La Torre
Bienvenidos a La Torre, un foro de rol progresivo basado en las Crónicas de la Torre, trilogía escrita por Laura Gallego García.

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Reflexiones de un dragón

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Reflexiones de un dragón

Mensaje  Templar el Jue Ago 03, 2017 11:08 pm

Supongo que ser dragón no es tan malo.

No me malinterpretéis, me gustaba ser elfo y archimago, disfrutaba de poder entrar en edificios y dormir en camas y darme baños en bañeras normales, añoraba hojear libros y poder disparar el arco. Después de lo que se podría llamar «encontronazo» con la nigromante Amelia acabé muerto —aunque no sé por qué, fue todo tan repentino— y quizá por deseo de la Diosa que me eligió para ser su archimago o quizá por la testarudez de mi ánima errante me quedé en este mundo y tomé el cuerpo de un dragón moribundo. De eso hacen ya... siete años, incluso más.

He pasado mucho tiempo como dragón, y, aunque he de decir que al principio me costó acostumbrarme, últimamente he llegado a sentirme realmente bien en mis propias carnes. Bueno, no realmente mías, se podría decir que las he alquilado. Aunque diga la gente que los elfos solo comen hojas y plantas, nunca pude apreciar el delicioso sabor de las mismas hasta que me vi obligado a comer árboles, al descubrir que la carne hace que mi estómago decida que ya no le caigo bien. Cada árbol tiene su sabor peculiar. Mis favoritos son los arces, que tienen un sabor dulzón muy agradable, y, de hecho,  creo que hay gente que hace sirope con su savia. Sin embargo, hay pocos de esos en el valle, y suelo reservarlos para ocasiones más especiales. Los pinos y abetos tienen un sabor más fresco, y las agujas, si las mastico mucho, también tienen cierto sabor dulzón, aunque menos agradable que el del arce.

Los árboles de saúco los como solo cuando están en flor, porque sus florecillas tienen un curioso sabor que me resulta muy agradable y me recuerda a mi antigua patria, la Elendë, pero no me gusta mucho el sabor que tiene la madera, pues es bastante amargo. El enebro da pequeñas bayas de sabor... interesante. No me gusta del todo, pero tampoco le hago ascos, es necesario tener una dieta equilibrada. De vez en cuando encuentro arbustos con bayas y me resulta imposible no tragármelos de un mordisco o dos. Es una auténtica explosión de sabor entre tanta hoja y tanta baya. En cuanto a arbustos, mis favoritos son los de arándanos, que tiñen mis colmillos de un bonito y amenazante color similar al del vino de Tamika.

Supongo que podría hablar hasta el infinito de las diferencias de sabores entre diferentes tipos de árboles, pero tanto pensar en ellos me abre el apetito. Es ese momento en el que me doy la vuelta y me incorporo, y avanzo con lentitud entre los árboles, de vez en cuando chocándome con alguno de ellos, bien por el torpor que aún me posee, bien por el hecho de que parezco haber engordado un poco desde la última vez que me fijé. Os parecerá raro, un dragón que engorda, pero no sabéis lo mucho que llenan los árboles.

Avancé y avancé, olfateando vago el aire, buscando algún aroma o suculento o interesante, preferiblemente los dos. El verano hace mucho que había llegado al valle y, aunque aún no era la época de la cosecha y las frutas de los árboles aún no estaban maduras, nadie puede culparme por darle un bocado a la rama del manzano y comerme unas cuantas manzanas verdes y ácidas. Hoy noté algo interesante en el ambiente y me puse a perseguir ese aroma: hoy no iba a ponerme a roer y mordisquear el primer árbol que acabase frente a mi morro.

Quizá haya gente que piense «pobre de él, era un archimago poderoso y ahora es un dragón vago que solo come y duerme». Bueno, es mentira, esa gente no existe porque o me la he comido —sí, me sienta mal la carne humana, pero no se puede negar que transmite un buen mensaje— o la he carbonizado. Si lo que sé de los dragones es verdad, viven muchísimo más que un elfo, unas diez o quince veces de lo que un elfo puede esperar sin recurrir a las artes mágicas, y no tengo intención de lamentarme y quejarme de los designios del destino durante los siete u ocho milenios que le quedarán a este cuerpo de dragón. Además, ser un dragón no es malo. Sí, es verdad que ya no puedo doblegar los elementos a mi voluntad, pero,  por otra parte, ya no tengo por qué involucrarme en la eterna guerra entre la Diosa y el Dios y todos sus siervos y lacayos. Mi fuego puede derrotar a cualquier mago arrogante que se ponga en mi camino, mis colmillos son espadas y mis garras... también son espadas, supongo.

No puedo negar que no eche de menos llevar una túnica de oro y codearme con los magos de alto rango, o volver de vez en cuando al templo en el que fui consagrado, o hacer magia por motivos banales, como hacer que dos piedras luchen entre sí para divertirme, o jugar con una bola de fuego, o dar una siesta bajo el agua. La verdad es que no hice muchas de esas cosas cuando era joven y ahora que mi vida ha dado este giro me arrepiento.

Encontré lo que emanaba ese aroma interesante: un bonito rosal con flores blancas que desprendían un aroma amelado. Estoy bastante seguro de que no debería estar en flor en esta época del año, pero también tengo que decir que mis conocimientos sobre las plantas, más allá del sabor que tienen,  son bastante limitados. Posiblemente alguno de los centenares de alumnos de la Torre lo había plantado ahí por algún motivo especial, o simplemente porque le gustan las rosas. Es en este momento en el que en mi interior aparecen dos bandos enfrentados: uno grita «¡come, tienes hambre!» mientras que el otro, por su parte dice «¡come otra cosa, leñe!».

Supongo que los dos bandos tienen razón. Me acerco más al rosal y lo olfateo, disfrutando del aroma de las flores. Si recuerdo bien, las rosas tienen otro aroma, por lo que es otro motivo para creer que la existencia de esta planta no es algo natural. Aunque, siendo sinceros, ¿qué lo es en el valle?  Tanta gente haciendo tanta magia durante tanto tiempo ha marcado seguramente el paisaje: hasta los lobos de aquí no son normales. Algo de maldiciones, según tengo entendido. Quizá debería ir a buscar a Narshel y molestarla para que me cuente historias de la Torre algún día de estos.  Hace mucho que no hablo con Narshel.

En fin, los lobos. En mi otra vida también fui licántropo, uno de los Señores de los lobos, harmantur en la lengua de los elfos, y algunas veces cuando la luna estaba llena salía en mi forma de licántropo a cazar con los lobos del valle. Era una experiencia interesante: durante unas horas podía olvidarme de todo lo que representaba mi humanidad y convertirme en una bestia que vive para cazar. Claro está, nunca dejaba atrás mi raciocinio,  pero estaba bien divertirse un poco de vez en cuando. Ahora que soy dragón... la mayor parte del tiempo me respetan, no sé si es que aún me recuerdan o se han dado cuenta de que podría comérmelos con... no con patatas, sino con palos y hojas y ramas.

