinguir un sendero por entre los árboles y se preguntó si aquel lugar era transitado con frecuencia o si era simple coincidencia. Sin embargo, hasta allí llegaría su curiosidad. Pronto encontró un hueco entre los nudos de un árbol donde podría sentarse sin mojar su capa o túnica gris del agua del rocío.

Desactivó el hechizo de sentir vida, que por aquel momento ya no le servía tanto. Las horas de caza de los lobos había acabado y la luz le permitía una visión clara del entorno. Sacó algo de comida y fruta de la cartera de cuero y se puso a comer. Daba pequeños bocados y masticaba con parsimonia cada uno. Era como debía ser.
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Re: Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

Mensaje  Ferzan el Sáb Ago 27, 2016 2:16 pm

"Ven aquí pequeñín..."
"Un poquito más cerca..."
"Ya casi la tienes~"


Las palabras de Suku junto con los rugidos de un lobo feroz despertaron a la Guardabosques quien se encontraba durmiendo en la rama gruesa de un árbol, bien distante del suelo y con la cabeza apoyada en el tronco. Su rostro, cubierto por su máscara, ignoró por completo la verborrea de su hermana quien se encontraba en forma Etérea, observando cómo debajo suya un lobo mas del valle pretendía cazarla.

El lobo volvió a saltar sobre el tronco y Suku, quien de su cuerpo Etéreo hizo emerger una garra espectral similar a una de sus zarpas, precipito la extremidad inmaterial contra el lobo haciéndole bajar al suelo. A sabiendas de que no podía dañar a un ser vivo, lo había intimidado - Donde están tus amiguitos? Se han ido a dormir sin ti?- pronunció junto a una sonora carcajada, tenebrosa y tan propia de un ser inhumano como ella.

Ferzan, sin cambiar de postura, ya se había tomado la molestia de desenvainar la Katana de sus espaldas por si el animal todavía insistía, cosa que no ocurrió. Junto a un par de rugidos de menor intensidad el animal se había dado por vencido, yéndose a donde quiera que esté su refugio con el resto de la manada - Eso es, largo de aquí... Si alguien la tiene que devorar seré yo - replicó su hermana entre dientes.

No sé que es peor, dormir contigo o dormir en un gallinero - Ferzan expresaba su disgusto con una mano en la cabeza.
Eh! Acabo de conseguirte una pareja perfecta, Corderita. Míralo que carita tiene, estaba deseando conocerte... que desagradable eres con el único hombre en toda tu vida que pierde los estribos por ti - volvió a reír, mostrando dientes largos en una macabra sonrisa.

Ferzan envaino la Katana de vuelta sin responder nada a cambio, estaba demasiado acostumbrada a viajar con alguien así casi todos los días. Después de recostarse en el tronco, Suku entonaba una faceta mucho más seria. Su forma Etérea, que fácilmente podía apreciarse como la de un lobo más que como la de una pantera, se acercó a su hermana lo suficiente como para que ella pudiese extender sus manos hacia las fauces del animal. Como humana no podía tocarla, simplemente tendió las manos en el aire atravesando lo poco que podía alcanzar de su cuerpo. Su forma no se alteraba por mucho que moviese las manos, los Etéreos eran algo más que aire y vida espiritual dentro del mundo de los vivos.

Lo has vuelto a ver? - dijo Suku, impasible ante el gesto de Ferzan.
No... aquello solo era parte de mi infancia - hace unos días había soñado que estaba en la propiedad de sus padres en el campo, donde ella no era más que una niña de 5-6 años - Han pasado 21 años desde entonces, suerte es si todavía queda algo que pueda reconocer de ese lugar.
Entonces porque vamos a Deeva?
Ferzan, después de unos segundos de silencio, solo respondió - Supongo que para reencontrarme conmigo misma - junto a una vaga sonrisa bajo la máscara.
... ... ... ...

Las dos hermanas retomaron su rumbo a través del bosque que rodeaba la torre hasta encontrar un camino que les dirigiese al Reino vecino y desde ahí, hacia Pico de Deeva. No habían reparado en sus estómagos por el momento con tal de alejarse del nido de bestias salvajes que habían elegido como lugar de descanso.

Ferzan viajaba montada sobre el lomo de Suku, su camino se reducía a moverse entre la frondosidad del bosque escogiendo los caminos transitables solo cuando estuvieran despejados de civiles. Portaba fruta y cecina para ambas, tras encontrar un buen lugar se detendrían a satisfacer el hambre y lo encontraron o parecían haberlo encontrado al cabo de un rato. Vieron a un hombre, encapuchado y que vestía telas, reposar en el hueco de un árbol justo al lado de un pequeño camino. Se acercaron, deteniéndose en mitad del camino donde Ferzan bajaría a pie dirigiéndose hacia el hombre con paso lento y firme. La pantera la seguía - Disculpa, eres de aquí? Queremos parar a tomar un descanso lejos de esos molestos lobos del valle.

Su voz serena volvía a perpetrar el ambiente tras el mal despertar de aquella mañana, tan relajada y mansa como siempre. Visiblemente armada con el arco azul-negro azabache a sus espaldas, su Katana envainada en horizontal sobre su cintura por encima del trasero y al lado de este, su daga de Medialuna cuyo acero rojizo no estaba cubierto por ninguna vaina. Su presencia no emitía un aura de maldad pero tampoco un aura bondadosa, simplemente era neutra como su espíritu animal. Su vestimenta de cuero junto a la máscara solo hacia visible en su figura el trasfondo de sus ojos tras los huecos de la máscara y parte de la mandíbula, ni siquiera su cabello estaba a la vista, la mascara traía consigo una mata de bello de cordero que cubría el cabello por completo. Sin embargo no era tarea difícil diferenciarla de un hombre por la figura feminizada marcada tras aquellos ropajes. La pantera se detuvo a su lado observando el terreno sin hacer mucho caso al individuo.

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Re: Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

Mensaje  Knyh el Dom Sep 25, 2016 3:56 pm

El hombre encapuchado sacó de su cartera de cuero marrón un par de salchichas envueltas en papel, una bolsa de tela llena de higos, algo de queso y pan. Sacó también un trozo de tela limpio y una varilla plateada. Susurró unas palabras y la varilla se retorció hasta adoptar la forma de un cuchillo, con el que empezó a cortar el queso y el pan.

Mientras iba masticando, partiendo y racionando la comida, pensaba en lo siguiente que haría. Echó un vistazo en derredor. Aquel bosque era terriblemente igual mirase donde mirase. Podría perderse si no marcaba bien el camino que había seguido. Aunque perderse no era un problema que no pudiera solventar, puesto que algunos árboles eran lo suficientemente grandes como para permitirle escalar y dormir allí si hacía falta. No sería la primera vez que dormía a la intemperie o en las ramas de un árbol. Lo único que temía era a los lobos, por eso escogería una zona elevada. Con invocar a algún duendecillo para que hiciera la guardia bastaría, uno lo suficientemente débil como para no poder quedar libre de su control aunque durmiese.

No obstante, quedaba su investigación. No quería perder el tiempo revisando todo aquello que viese, sino que necesitaba una estrategia. Si no lo hacía, se arriesgaba a revisar más de una vez la misma zona y perder el tiempo. En aquella época del año no crecerían nuevos hongos, de modo que hasta que las lluvias comenzasen no tendría que volver a revisar esos mismos sitios. Es por eso que pensó largo y tendido durante su comida.