Hablando de palos y hojas y ramas, comencé a arañar la corteza de un árbol, habiendo decidido que no iba a comerme el rosal. Me conformaría con cualquier otro árbol de los alrededores, aunque las rositas tenían una pinta... Podría arrancar el rosal y comérmelo de un bocado. Quizá esto no le sorprenda a nadie, pero unas espinas de nada no me molestan. ¡Por la Diosa, escupo fuego por la boca! ¡Me trago rocas para ayudar con la digestión!  Unos trocitos algo puntiagudos no van a hacerme nada.

No os aburriré con todos los detalles de mi comida de hoy: derribé el árbol, salieron unos pajarracos volando —que, por cierto, no son criaturas tan majestuosas como nosotros, los dragones, los verdaderos señores del cielo— y comencé a roer el árbol, convirtiendo la madera en una rica y nutritiva pasta que formaba la base de mi dieta; todo esto mientras aún olfateaba la dulce fragancia de las flores blancas como la nieve que cubre el valle cuando el ambiente comienza a refrescar. Tenía hambre y no era un árbol de gran tamaño, así que tardé poco tiempo en acabarme mi tentempié.

Me tumbé sobre la tierra, bocarriba, con la cabeza cerca del rosal para seguir bebiendo de su aroma, si no podía comerme sus flores. A veces me gustaría poder vengarme de Amelia, destrozarla en cuerpo y en alma por lo que me ha hecho y por haberme convertido en lo que soy hoy día. A veces me conformo con encontrar unas flores que huelen bien y acurrurcarme junto a ellas. Supongo que ser un archimago elfo está bien, aunque, a decir verdad, ser dragón no es tan malo.

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Yandrack el Vie Ago 04, 2017 11:46 am

El camino a La Torre fue relativamente tranquilo y le recordó su despertar en el valle.Un día, no muy diferente este mismo, un amnesico y fatigado Yandrack había llegado por casualidad la escuela caminando desde las montañas.Unas horas después Dam Gurth lo encontró y se lo llevo a Aressher contra su voluntad-¿Que habría ocurrido si Narshel hubiera estado allí?- era una pregunta cada vez mas recurrente aunque lo que le inquietaba de verdad era el hecho de que su ex maestro estuviese tardando tanto en tomar represalias.


Si existe algún ser o ente que maneje el destino debe de ser un juerguista alcohólico.La historia continuaba, muerte,guerra,odio,ambición,poder y para sorpresa del propio Yandrack también amor.El valle de los lobos seguía tan hermoso como la primera vez que lo vio,una tierra verde donde vida se abría camino-¿Cuanto hace que no estiras las alas?- aquella interrupción de Vulcana le devolvió a la realidad-Pues ahora que lo dices...Hace mucho, he estado tan ocupado desde...- cruzo por su mente una imagen de sus hermanos,solo un segundo-por una vez has tenido una buena idea-recorrió algunos metros mas buscando un claro o algún espacio porque si se transformaba entre los arboles iba a causar bastantes destrozos y tampoco creía que fuese apropiado para su regreso al lugar como archimago


Pronto encontró lo que buscaba,un claro lo suficientemente grande entre los arboles y dejo que sus instintos mas naturales brotasen de su interior, su cuerpo se calentó y comenzó a emitir una enorme luz, que duro varios segundos.Un rugido de jubilo, de libertad, recorrió el valle y el dragón plateado emergió de la luz mientras estiraba las alas y emprendía un vuelo ansioso.Fue la sensación mas placentera que había tenido en mucho tiempo,el placer pronto se transformo en felicidad, el viento, las nubes, el sol en las escamas, que hermoso le pareció. Tan contento estaba que no se dio cuenta de que había un dragón tumbado no muy lejos de donde el estaba volando,aunque si lo hubiera visto tampoco le habría dado mucha importancia.De vez en cuando dejaba escapar alguna llamarada hacia el cielo y hacia alguna acrobacia,girando sobre si mismo



Cuando la euforia remitió decidió que quería bajar pero se había alejado bastante del claro desde el cual había partido y como le daba pereza volver quiso bajar al espacio mas cercano que encontró, no obstante, no lo hizo inmediatamente porque vio que había otro dragón tumbado allí y como conocía el carácter voluble y territorial de la mayoría de los de su raza quedo algo indeciso-Si se enfada tendremos problemas y seguramente lo pagara el bosque- y mientras cavilaba en ello no se dio cuenta de que había empezado a volar en círculos mientras intentaba discernir algún signo que le revelase si aquel dragón era amistoso o no.Al final decidió no darle mucha importancia y bajo lentamente para posarse en el extremo mas alejado

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Templar el Vie Ago 04, 2017 1:32 pm

No, ser dragón no está nada mal. Siento que me estoy repitiendo mucho, pero tras años y años de sopesar la naturaleza tanto de elfos como de dragones, las únicas criaturas en cuya piel he vivido, he llegado a esta sorprendente conclusión. Con un suspiro de contentamiento, acompañado por una voluta o dos de humo que se escaparon de mis fosas nasales, decidí que era la hora apropiada para dar una siesta. De cualquier modo, para los dragones cualquier hora es apropiada para la siesta, en especial cuando se es un dragón como yo. O un gato. Hm, me pregunto cómo sería la vida de un gato; quizá me busque un gato al que poseer si la Diosa decide que puedo vagar sobre la tierra una vez muera el cuerpo de este dragón. Mi cuerpo.

Cerré los ojos con tranquilidad, aún inhalando el olor de las rosas de nieve. No me preocupaba que alguien intentara hacerme daño por dos motivos:  en primer lugar, soy un dragón, y es difícil hacerle daño a un dragón. En segundo lugar, el valle últimamente ha estado casi escalofriantemente callado, tranquilo, sin mucha actividad por parte de ambos bandos. O eso es lo que me parece a mí, que tengo una fama de estar en el valle pero, a la vez, no estar en el valle. No sé cómo lo hago, y creo que lo justificaré mediante la virtud de la Diosa. Es decir, de vez en cuando viajo y salgo del valle y voy a otros bosques para comer otros árboles, y no resultaría raro que un día me despertase en los bosques de los elfos y pensara que aún estoy en el valle.

En fin, divago, pero es lo que suelo hacer cuando quiero dormir: simplemente pienso en cosas hasta que mi mente se va al mundo de los sueños, o a dondequiera que se largue. Estaba bastante cerca de hacer ese maravilloso viaje a I Rhidh Lórien, el valle de los sueños para los elfos, cuando escuché un potente rugido que me sobresaltó. ¿Otro dragón en el valle? ¡Eso no ocurre desde hace... bueno, mucho tiempo! La última vez que pasó, según recuerdo, tuve que beberme la mitad de una laguna para poder extinguir las llamas de otro dragón, pero un dragón de los malos. Sinceramente, ahora que he experimentado la libertad de los señores del aire, no sé por qué alguno se alinearía con alguno de los dioses de los magos y los elfos, o con Svea y Ravn para los nórdicos.

Es decir, Diosa, aún me caes bien y todo eso, y me pareció muy bien que me eligieses como uno de tus archimagos. No te ofendas.