Una voz femenina lo sobresaltó y se le cayó un trozo de pan sobre la túnica, pero lo ignoró y el trozo rodó hasta caer al suelo. Llevó la mirada hacia donde había escuchado la voz y, para su sorpresa, se trataba de una mujer ataviada como un cazador y portando armas de cazador. Cubría su rostro con una máscara, lo que a Knyh no le inspiraba mucha confianza, pues quien esconde su rostro esconde un secreto peligroso. Otro detalle que le llamó mucho la atención era su compañía: una pantera. No estaba nada cómodo con aquella situación. Si trataban de asaltarle lo estaban haciendo de una forma muy pacífica, pero él no llevaba dinero y los bandidos tienden a ponerse violentos cuando no se les da lo que quieren. Antes de comenzar a sentir una clara ansiedad solventó el problema en su mente. Tenía el cuchillo de plata que bien podría transformarlo en unas cuantas monedas, no demasiadas, pues cuando se le da a un bandido más de lo que esperaba obtener se vuelve avaricioso, y violento.

Pese a todo, el escribano no dejaba de recriminarse no haber empezado a estudiar el Libro del Aire. Si todo salía mal siempre podía teletransportarse de vuelta a la Torre. Ahora, por priorizar su investigación, estaba en una situación que podía tornarse en su contra si no era cuidadoso.

Como también cabía la posibilidad de que fuera una simple cazadora, Knyh actuó con naturalidad. Seguía pareciéndole sospechoso que una cazadora preguntase si él era de por ahí. No lo dijo con la desconfianza de quien ve a un forastero en el bosque donde caza, sino como un viajero que busca alguien que sepa más del lugar que él mismo. Es por eso que, aún con cautela, Knyh contestó con su habitual tono sereno y neutral.

-Buenos días. Como ve, yo mismo me he permitido el lujo de tomarme un descanso como el que queréis -no era una invitación a acompañarlo, sino un saludo políticamente correcto, dada la situación-. Estos bosques son grandes y densos, no sabría deciros si soy de aquí o de varios kilómetros al sur, pues nunca me había adentrado tanto -cosa que no era del todo mentira-. Por los lobos no creo que debáis preocuparos. No se acercarán durante el día. Si durante la noche salen de caza es posible que os persigan, pero si subís a un árbol no correréis peligro -y no dudó en hacer expresa su incomodidad respecto a la pantera, pero de una manera sutil-. Aunque por lo que veo, vais bien escoltada. No serían rival - dirige su mirada hacia la criatura y entonces la ve: es una mujer.

Aquella pantera era una mujer. No en el sentido literal, tampoco metafórico. Su espíritu no era el de una pantera, sino el de una persona humana. Podía ver a través de su cuerpo físico y ahí estaba. Knyh quedó fascinado. Llevaba muchos años sin ver algo así. Sabía de su condición de Kin-Shannay, pero no solía usar aquellos poderes voluntariamente, ni se había topado con ningún tipo de espíritu (al menos que él supiera).

Su interés en aquellas dos personas ahora era mucho mayor, tanto que sus temores habían quedado en un segundo plano. Su investigación de los hongos ahora no era importante, sólo la historia de aquellas dos mujeres. De aquella mujer-pantera y su compañera cazadora. Su compañía ahora sí le resultaba agradable, de hecho, se atrevió a invitarlas de forma más abierta a comer con él.

-Podéis sentaros si queréis a hacerme compañía en el almuerzo. No tengo mucho que ofrecer, más que queso, pan, salchichas e higos -hizo un ademán que abarcaba toda su comida y la cartera de cuero. Si se fijaba en aquella cartera quizás caía en cuenta de su oficio y, de esa forma, tener una excusa para indagar algo más en la vida de la mujer-. ¿Y para vuestra compañía felina? ¿Salchichas?

Más tarde, ya con la curiosidad, pero sin mutar su rostro sereno, pasó a analizar a la mujer de la máscara. Y tras ella vio algo que lo sorprendió más que la pantera, si cabe, pues el espíritu de aquella mujer era un cordero.

Jamás había visto un espíritu de alguien que no fuera humano. ¿Quería decir eso que aquella cordera era un espíritu humano?

Sin duda, estaba ante dos personajes bastante curiosos. Sus historias serían muy interesantes de conocer. Ahora el escribano temía más por no conseguir ni un atisbo de esas historias, más que por perder la vida a manos de ellas.


Última edición por Knyh el Lun Nov 14, 2016 1:29 am, editado 1 vez
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Re: Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

Mensaje  Ferzan el Lun Nov 14, 2016 1:07 am

No se mostraba arrepentida de haberlo asustado por las buenas, aun no siendo esa su intención. Es fácil de intuir una reacción así en un pobre civil cuando se le aproxima una cazadora con estas pintas en mitad de la nada, por muy bonachona que parezca, acompañada por un animal salvaje. Simplemente le escuchó, hablaba con un tono bastante sereno y pacifico como el de ella, hasta oír su indirecta hacia la Pantera - No te preocupes por ella, no le haría daño ni a una mosca - girándose hacia ella para encararla y agacharse, momento en que la cazadora comenzaba a acariciarle la oreja y Suku le respondía de una manera un tanto juguetona. Fue en ese momento en el que, aunque ninguna de las dos lo viera, estaban siendo observadas no por sus físicos, sino por lo que sus espíritus guardaban.

Volvió a prestar atención al hombre cuando accedió a dejar que ellas dos tomasen sitio cerca de él para poder descansar. Ciertamente, la Pantera le había causado más malestar a la hora de dormir que los lobos del valle, por mucho que la hubiese protegido, la propia Suku era quien cada vez mas alimentaba la ira y el hambre de los lobos a la hora de cazar a la "humana" - Se agradece la compañía pero no me ofrezcas nada - quizás el hombre ya podía intuir con esta frase que Ferzan no hablaba de manera muy cortés. Tomó sitio cerca de él apoyada en el tronco de un árbol, sentada encima de una de sus raíces cuyo aspecto se mostraba grueso y sin apenas suciedad después de que lo sacudiera con un par de manotazos para quitarle algunos restos de tierra - Ni a ella tampoco, ninguna de las dos tenemos hambre, verdad? - acariciaba la barbilla a Suku quien se sentó a su lado y se mostraba cómoda con las acciones de su ama. En ese momento, el escribano había percibido lo que ellas son en realidad, y nuevamente, ninguna de las dos lo percibieron.

La pobre se ha desayunado a un lobo entero esta mañana - dijo volviendo a encarar al hombre, como si la Pantera fuese la victima por haberme comido al lobo - Y yo, bueno, lo único que pido es un descanso, nada más - no tenía pensado quitarse la máscara por el momento. Calló por unos segundos, mirando hacia arriba a las ramas de los arboles.

Las ramas de estos árboles no son tan seguras como crees. Anoche un lobo casi consigue trepar el tronco y alcanzarme, y no era el tronco de un árbol diminuto que digamos... El problema de este bosque no es encontrar comida, es intentar huir de ella por la noche - se rió por lo bajo - Este valle recibe el nombre de "Valle de los Lobos" por la mera razón de que hay demasiados? O hay algo mas detrás de esto? - mientras esperaba respuesta, pacíficamente Ferzan recostaba la cabeza en el tronco. Aunque tras la máscara no se le pudiese ver mas allá de la mandíbula y los ojos, el sueño estaba empezando a ganarle poco a poco - Ciertamente, has sabido encontrar un buen sitio donde parar a comer - le alagó en parte, sin duda, le resultaba un lugar placido para dormir. Un lugar de calma tras la tempestad de aullidos en la noche y la oscuridad.

Volvió a mirarle al rato. Un primer vistazo hacia su persona le permitió intuir que se trataba de alguien sabio, alguien que dedica su vida a estudiar ya sea magia, la naturaleza o incluso hechos actuales o históricos. Ya sea por su ropa, su forma de ser o incluso aquella bolsa que portaba encima, después de que Ferzan recordara que en este mismo valle se aposentaba una escuela denominada "La Torre", podía relacionarlo con un estudiante de allí, o tal vez con un erudito o un cronista. Sea como sea, podría pertenecer a dicha escuela perfectamente y se está haciendo pasar por un viajero cualquiera, y tiene sus razones para hacerlo frente a esta mujer enmascarada.