Aún no olía nada de humo, así que supuse que sería otro dragón amigo de los magos de la Torre, así que no le di mucha importancia. Es decir, me había molestado ese maldito rugido cuando estaba tan cerca de conciliar el sueño, pero supongo que podría dejarlo pasar, al menos por ahora. Sería algún dragón joven o algo así: en mis viajes me había encontrado con varias crías de gente de mi especie, y puedo asegurar que no me caen bien. Son unas criaturillas demasiado energéticas para mí, casi tan pequeñas como una lagartija... si una lagartija tuviera el mismo tamaño que un perro.

Volví a cerrar los ojos, dispuesto a dejar que el dragoncito se divirtiese. Ya si se ponía a molestar podría reñirle como el viejo cascarrabias que soy (aunque, realmente, no lo era ni para los elfos cuando aún era elfo ni para los dragones), decirle que los dragones de hoy día ya no respetan a sus mayores, que si su madre no le había enseñado nada de educación y todas esas cosas que dicen los viejos cascarrabias. Aunque, a decir verdad, no sé mucho de cómo es la sociedad de los dragones, teniendo en cuenta que no he nacido como dragón, realmente.

Después de no sé cuántas divagaciones, la figura de un dragón se apareció como una nube en el cielo, proyectando su sombra sobre la tierra y los árboles y el bonito rosal de flores blancas. No tardó mucho tiempo en aterrizar a una distancia precavida de mí, y fue entonces cuando decidí que mostrarme con la panza bocarriba no era la mejor manera ni la más majestuosa de mostrarme. Así, antes de hablar, me incorporé sin darme mucha prisa, porque no parecía tener malas intenciones.

¿Fuiste tú el que hizo tanto alboroto antes? —le pregunté, con mis ojitos entrecerrados mientras le miraba, dudoso. Notaba algo extraño en ese dragón, aunque no estaba seguro de qué era. Quizá una breve conversación me revelaría que era la Diosa en forma de dragona dispuesta a castigarme por mis comentarios de antes, o que era algún dragón destinado a salvar el mundo o yo qué sé qué cosas así—. Si ese es el caso, por tu culpa no he conseguido echarme la siesta —añadí, con cierto tono de ofensa en mi voz.

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Yandrack el Vie Ago 04, 2017 9:43 pm

Se trataba de un dragón verde, de buen tamaño por lo que Yandrack pudo observar-No era mi intención molestar a nadie, no tenia entendido que hubiesen otros dragones por aquí, no es la primera vez que vengo y nunca vi a nadie- viendo que su interlocutor se mostraba mas o menos amigable se acerco un poco, aunque si mantuvo distancia prudencial mientras terminaba de flexionar las garras y la cola-Hacia mucho tiempo que no volaba y no he podido contenerme pero creo que ya tenido bastante-Cuando termino de hablar emergió de nuevo la misma luz que había surgido cuando se transformo por primera vez.La luz lo envolvió por completo durante unos instantes y cuando se apago ya no había dragón alguno,solo un hombre joven


Plateadas eran las escamas del dragón y violáceos sus ojos y plateados eran también los cabellos del hombre, de espliego era su mirada, blanca su tez pero no se encontraba en cueros porque al oro de su túnica había que añadir su espada mágica, Vulcana, que descansaba sobre su espalda,como si siempre hubiese estado allí.Viendo la diferencia de tamaños tuvo a bien acercarse mas al dragón,levantando la mano derecha mientras mostraba un anillo,puesto en uno de sus dedos, cuyo nombre era Luminaris,porque de luz se guarnecía y luz obsequiaba.Queriendo practicar su dominio en las artes de la magia de la luz dejo fluir la energía del anillo,fundiéndola con la suya propia y esparciéndola de forma grácil por toda la zona.Las plantas brillaron y se irguieron,los insectos y los pequeños animales se vieron animados por ella, y casi seguramente devolvería la sensación de paz y tranquilidad a su colega draconiano-¿Mejor así?- le pregunto sonriendo


Aun no se atrevía a mezclar ambas magias, no hasta que dominase la de luz y desde luego no en un bosque porque si bien el poder del nombre y sus estudios le otorgaban control absoluto sobre cualquier fuego no quería tentar  a la suerte probando en un bosque la magia solar-Te estas ablandando- sonó la voz de Vulcana en su cabeza-¿Sabes lo difícil que es encontrar un dragón amigable en medio del bosque? No te aclaras, o soy un amargado o soy un blando...- pero sabia que aquello no aplacaría a la espada-Reconoce que desde que dejaste de ver a esa elfa eres un alma en pena...-aquello empezaba a sacarle de quicio-Claraaro, por supuesto, ahora resulta que Emma es el centro de mis problemas, no es como si me hubiera encontrado a mis hermanos muertos y todos sus descendientes encerrados por maníacos para vete a saber que,no...La culpa es de la elfa. Podrías dejar los celos de lado- aquello tenia pinta de otra riña que no iba a conducir a ninguna parte-¿Celosa yo de esa orejas picudas? Se te ha subido la grandiosidad a la cabeza don ``Soy el padre de todos´´- pero como El archimago sabia que aquello iba a acabar con una retaila de insultos hacia Emma decidió silenciar a su compañera...Otra vez.  

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Templar el Sáb Ago 05, 2017 12:03 pm

Era un dragón de escamas de plata, no demasiado grande. Aparentaba ser joven, pero con los dragones nunca se sabe a no ser que sean un dragoncito: los dragones adultos son de muchos tamaños y colores, por lo que un dragón de 2000 años podría ser muchísimo mayor que uno de 11 000. Se excusó (o disculpó, pero más lo primero) por haber hecho tanto jaleo, argumentando que desconocía la existencia de otro dragón en el valle.  Si aún pudiera encogerme de hombros, lo haría. Estoy seguro de que mi anatomía me lo permite, aunque nunca lo he probado y hoy no va a ser el día en el que lo haga, no vaya a ser que me rompa algo.

Yo tampoco sabía que hubiera otros dragones por aquí. Suelo ser el único, aunque a veces ni yo estoy por aquí. —Creo que ya hablé de esto antes, pero de vez en cuando estiro las alas y voy a otros bosques para comer otros árboles. Es bueno para el estómago tener una dieta variada. Además,  muchas veces paso una semana o dos descansando en una de las muchas cuevas que esconde el cinturón de montañas que protegen al valle. La vida de los dragones, o, al menos, mi pecular interpretatio elfica de ella, es muy relajada. El dragón de plata continuó hablando, diciendo que no había estirado sus alas desde hace mucho tiempo.

Luego comenzó a brillar y tuve que interponer mis gruesas alas entre él y mis ojos para no quedarme ciego por el resplandor. «Al menos podría avisar antes de intentar cegarme, ¿no?», me quejé mentalmente. Cuando esa luz tan intensa desapareció, aparté mis alas lentamente,  dudoso de qué había ocurrido. Mi sospecha de que ese dragón tenía algo de raro pareció ser verdadera, porque la criatura de escamas de plata había desaparecido y, en su lugar, había aparecido un hombre con cabellos del mismo color. Vestía la túnica dorada de los archimagos y en su espalda descansaba una espada que, sinceramente, no parecía del todo normal.

Aunque, para ser sincero, el mundo se había vuelto muchísimo más extraño desde que me convertí en dragón.