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Re: Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

Mensaje  Knyh el Mar Dic 06, 2016 6:50 pm

Se dice que el hombre es una criatura ambiciosa. En sus inicios quiso dominar los animales, y creó la ganadería, la caza y la doma. Quiso dominar las plantas, y creó la agricultura. Quiso tomar el control del mar y las aguas, y creó la pesca y la navegación. Y cuando quiso dominar los elementos, creo la tecnología y dominó la magia.

No hay mayor ambición que la del hombre, incluso para alguien como Knyh, tan frío como un témpano de hielo, tan sereno como un anciano y tan sediento de conocimiento como ningún otro escribano. De hecho, sus ansias llegan hasta tal punto de que deja de lado su propia seguridad por ello, deja de lado el miedo que pudiera inspirarle una mujer armada acompañada de una pantera.

Aunque, a medida que la conversación se fraguaba, el escribano iba atisbando algunos rasgos de ellas. La humana, pese a ocultar su rostro, su forma de vestir y sus modales poco civilizados; parecía educada, no como cabría esperar de una mujer del centro de Garnalia, pero tenía un toque salvaje más allá del propio de una cazadora o una mujer del camino. La pantera parecía totalmente tranquila, no parecía alterarle la presencia del escribano, lo que le hizo pensar que estaba acostumbrada a los humanos y que, tras aquel cuerpo, su alma humana aún tenía consciencia de sí misma.

Por otra parte, la humana...su alma. ¿Un cordero? Knyh no comprendía qué clase de criatura podía tener un alma así. Y, sin embargo, debía ser humana, en parte. Si no fuera humana en absoluto no podría verla.

Ella rechazó el ofrecimiento de comida que le hizo. También para su pantera, explicando que estaba saciada tras haberse comido un lobo entero ella sola. Pese a lo que podría esperarse de cualquier persona, Knyh no mutó su expresión y se limitó a asentir, mientras tomaba un bocado más. Cuando terminó de masticar y tragar lo que tenía en la boca volvió a hablar con su tono de voz templado.

-Debe de haberle sentado bien, imagino. Parece tranquila -dijo con su sempiterno rostro sereno, voz grave y habitual calma.

Aquella mujer tomó asiento cerca de él, pero eso no le incomodó. Tampoco lo hizo las preguntas y comentarios respecto al Valle de los Lobos. Lo cierto era que le emocionaba la historia de aquel lugar, pero no quería arriesgarse a contar demasiado, así que se limitó a contestar con leyendas y rumores que ya había oído de otras bocas; pero bien seleccionados para que fueran los más certeros.

-Hay una larga historia detrás de este valle. Se cuenta que escondido en él hay una gran torre, una Escuela de Alta Hechicería, donde los nacidos con magia aprenden sus perversiones -hizo una pausa para dejar que la imaginación de sus oyentes pudiera acrecentarse lo suficiente-. Se dice que fue el escenario de guerras mágicas y venganzas que trajeron al valle una maldición. Durante la maldición, los lobos eran inmortales, inmunes a la magia y al aliento del dragón -de nuevo, una pausa antes de el último rumor-. Dicen...que aquí vivió una mujer capaz de caminar en la línea que separa la vida de la muerte, cuyo amante era un dragón, y que dio su vida para salvar el mundo de los vivos de los espectros vengativos del Otro Lado -y cuando parecía que Knyh iba a empezar a emocionarse, cambió su rostro para adoptar la serenidad de antes. Aunque aparentemente no había mutado su rostro mientras contaba los rumores, sí lo había hecho; pero tan débilmente que sólo pudo apreciarse cuando volvió a su habitual rostro sereno y calmado de siempre-. ¿Sabíais algo al respecto? Por vuestras preguntas no sois de por aquí. Me preguntaba qué le traería a una mujer como vos a un lugar como este. Acostumbro a ver cazadores locales, boticarios en busca de sus remedios y niños jugueteando en el río. No parecéis ninguna de esas tres cosas.

Knyh se mostraba sereno y hablaba como si fuera de por allí, lo que no era del todo mentira. No quería mostrarse temeroso, puesto que eso le haría débil a sus ojos. Tampoco quería que supieran de sus cualidades mágicas, puesto que podrían pensar que era peligroso y eso también lo expondría. Sus estudios de magia eran demasiado básicos como para enfrentarse a una mujer armada (y que muy probablemente sabría usar bien sus armas) y una pantera. Además, sus almas le daban una ventaja mayor, ya que no sabía qué clase de habilidades podía tener una mujer con tal alma; y la inteligencia que podría esperar de una pantera con alma humana era mayor.

Por eso es que el escribano le dio a entender que era un lugareño, no religioso, pero sí temeroso de la magia. Aquello era lo que menos problemas le iba a suponer. O eso es lo que creía.
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Re: Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

Mensaje  Ferzan el Jue Ene 12, 2017 4:09 pm

Por como hablaba aquel hombre, se estaba identificando como un lugareño ajeno a la existencia de La Torre, simplemente se trataba de un viandante de porte bastante educado e inteligente, cuyo hogar no debería estar muy lejos de donde ellos están, o está de paso al igual que ella y se ha informado bastante bien del lugar. Pero todo indicaba que estaba más cerca de ser un lugareño, según sus palabras. Un lugareño que no se había adentrado demasiado en el valle al parecer, pues una trotamundos recién llegada al lugar hará apenas unos días, ya ha visto algo que él no ha visto.

Siguió escuchándole.

Una maldición que provocó en los lobos del valle la inmortalidad ante todo ente. Ni siquiera el manejo sobrenatural de los elementos o el fuego de un dragón podían matar a un animal tan simple y a la vez tan temido. Todos los que ella se había encontrado hasta ahora, ante su arco y el acero de sus flechas, poco pudieron hacerle a la Guardabosques ubicada en las alturas, inalcanzable para las fauces de sus depredadores. Es imposible que el hombre humano no pueda alterar el curso de la naturaleza una vez pisa un determinado terreno con el fin de quedarse en el. Para una Guardabosques, lo importante es mantener estable dicho curso de la naturaleza, de la misma forma que una nueva raza dominante se establece en un "hábitat". Establecen su hogar, sus formas, sus tradiciones, sus objetivos; Todo de la misma forma que lo hacen los animales salvajes. Si alguien trata de romper los acuerdos de la raza dominante, será objetivo de caza con tal de preservar el futuro de la especie. En el caso de Ferzan, proveniente de una índole reacia a los hombres, que cazan lo que necesitan, solo llevan encima lo que únicamente necesitan y cada cierto tiempo, marchan en reclamo de un nuevo territorio. Es algo que siempre le ha funcionado lejos de este valle, y dentro de él, con estos lobos no iba a ser menos.

La parte interesante para ella vino cuando oyó hablar de aquella presunta mujer que era capaz de caminar en la línea que anida entre la vida y la muerte, amante de un Dragón, que dio su vida para salvar al mundo de ciertos espectros de "El otro lado"... Quien fue esa mujer? Una Guardabosques Etérea como ella? O acaso existen más dimensiones después de la vida? Sería lo mas lógico tratándose de que está hablando de espectros, a los "Gehrich" jamás se les ha definido como espectros, son el vivo ejemplo de una "Pesadilla en carne y hueso" según Eir, la amante de Ferzan.