Si lo que había ocurrido era lo que mi mente draco-elfa suponía, eso significaba que aquel individuo y yo éramos muy parecidos, aunque dudo que fuera de la misma manera: yo era antaño un archimago y acabé como dragón. ¿Él? No sé realmente qué hace. Podría haberse especializado en magia de la transformación, o la Diosa le había otorgado el don de transformarse en dragón, o quizá había hecho un pacto con un demonio. También es posible que el aroma de las rosas me hubiera emborrachado y que estuviera viendo cosas que realmente no están ahí. Me pregunto cuántos barriles de cerveza necesitaba beber para pillarme una buena cogorza.

Levantó la mano derecha y, aunque no había mostrado ninguna señal de hostilidad, clavé mis ojos en él y le mostré mis bonitos y blancos y afilados colmillos. No sé por qué un archimago atacaría a un dragón que no había mostrado ninguna señal de querer pegarle un bocado, pero dragón precavido vale por dos. Al parecer, hizo algo de magia de luz o algo muy parecido a ella, porque el bosque pareció cobrar vida de repente. Las plantas crecieron, los animales hicieron alboroto, y unas cuantas margaritas brotaron a mis pies, y en otros lugares de este cachito de bosque. El hombre sonrió y preguntó si estaba mejor así, y yo bajé mi cabeza sin quitarle la mirada de encima y las margaritas desaparecieron del bocado que les di. Creo que soy la criatura hervíbora más amenazante de todas y es muy posible que no me equivoque.

Ya decía yo que tenías algo raro... —comenté, una vez me tragué las flores. Me coloqué en una posición más relajada, no abiertamente hostil,  casi tumbado en el suelo sin apartar los ojos del archimago, como los gatos que parecen estar tranquilos pero están preparados para saltar—.  Hace mucho que no veo una túnica dorada en el valle, aunque, a decir verdad, ya no estoy muy involucrado en asuntos de dioses y diosas. Mi nombre es Templar —me presenté, tras acomodar mi cabeza sobre mis garras, sin apartar mis ojos del archimago-dragón—. ¿Te molestaría invocar más flores? Las margaritas me han abierto el apetito.

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Yandrack el Sáb Ago 05, 2017 1:03 pm

Así que margaritas...-comento al ver que realmente le habían gustado al dragón plantígrado.Se agacho y puso las manos en el suelo, dejando fluir la magia telurica mientras el anillo brillaba de nuevo, aunque de forma mucho mas reducida que la vez anterior-Bien hallado Templar, yo soy Yandrack. Son pocos los dragones que se inmiscuyen en asuntos ajenos- se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y dejo a Vulcana a su ladoMe dirigía a La Torre pero creo que me vendrá bien un poco de conversación¿Que tal si me cuentas tu historia mientras comes esas deliciosas flores?-No era difícil adivinar que el dragón no se fiaba de el, de otro dragón puedes esperarte varios comportamientos pero de un archimago o un nigromante...-aunque es extraño, debe de haber vivido mucho para actuar con tanta cautela,
la mayoría de los dragones actuaria con arrogancia incluso si se trataba de un archimago o un nigromante, total solo eran pequeños humanos o elfos
- así pensaba el mismo Yandrack antes de que Elodin y sus hijos se cruzaran en su camino, ocho siglos y aquello aun le perseguía


A mi también me apetece estirar las piernas-daba igual que la espada estuviese a un metro o a un mundo de distancia, sus pensamientos siempre le llegarían, cosa que por un lado era buena y por otro...Bueno, a la vista esta,unidos para siempre hasta el fin del mismo Yandrack-Creo que no es buena idea, si me tengo que poner a explicarle todo lo que ha pasado moriré de vejez aquí mismo¿Lo vas a hacer de todos modos verdad?- y como si se tratase de la respuesta ahora era la espada la que brillaba aunque no era un fulgor cegador, mas bien era un resplandor igneo, susurro el nombre del fuego y le ordeno en enoquiano no quemar nada de aquel lugar y las llamas y las chispas no perturbaron el verde si se expandieron, ni crujieron.Las llamas se apagaron y solo quedo una hermosa mujer pelirroja y totalmente desnuda,aunque eso parecía no importarle. Yandrack miro a Templar sin disimular lo extenuante que era mantener una conversación con su compañera-Te lo ruego,
no le preguntes, ya tengo que aguantarla todo el día, todos los días...
- la mujer lo fulmino con la mirada-¿Que quieres decir con eso? Lagarto desagradecido¿Cuantas veces te he salvado la vida?- El joven puso los ojos en blanco un momento-muchas,sin duda, solo superadas por los momentos de incomodidad y las interrupciones que me haces pasar- Vulcana solo un bufido y comenzó a examinar las plantas y los arboles que los rodeaban, mientras tarareaba una cancioncilla-Recuerda donde estamos por favor- le dijo a modo de aviso




Al menos así tendré un momento de paz, por cosas como esta echo de menos los tiempos en los que era un simple dragón-sonrió a templar-tienes suerte, llevas una de las vidas mas tranquilas que se pueden llevar- pero pareció recordar algo y su rostro se ensombreció-Creo que no esta demás que te advierta de un peligro especial,uno que acecha a cualquier dragón que se encuentre fuera de los Volcanes- inspiro profundamente y  luego expiro-Hay quienes capturan dragones y experimentan en ellos para mezclarlos con cualquier otro ser.Desdichado sera el destino del dragón que quede a su merced, nunca oirás sus nombres hasta que ya sea tarde- y como si se hubiese quitado un peso de encima su rostro volvió a teñirse de serenidad-¿Que tal una historia por otra? Cuéntame la tuya y después yo te contare la nuestra-dijo mientras miraba de reojo a Vulcana

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Templar el Sáb Ago 05, 2017 1:55 pm

Ante mi petición, el archidragón se agachó e hizo un poco de magia, y del suelo brotó una gran variedad de florecitas. Si pudiera sonreír de manera no amenazante (el morro de un dragón no puede hacer todos esos movimientos tan complejos de los rostros elfo-humano-enanos) posiblemente lo habría hecho, pero me contenté con arrancar una de las florecitas con una de mis garras y llevármela a la boca mientras escuchaba las palabras de Yan-dragón, que luego se sentó frente a mí y dejó su espada al lado, que decía ir a la Torre, algo completamente lógico viendo la túnica que llevaba (seguramente tenía asuntos que tratar con Narshel). También me pedía que le contase alguna historia, como si de pronto me hubiese convertido en un anciano dragón que ha visto imperios construirse y ser derribados.

No tengo muchas historias que contar... —respondí, llevándome otra pequeña florecita a la boca. Realmente, lo único destacable sería lo que me hizo Amelia la nigromante y esa vez que otro dragón vino al valle a armar jaleo y tuve que vomitar medio lago para apagar el fuego. Algunos niños no tienen remedio...

La espada del archimago comenzó a brillar con el calor del fuego e incluso me digné a girar la cabeza para mirarla, y Yan-dragón le dijo cosas en un idioma que mis oídos no alcanzaban a comprender: la espada se convirtió en una mujer pelirrojos, desnuda como el día en el que su madre la trajo al mundo. Bueno, no estoy seguro de que tuviera madre, si tenemos en cuenta que hace unos instantes era una espada. Mi compañero me pidió que no preguntase, ¡pero no dijo nada de reírme y burlarme! Así que solté una carcajada.

Así que tú, amigo Yan, puedes transformarte en dragón, y tu amiga desnuda en espada. ¿Qué será lo siguiente? —le miré con una sonrisa que, pese a la falta de labios, mostraba mi humor y lo surrealista de la situación. Sí, un dragón comenta sobre el surrealismo. ¡En este mundo es normal!—, ¿que tus botas sean realmente dos perros? El mundo ciertamente se ha vuelto mucho más raro desde la última vez que me paré a contemplarlo...

Aunque, a decir verdad, parecían estar en medio de una pelea de pareja o compañeros de trabajo o lo que sea la relación que los une, así que expulsé algo de humo por la nariz, tranquilamente, y me contenté con seguir comiendo mis florecitas hasta que las cosas se calmaran un poco. La mujer acabó por soltar un bufido y se puso a mirar la excitante flora y fauna del valle, y mi amigo Yan-dragón se puso a quejarse de la falta de paz y tranquilidad (algo que, según parece, tenemos en común), y me advirtió sobre no sé qué caza-dragones que hacían quimeras de los señores del aire y otras criaturas. Ya cuando era elfo pensaba que los dioses tenían un sentido del humor peculiar al haber creado a los dragones: muchos eran arrogantes e independientes como gatos, feos como lagartos y encima escupían fuego y volaban como los pájaros. De por si los dragones somos quimeras, como he comprobado en los largos años desde mi «transformación».

Sin embargo, no me preocupé por su advertencia: no pasa nada en el valle. La mayor parte de los problemas, según había comprobado, ocurren bien lejos o alrededor del valle, pero el hogar de los lobos antaño malditos solía estar a salvo, si ignoramos problemas puntuales como los incendios que provocaban algunos indeseables. Además, soy un dragón, soy poderoso, etc., aunque supongo que lo tendría en cuenta si alguna vez veía a alguien con malas pintas.

¿Caza-dragones? Me suena el asunto, aunque no puedo decir que haya tenido el honor de encontrarme con unos de ellos. —Confiaba no tener que encontrarme con los caza-dragones , pero no podía negar que sería ciertamente una experiencia, cuanto menos, interesante. Y dolorosa. Si creen que podrán cazarme a mí, el gran Templar, ¡lo llevan claro! O eso espero. La verdad es que no me he metido en muchos problemas en esta vida.

Me llevé más flores a la boca mientras Yandrack preguntaba sobre la historia de mi vida, diciendo que luego compartiría la de la suya.

Hm... Tú y yo somos más parecidos de lo que quizá puedas pensar, amigo Yan. En otra vida vestía una túnica dorada como la que tú llevas ahora mismo. Antes de ser el dragón que se muestra ante tus ojos era un elfo: estudié en esta escuela allá cuando el príncipe del norte llevaba la túnica blanca, tardé poco en graduarme y, por algún designio del hado, uno de los unicornios me eligió para vestir la túnica de oro y para consagrar mi vida al servicio de la Diosa. —Claro, era un honor ser elegido como archimago, eso no voy a negarlo, pero pese a que ser dragón no fuera algo malo, también me habría gustado disfrutar de un siglo o dos de vestir en oro—. No me duró mucho la túnica porque justo por esas fechas la nigromante Amelia se reencarnó por... enésima vez, creo que hasta ella ha perdido la cuenta, y decidió que, por algún motivo u otro, le caía mal. Utilizó antiguas magias desconocidas para mí, y no tenía ninguna esperanza de vencerla, no llevaba ni tres meses como archimago, y el resultado fue el que esperas.

Según tenía entendido, por esas fechas, Crescent había tenido también otro encontronazo con la misma nigromante y algo había pasado con nosotros dos y la nigromante, pero no conozco los detalles. Es una cosa traumática para un alma que la rompan en dos y tardé un poco de tiempo en darme cuenta de que estaba muerto, y, cuando lo hice, me encontraba solo en el círculo de las columnas. Solté un suspiro y se me escapó algo de humo. No me gustaba pensar en aquel día, y, si tuviera la posibilidad, le pegaría un buen mordisco y encontraría alguna manera de devorarle también el alma, para que no volviera a molestar.

Sin embargo, mi alma no acabó en el Otro lado. No sé por qué, bien la Diosa determinó que había muerto una muerte no merecida, bien mi alma estaba demasiado ligada al mundo, o solo fue una coincidencia, pero me quedé vagando por la tierra. Aunque eso tampoco me duró mucho, porque me encontré con un dragón moribundo, herido por las artes negras de la nigromante, cuyo alma ya había abandonado su cuerpo pero este aún se aferraba a la vida. Decidí que sería un crimen desaprovechar este... «regalo». El resto es historia.

Me comí unas cuantas flores de un bocado y las mastiqué concienzudamente (creo que mi saliva es algo corrosiva para ayudar mi peculiar dieta) y luego hablé.

¿Y bien? Ahora es tu turno, Yan-dragón.

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Yandrack el Sáb Ago 05, 2017 8:41 pm

Espero que Dahienna no se reencarne como hizo Amelia,aunque si vuelve no me importaría mandarla de nuevo a la tumba-Aquella no había sido un relato como cualquier otro pero Templar lo contaba como algo muy lejano, casi como si ya no importara-aunque quizá no le importa de verdad-era una posibilidad-Hay una historia muy parecida a la suya, el kai de cierta archimaga también poseyó el cuerpo de un dragón moribundo, parece que ciertas historias siempre deben repetirse-que triste le parecía aquello


Debes de poseer un espíritu admirable si permaneciste en este mundo después de morir-cerro los ojos un momento-Si pudieras volver a un nuevo cuerpo elfico¿Tomarías una vida nueva?-en seguida se reprendió-perdona, no es asunto mio-Vulcana apareció y se sentó a su lado,se había adornado el pelo y el cuerpo con diferentes flores,algunas de las cuales ardían sin consumirse.como si llevara un vestido tan raro como hermoso-¿Aun seguís de cháchara? -Esta vez fue Yandrack el la fulmino con la mirada-Si llego a saber que ibas a ser tan pesada le hubiera ofrecido a Traya que nos acompañase,así podríais ir a volar por ahí cuando os aburrierais en lugar de interrumpir conversaciones ajenas-Ella se rio-Para ser exactos, como yo nací estando unida a ti no puedes tener conversaciones ajenas,ni privacidad-la mujer sonrió a Templar-Todo lo que hace o piensa  yo lo veo quiera o no- pero el joven la hizo callar con un gesto