Se incorporó un poco de lado con una mano en la rama de madera donde estaba sentada para poder inclinarse mejor hacia él. Mostraba una mueca de sorpresa bajo la mascara, tratando de buscar dentro de un pequeño y escaso silencio una respuesta a aquello. Acaso sabía algo al respecto? No, pero le gustaría saberlo - Vengo de paso, me dirijo a un Reino del Este de Garnalia en busca de mi hogar. No soy ninguna cazadora, ninguna boticaria, y hace ya años que deje de ser una niña inocente. Nosotras dos somos nada, y al mismo tiempo somos alguien - dijo refiriéndose a la Pantera también. Comenzó a hablar retomando su porte sereno - Esa mujer de la que hablas comparte algo que nosotras dos compartimos - echó un pequeño vistazo a su alrededor para terminar de comprobar que estaban solos. Tocándose la máscara un leve momento, como si la estuviera ajustado a su mandíbula, ambas cuencas de los ojos de aquel objeto empezaron a iluminarse de un color purpura que poco a poco fue haciéndose mas y mas intenso, hasta el punto en que se habían superpuesto a los ojos de la Guardabosques - Nosotras también tenemos un "Otro lado" que no se parece a lo que estas explicando - Ferzan se levantó, desenfundado su arco lentamente de su espalda después de situarse a unos metros del hombre erudito, encarándole de vuelta - No combatimos espectros, combatimos algo peor, algo tan irreal como puede ser un sueño - fue confesándole a medida que su cuerpo se iba tornando incorpóreo, de la misma forma que una persona podía perderse dentro de una humareda de niebla intensa. Cuando su cuerpo volvía a hacerse medianamente visible, rodeado de una estela de niebla,  ya no era la misma humana la que estaba frente a él. Una Cordera antropomorfa, de la misma estatura que Ferzan, repleta de vello blanco como lo era la mata de pelo de su máscara que antes recubría su cabello, carente de pies que ahora se habían convertido en pezuñas de cabra. La máscara aun seguía vigente, cubriendo un rostro que ahora no existe, pues la máscara era ahora su rostro - No debes asustarte, una Etérea no puede hacerle nada a un ser vivo - hablaba de manera serena y muy tranquila, con un tono perfectamente neutro. La Cordera no tenía una boca a la vista por la cual pudiera sacar afuera sus palabras, ni la necesitaba, su alma expresaba al exterior toda la información traducida al lenguaje común - Yo estoy ahora en ese "Otro lado" al que me estaba refiriendo, no al tuyo. Yo no soy ningún espectro, soy una Etérea, y aquello a lo que me enfrento es a lo que humanos como tu llamáis "Pesadillas". Pero esto no es un sueño, lo que estás viendo es real - los colores de su arco negro-azabache, el cual había tendido al frente para mayor visibilidad, se intensificaban de un brillo negro y azul. El resto de sus armas aun permanecían sujetas a lo que antes era su cinturón, ahora estaban suspendidas en el aire donde antes estaba este accesorio, como si aun estuviese presente.

¡Tan real como una pantera que sabe hablar! - Suku irrumpió de golpe colocándose al lado de Ferzan, en algún momento de la conversación había manifestado su forma Etérea al igual que ella, mostrando un ente mas fantasmal que dejaba tras de sí una estela de energía Etérea oscura, en lo que parecía ser un cuerpo alargado y sin como el de una serpiente. Su cabeza, donde dejaba vislumbrar sus fauces, portaba una máscara al igual que Ferzan, pero de constitución diferente y más pequeña - Shh~ no queremos asustarle, hermana - Cordera puso la mano libre en su cabeza, acariciándola.
Si tarde o temprano iba a hacerlo, cuanto antes lo haga mejor. Esto es lo que somos - dijo con un tono mucho más agresivo que el de Ferzan, mirando al erudito.
Ferzan volvió a enfocar su atención en el, al igual que su hermana, guardando el arco en algún lugar de su espalda donde antes hubo una vaina destinada al mismo - Perdería demasiado tiempo intentado explicarte si aquella mujer se parece a lo que somos nosotras dos. Ahora que nos estás viendo... esa mujer es humana? Acaso es como nosotros? Y como es ese "Otro lado" del que hablas? - no lanzaba las palabras como amenazas, su tono de voz permanecía intacto, como un ente carente de sentimientos humanos. Mas bien, estaba deseando saber más sobre este tema, todo aquello que pudiera sonsacarle al cronista era más que bienvenido. Paciente y con una calma extraordinaria, comenzó a caminar de lado a lado con sus pezuñas mientras esperaba respuestas.