Sera mejor que cuente la historia antes de que empiece a hablar otra vez-dijo refiriéndose a su compañera-Hace ochocientos años yo vivía no muy lejos de aquí, en una de las montañas que rodean el valle.Cierto día conocí por causalidad a un humano llamado Elodin, el único mago que he visto en ser elegido en por ambos dioses al mismo tiempo,aunque recuerdo que en el aquel momento no di importancia a esas cosas -mientras hablaba hizo brotar frente asi varios arbustos con bayas y fue comiendo de vez en cuandoElodin tenia dos hijos y cada uno estaba consagrado por un dios,peleaban a menudo y el padre siempre ponía paz entre ellos. Thalion, el hijo mayor,portaba la espada de Domivat y Abadón,que era el menor, portaba la espada Haiass. Un día Abadón intento asesinarme-casi escupió las palabras-Gracias a esa espada y a su dominio de la magia temporal me tuvo a su merced y me habría matado si no fuera porque Thalion apareció en ese preciso momento para detener a su hermano-lo recordaba como si fuera ayer-En aquel momento luchaban a muerte,fuego contra hielo, luz contra oscuridad, no obstante,Elodin los detuvo con el rostro ensombrecido e hizo algo aun hoy sigo sin entender-hizo una pequeña pausa y respiro de nuevo, aquello aun le alteraba-Las almas de los hermanos fueron encerradas en sus respectivas armas,dispuestos a enfrentarse hasta el fin de los tiempos por medio de otros portadores.Yo estaba herido de muerte y la explosión hizo, de alguna manera, que mi cuerpo y el cuerpo de Thalion se unieran, con lo que quede encerrado en ese cuerpo y dormido durante ocho siglos

Para ilustrar mejor la escena  hizo aparecer muchas chispas en el aire,que convertía en figuras con las cuales representaba todo lo que le iba contando a Templar-Cuando desperté no recordaba nada y tampoco quedaba ningún rastro o pista, baje de las montañas sin tener ni idea de a donde iba y por suerte por desgracia llegue a La Torre.Unos aprendices me ayudaron e intentaron curarme pero cuando me estaba recuperando Dam Gurth apareció allí y me llevo contra mi voluntad a Aressher,donde se convirtió en mi maestro.No tardo en usar sus habilidades de mentalista para ayudarme y finalmente recupere la memoria-Vulcana le interrumpió-vas muy lento, deja que siga yo.El caso es que aquí el amigo se sentía muy mal porque ahora tenia que vivir en un cuerpo humano y acabo amargado y de mal humor y claro, no tardo en descargar toda su rabia contra un objetivo concreto, que en este caso fue la inquisición.Mas tarde aprendiz y maestro atacaron juntos la santa academia,haciendo bastante daño y matando a mucha gente,aunque por aquel entonces yo aun no había nacido -Yandack suspiro al recordar esos días


Dam se aprovecho y solo me ayudo para ayudarse a si mismo.Incluso cuando adquirí la capacidad de usar mi antiguo cuerpo seguía cegado por la rabia, por el odio. Asumí la capa negra y participe en la batalla de Zhanthe, que al final se saldo con la victoria de la iglesia,tanta fue mi rabia, que cuando lo vi todo perdido conduje fuera de la ciudad a un gran grupo de refugiados y tome una decisión, si el consejo y la necravia se negaban a actuar contra un enemigo común entonces lo haría yo.Viaje por todo el continente y funde un ejercito con base en el desierto, allí reuní por igual a partidarios del dios y de la diosa, a neutrales,vampiros,licantropos,elfos,elfos,enanos,norteños,sureños,refugiados de todas las clases.Les transmití mi determinación y conseguí que la convivencia fuera aceptable,fue entonces cuando comenzó nuestra guerra.Con el tiempo las escaramuzas y batallas comenzaron a ser menos frecuentes, así que empezamos a desarrollar redes de espionaje y colaboradores incluso al otro lado del mar, pero sobre todo eramos un refugio para los que no tenían nada, una ultima morada de los que habían visto las llamas de esos fanáticos


Les llamas fanáticos como si en aquellos tiempos tu no lo fueras...-estuvo apunto de replicarle pero no quiso empezar otra riña-Aqui donde lo ves, Yandrack estaba tan desesperado por destruir a los religiosos que se llego a infiltrar en el corazón de la iglesia y se hizo pasar durante meses por miembro de varias ordenes diferentes,así fue como se entero de que ese bestia de Titus planeaba invadir la isla de Parr para usarla como base naval en un futuro asalto al reino de los elfos,así que ni corto ni perezoso les preparo a esos cerdos una emboscada y fueron derrotados y aquí llegamos a mi parte preferida porque un tiempo después acabo enamorado de una elfa nada menos, una alumna de Narshel, imagínate lo que ocurrió cuando la archimaga encontró a una de sus aprendices haciendo manitas con un mago oscuro,a raíz de eso este draco de tres al cuarto acabo por ablandarse,tomo la neutralidad y fundo un reino propio para poder ayudar a todos los refugiados que llegaban - La cara del joven era un poema y no precisamente bonito

Dahienna,la nigromante, me permitió fundar un reino pero me impuso condiciones abusivas y se rió de mi mientras dejaba que su propio pueblo se muriera de hambre mientras ella se pasaba el día fornicando.Les había robado el gobierno a sus padres,los cuales vivían enclaustrados en el palacio,así que por todo ello decidí tramar su caída y utilice los contactos y amigos que había hecho para hacer llegar al centro las noticias de su condición de sirviente del dios,provocando con ello una guerra para derrocarla ,así que cuando ella me convoco como un vasallo mas y dejo entrar a ni ejercito en la capital, luche contra ella y la mate, tomando la ciudad con bajas exiguas y asegurándome de que Isabella y la iglesia no ponían sus zarpas en el sur. Así me convertí en rey de Aleketh. Meses después me entere de que un guerrero de las tinieblas había organizado una invasión del sur como represalia y aunque les rechazamos sin problemas pude enterarme de que aquello había sido solo un señuelo. Resulta que un extraño clan salido de vete a saber donde había instigado el ataque para poder invocar a un demonio en la capital,suerte que aquello no prospero y...


Se le quebró la voz, Vulcana sabia que no podría seguir con la ultima parte así que ella tomo la palabra-Ese clan...Los Von muerte,estuvieron presentes cuando Elodin hizo aquel incidente y decidieron replicarlo...Con los hermanos de Yandrack, les capturaron uno a uno y les llevaron a complejos subterráneos, donde no solo les convirtieron en humanos usando cuerpos de terceros, ademas les obligaron a reproducirse con humanos normales  durante todo ese tiempo, creando un estirpe de destinada a formar un ejercito.Cuando Yandrack se entero de todo, monto en cólera y viajo por todo el continente para liberarlos,aunque no pudo salvar a ninguno de sus hermanos, ya estaban habían muertos,así que con todo el dolor de su corazón se los llevo al sur, dispuesto protegerlos junto al resto de refugiados.Es una gran familia,literalmente, son un millón.Aquello le supero y fue tanta la desesperación y la culpa que por primera vez pidió ayuda, a quien fuera, a quien le escuchase y días después...Se encontró con el unicornio


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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Templar el Dom Ago 06, 2017 7:53 pm

Yan-dragón comentó que mi espíritu era admirable por haber permanecido en la tierra, aunque yo creo que las circunstancias de mi muerte, tan especiales como fueron, tuvieron algo que ver. Es decir, no estoy seguro de haber muerto, pues creo que Amelia utilizó sus negras artes para extirpar mi alma de mi cuerpo y algo hizo con ella y tiró los restos, es decir, lo que en el futuro se convertiría en lo que soy ahora. No sé lo que ocurrió exactamente pero es lo que he averiguado tras largas ponderaciones y alguna que otra conversación con la gente de la Torre. Me preguntó, luego, si volvería a la forma élfica dada la posibilidad. Pensé durante unos instantes, pasando mis garras por el suelo.

No. Ser dragón es mejor. Los cuerpos de los elfos son frágiles y no viven ni una décima parte que los dragones. Ahora no tengo que preocuparme por todas las reglas de la sociedad de los elfos, o de qué túnicas están a la moda en qué temporada, y ya no tengo que involucrarme en las luchas entre todos los bandos de este mundo si no me da la gana —callé un instante mientras me llevaba otro puñado de flores a la boca—. Lo único que realmente echo de menos es poder hacer magia.

No, no era asunto suyo, pero también es verdad que soy un libro abierto. Poca gente viene a hablar conmigo, pero creo que es porque mis escamas me camuflan tan bien que la gente no me encuentra. Además, ya lo dije, tengo la tendencia de estar y a la vez no estar, creo que es por la naturaleza de mi existencia, pero no soy filósofo y tampoco soy mago para realizar experimentos sobre la naturaleza del ser. La amiga-espada desnuda de Yan-dragón se apareció y se quejó de que aún estuviéramos hablando, posiblemente aburrida por la espera. Entiendo que ser una espada no sea quizá lo más apasionante del mundo y quiera utilizar su cuerpo humano para otros motivos, pero Yan-dragón me había prometido una historia y no es bueno enfurecer a un dragón.

Y, en fin, mi amigo Yan me habló de su historia, de cómo tenía al menos 800 años y se había visto involucrado con una familia enfrentada y cómo su cuerpo de dragón se había mezclado con el cuerpo del padre, y cómo un tal Dam Gurth, cuyo nombre me resultaba algo conocido, se aprovechó de él y de su estado de amnesia para llevarlo al lado oscuro. En algunos momentos, la amiga desnuda intervenía para seguir contar la historia y, mientras Yandrack lo contaba todo, creaba imágenes a partir de chispas para ayudar con la comprensión.

Si aún fuera mago, quizá podría hacer un negocio de ese tipo de imágenes. En lugar de leer libros o ir al teatro, alguien podría directamente ver esas imágenes creadas por arte de magia. La gran mayoría de la gente, a fin de cuentas, es analfabeta, y de esta forma se podría transmitir conocimiento a aquellas mentes no tan privilegiadas. Claro, el problema estaba en la implementación de esta nueva forma de magia en tierras humanas (porque no dudo que a los elfos les haría gracia esta idea); los del norte son supersticiosos y evitan la magia, los del centro son supersticiosos y un poco (o bastante) inquisidores, y ni hablemos de los del sur (más que nada porque nunca he estado en Garnalia del sur y no sé cómo es la gente de ahí).

En fin, dudo ser capaz de resumir la historia de Yandrack mejor que él mismo, así que ni lo intentaré. Cuando acabó el relato, con ayuda de la señora desnuda, me había quedado sin florecillas que comerme, y me quedé en silencio durante largo rato, cavilando sus palabras. Así que me encontraba frente a un Rey-dragón que había conseguido muchas cosas, pero la más sorprendente en este mundo lleno de extravagancias era hacer que enanos y elfos se llevasen bien. Era algo digno de admiración.

Me alegra no haber apostado nada contra ti, porque ciertamente tienes la historia más interesante. ¿Qué asuntos tienes en la Torre, Yan-dragón? Por lo que me has contado, dudo que... —paré de hablar para soltar un bostezo; se me escapó algo de humo de entre las fauces—. Ah, perdón, pero creo que ya te hablé de mis problemas con la siesta. En fin, dudo que vengas aquí por vacaciones...

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Yandrack el Mar Ago 08, 2017 8:43 pm

Visito a la señora de La Torre porque tengo la seguridad de que el concilio no moverá un dedo  por nadie mas que por si mismo o bien,cuando ya sea tarde para afrontar las cosas-Se levanto y endureció el gesto-Hace tiempo,cuando abandone la capa negra por la neutralidad me encontraba inmerso en proyectos sobre artefactos mágicos y aquella búsqueda llevo mis pasos hasta Vinteren Riv. Allí Felix Vonturin me encontró -torció el gesto como si el simple recuerdo de aquello le diera asco-Ahora es una criatura espantosa,un ser no muerto que ha divido su ser entre varios cadáveres-exhalo unas cuantas chispas mas, que volvieron a dibujar la escena según Yandrack la relataba-Esta a la cabeza de un ejercito no muerto e incluso tiene bajo su control a un nigromante y lo único que se interpone entre el y el continente son los reinos que gobierno-parecía de necios subestimar a alguien que podía lograr algo así-La inquisición, un clan que utiliza dragones para crear una horda mestiza y por ultimo Vonturin y sus no muertos,llámame paranoico pero veo un futuro oscuro para el mundo



Vulcana se alejo brillando y en un parpadeo acabo transformada en una dragona de color bronce, de buen tamaño. Yandrack se acerco y se monto sobre su lomo-Ya se, ya se, resulta muy irónico que un dragón monte sobre sobre otro dragón pero es practico y no quiero aparecer con mi verdadera forma por la escuela sin hablar con Narshel primero.Ha sido un placer conocerte Templar, cuídate mucho en estos tiempos aciagos-y sin mas palabra la dragona levanto el vuelo y se alejaron rumbo hacia La Torre del valle de los lobos. Quizás el destino aun tenia algo que decir sobre Templar pero eso nadie podía saberlo


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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Templar el Miér Ago 09, 2017 3:59 pm

Creo que la Disoa me ha dado el don de la profecía sin que yo me diera cuenta, porque, según parece, tuve razón en mi predicción de que Yan-dragón no había acudido al valle por placer sino por trabajo. ¡Y vaya trabajo! El Concilio, de nuevo, era inútil y no quería mover un dedo cuando más hacían falta dedos en movimiento, pero Narshel no era como ellos y ella se preocupaba por el mundo, qué buena mujer. Habló también de Felix Vonturin, y tuve que restregarme los sesos para averiguar quién era, porque me resultaba conocido. Así me acordé del elfo con el que antaño había estudiado, aunque juraría que su nombre era Aeglos. Aunque también es verdad que era príncipe de los elfos y entre los elfos es costumbre ponerles muchos nombres a sus niños.

Felix dividió su alma entre múltiples cadáveres (mala idea jugar con almas, lo puedo garantizar), ahora lidera un ejército de no-muertos, y la Inquisición ha estado experimentando con las quimeras dracónicas. Por si fuera colmo, la mujer-espada resultó ser una mujer-espada-dragón, porque se convirtió en una bestia de escamas cobrizas bastante grandota, y Yandrack se montó de ella para volar hacia la Torre.

Ve con la Diosa, y suerte en tus guerras.

La verdad es que toda esta experiencia me había dejado en una especie de crisis existencial. Si Yan-dragón podía cambiar de forma, igual su mujer-espada-dragón, ¿qué me lo impedía a mí? Sí, ser dragón es lo mejor, pero nunca estaría demás poder, no sé, entrar en casas sin derrumbarlas. O quizá es que me estoy volviendo loco, o quizá me emborraché por la fragancia de esa flor de color blanco como la nieve. Eso, o el mundo ciertamente se ha vuelto mucho más raro desde la última vez que me paré a pensar, pero mucho, mucho más raro.