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Re: Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

Mensaje  Knyh el Jue Mayo 25, 2017 8:36 am

Muchos son los mitos y las leyendas acerca de las más oscuras pesadillas que acechan a los hombres durante el día, y los atacan durante sus sueños para llevárselos mientras duermen. Y como oscuridad, hay luz. Quizás una luz tenue, discreta, titilante y modesta; pero suficiente como para asfixiar la oscuridad y llevársela. Así como los Kin-Shannay subsanaban a los perdidos espíritus de los muertos, las Etéreas ayudaban con aquellas criaturas.

Y Knyh estaba a punto de conocerlas.

Hizo falta alimentar la curiosidad de la mujer para que se dejara descubrir. El escribano ya sospechaba algo, no todos tenían el alma de un cordero en un cuerpo humano y poseía tal inteligencia. Ni ninguna pantera tenía alma humana. Ella, aclarando no ser de por allí, enumero una a una las posibilidades que Knyh había contemplado en cuanto a su identidad, negándolas una a una.

Mas aquella explicación fue tornándose cada vez más misteriosa y, si el escribano no fuera tan sereno, quizás inquietante. Pues ellas también tenían un “Otro Lado”, como para los Kin-Shannay, sólo que el suyo podía verse desde “Este Lado”. Y cuando terminó su transformación en aquello que él ya había visto, le rogó calma. Pero Knyh no podía calmarse, estaba demasiado emocionado. Su curiosidad le pinchaba como una aguja en el pecho, quería saber más sobre aquellas criaturas. Su rostro sólo reflejó un brillo curioso en los ojos y un atisbo de media sonrisa, un reflejo diminuto de su verdadera emoción. Ni siquiera se inmutó cuando la pantera habló.

No obstante, no era el único que tenía preguntas. Y la cordera se adelantó, preguntando sobre aquella mujer de las leyendas. Knyh se vio tentado a ignorarlo, pero pensó que no era cortés...ni conveniente. De modo que se encogió de hombros y contestó lo que sabía.

-Lo cierto es que son todo leyendas y cualquier lugareño podría contaroslo mejor que yo -y con un brillo en los ojos, toda expresión por parte del escribano, prosiguió-. Por otra parte, vosotras sois criaturas reales y extraordinarias. Sin duda con historias reales y jugosas -ahora llegaba lo que realmente quería, desde que las había visto-, que querrían ser contadas a un modesto escribano como yo, un mero cronista. Una historia como la vuestra sería muy interesante -pero sospechaba que querrían mantener en secreto su Reino, su naturaleza y su cultura-. Comprendería perfectamente que os preocupara contarle a alguien esa clase de cosas. Sin embargo, habríais de razonarlo así: un escribano, tras un paseo por un bosque en una investigación sobre las propiedades de los hongos sale con un matojo de papeles con historias fantásticas sobre mujeres etéreas que luchan contra pesadillas... -y se encogió de hombros- ¿Quién me iba a tomar en serio? -ahora trataba de motivarlas para hacerlo desde el punto de vista del orgullo- Pero vosotras siempre sabríais que no son cuentos. Vuestra cultura quedaría inmortalizada para siempre y no se perdería incluso para el resto de los mortales, que parecen haberos olvidado, pese a lo que hacéis por ellos, aparentemente.
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Re: Corderos en el Valle de los Lobos [Ferzan+Libre]

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