Decidí que tenía al menos tres siglos disponibles para cavilar sobre la naturaleza de la existencia de estos dragones cambiaformas, y decidí también que no era el momento indicado para comenzar a hacerlo. Acomodé mi cabeza sobre mis garras y cerré los ojos, dispuesto a continuar con mi siesta. Esperaba que, ahora que tanto Yan-dragón como su amiga espada conocían mi existencia, hicieran menos ruido.

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Neion el Dom Ago 13, 2017 10:42 pm

-Vaya día de mierda, en serio.-gruñí, entrando en mi habitación. Realmente, hacía apenas pocas horas que el sol comenzó a salir. Pero claro, no quería ir a dormir la noche anterior porque necesitaba entrenar y sabía que Nei no lo haría. Rugí y cerré la puerta de golpe, si hasta temblaron las paredes. -Uno va a practicar con el arco en plena madrugada, pero ni eso puede hacer tranquilo. Porque si no me viene alguien a tocarme los ovarios diciendo que debo ir a la cama. ¿Se puede saber desde cuando tengo madre para que me digan eso?-empecé a quejarme aún más.-Y si no me jode la gente, tiene que empezar a llover. Que sí, que ya había amanecido y las antorchas ya no me servían de nada. ¡Pero las flechas no van bien si se me caen las nubes encima!-añadí, guardando con algo de brusquedad el arco y un par de flechas bajo la cama, como siempre.-Luego, voy a la cocina… ¡Y la cocinera empieza a regañarme porque si me quedo con la ropa mojada puede darme una pulmonía! Es que no puedo ni ir a por un plato de sopa, que también me dan la lata. ¡Nei, cállate!-pedí, con la voz más ronca, mientras me arrancaba el vestido que además de estar empapado, también tenía una gran mancha de caldo.-Y encima un malnacido me vuelca el plato encima, sólo porque está ciego y no mira por dónde c*ño va.-susurré, ya con la garganta adolorida de tanto gritar el resumen de mi día. Abracé mi cuerpo desnudo y solté un largo suspiro. Estaba temblando, pero no era por frío o miedo, sino por el odio que guardaba en mi interior.

”Un día nos vamos a romper, Neion…”
Me acosté en la cama, ocultándome bajo la gran y pesada manta de lana de oveja. Iba a dormir desvestida, así que necesitaba algo para entrar en calor fácilmente. Cerré los ojos y suspiré por última vez antes de caer en un profundo sueño.

-¿Por qué se supone que tú te romperás? Yo sabía que tú no odias este asqueroso mundo.
-“No… Pero tú sí, ¿verdad? Si sólo eres capaz de vivir así, déjame odiar contigo. Te será más fácil…”
-Idiota. Déjame eso a mí, tú encárgate de ser feliz.
-“Pero… ¡quiero ayudarte!”
-¿Cómo tengo que decírtelo, Nei? Eres demasiado débil para esto, sólo estorbarías. Además, recuerda…

’Sólo yo puedo ayudarme.’


-Mh… Comida…-murmuré aún dormida y abandoné de mi lecho, en busca de alimento, aparentemente. Nei… Despierta. Nada. Podía escuchar la voz de Neion en mi cabeza –aunque era igual que la mía-, pero me era imposible responder o reaccionar de alguna forma. Seguí caminando, y en algún momento empecé a bajar unas escaleras. Demasiadas. Nei, en serio. Abre los ojos. ¿Adónde vas?
-Pollo...-balbuceé, haciendo caso omiso de las advertencias de mi otra ‘yo’. Oye, idiota. ¿Desde cuándo eres sonámbula? ¡Y haberte levantado antes para comer! Creo que ya es de noche… Dudo que haya comida en la cocina… Y ante esa idea se me escapó un “¿no hay comida?”. Por fin, una respuesta. Pero eso no me detuvo, obvio. Mis pasos se hacían cada vez más numerosos mientras recorría la Torre y salía de ella.

De mi boca no paraban de salir varios nombres de comidas y postres, muchos que eran bastante típicos en la escuela, pero otros que había dejado de probar hacía mucho tiempo, desde que abandoné mis tierras. No te vas a detener, ¿verdad? Es que no tienes remedio, niña… Oh, por la Diosa, con lo que llevas ya andando creo que estás entrando en el Valle. Avancé sin detenimiento, no sabía a dónde iba, aunque tampoco es que pudiera pensar mucho en esa situación. Y finalmente, choqué contra algo. Estiré las manos hacia adelante y toqué una superficie dura y caliente. Con la yema de los dedos pude delinear varias formas que aumentaban en tamaño a medida que yo subía. Pero lo importante era que sentía calor, demasiado. Conseguí subirme sobre aquella estructura, acurrucándome más y más en ella hasta que dejé de moverme completamente.
Por fin se durmió otra vez la niña esta.

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Re: Reflexiones de un dragón

Mensaje  Templar el Vie Ago 18, 2017 9:23 pm

¡Y qué suerte la mía! El resto del día fue silencioso y tranquilo. Ninguna explosión, ningún rugido, ningún... bueno, los lobos siempre aúllan en el valle, y con el tiempo se convierten en el ruido de fondo de cada noche. A estas alturas, ocurre con los aullidos lo que ocurre con la nariz en la gente: el cerebro los ignora. Así que dormí largamente junto al rosal de flores blancas y embriagador aroma, con tranquilidad. Aunque mi dieta de árboles es rica, no es la más fácil de digerir (lo que es irónico, porque es todo fibra), así que me lleva algo de tiempo descomponer la madera y hojas en nutrientes y tales cosas como las que recuerdo haber leído en mi aprendizaje.

Dormí tranquilo hasta que noté algo extraño sacándome del mundo de los sueños. No fue un ruido, más bien una sensación de que alguien me estaba tocando. Intenté ignorarla, pensando que sería algún pajarito curioso o algo así, pero cuando noté que algo se me estaba subiendo encima solté un gruñido y unas cuantas volutas de humo por la nariz, y al ver que esto no hacía que se me quitara de encima la cosa que se me había subido, opté por la siguiente solución lógica.

Llevé una de mis zarpas allá donde notaba la presión y fui tanteando hasta encontrarme con algo que agarrar, y lo agarré para quitármelo de encima, dejando fuera lo que fuera en frente de mí. Solté un bostezo y abrí los ojos con cara de mal humor (aunque, siendo sinceros, esa es mi cara de siempre. El rostro de los dragones no es tan expresivo como el humano o elfo) para ver qué criaturilla era la que había osado despertar a Templar, el gran dragón del valle. Se trataba de una chica desnuda con cabellos rojos.

¿Por qué hay tantas chicas desnudas en el valle últimamente? Ya había visto dos esta semana, y eso era preocupante. ¿Había triunfado alguna de las filosofías naturistas que recuerdo que pululaban por tierras elfas? No me molesta la desnudez, más que nada porque como dragón que soy no llevo ropa, solo me parece algo extraño. Empujé a la chica con una de mis zarpas, intentando zarandearla sin dejarle unas bonitas cicatrices de recuerdo. Buena bronca iba a caerle, ¡mira que subirse encima de un dragón dormido! Si es que los niños de hoy no tienen modales, no señor. ¿Qué les están enseñando los maestros de la Torre?

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Re: Reflexiones de un dragón

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