La Torre
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Capítulo V: El Salón del Agua

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Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Xerxes Break el Lun Dic 24, 2012 2:36 pm

El salón del agua era una sala rectangular de cuyas paredes brotaban cascadas de aguas termales. La sala estaba totalmente inundada, excepto en pequeñas zonas que se bordeaban las plataformas en las que se encontraban la entrada y la salida. El agua llegaba hasta los tobillos, y debido a la elevada temperatura a la que se encontraba, una gran cortina de vapor impregnaba el lugar, dándole un toque especial a la pelea que estaba a punto de comenzar.

Andurk es el miembro más misterioso de los 6 Secretos (después de mi, por supuesto). Era oscuro. Muy oscuro. El hecho de que odiara tanto a la Inquisición me vino bastante bien para convencerlo de que se uniera a la causa. Aún así, es peligroso. Debe haber un motivo por el cual quiera ayudarnos. No parece esa clase de hombres que esté dispuesto a charlar, ni tampoco uno de esos con los que se pueda negociar o comprar, ni muchísimo menos cuestionarse lo que hace. Supongo que algunas personas simplemente quieren ver arder el mundo...

... aunque cierto es que nuestra invitada tampoco se queda corta. Después de todo, el contrincante de nuestro amigo Andurk no es nada más ni nada menos que la mismísima Amy Lackless, la Reina Egoísta, la Señora de la Fortaleza, la única "gran villana" que ha osado aparecer por estos lares. Su poder es inmenso. Demasiado, para mi gusto. Estoy convencido de que no jugará limpio, pero confío en Andurk... dudo que él tampoco lo haga.

La oscuridad se avecina...
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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Lun Dic 24, 2012 4:27 pm

Valla, parecía que el escenario de la muerte de "la bruja" iba estar lleno de agua, lo cierto es que tanta agua y vapor, me hacia sentir cómodo, seguramente debía de ser porque al poseer el Secreto del Agua, esta se comportaba como si yo fuera su centro de referencia, sin duda alguna se comportaba a mi antojo cuando y como yo quisiera, la verdad es que desde que tenia el Secreto me sentía como si fuera el mismo dios de los mares, y podía sentenciar a cualquiera que se opusiera en mi camino utilizando mi elemento preferido, sin duda era un lujo poseer tanto poderío, cada vez que me acordaba de la facilidad con la que me hice con el, me entraban ganas de reírme a carcajada suelta. Que pobres inútiles eran los de el lago de la luna, me preguntaba que abra sido de ellos sin su fuente de poder...

Mis vestimentas eran una túnica de color azul y negra, que en la zona delantera tenia el dibujada el blasón de los Ripernak: Un toro negro rodeado por dos tsunamis de color dorados sobre un fondo azul oscuro plagado de estrellas plateadas.

Estaba completamente preparado para vencer a Amelia.

Me encontraba andando sebe el agua casi al final de la sala esperando la llegada de mi adversaria.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Amy Lackless el Sáb Ene 05, 2013 6:35 am

Al final, había hecho en no traer el Ars -total, solo iba a aplastarle a él y no a un ejército entero-, por que la humedad del ambiente, causada por este maldito vapor, habría arruinado sus hojas, que al fin de al cabo era un libro como otro cualquiera. Sin embargo, traía conmigo mi poder de nigromante, del cual no dudo que me faltase para vencer a este mago con o sin secreto.

Si no me hallaba en equivocación, tendría que luchar contra el portador del secreto del agua. Tampoco es que necesitase ser un genio, con el agua que me llegaría hasta los tobillos si no me hubiese salido de la plataforma. A juzgar por el vapor, el agua estaría caliente. Aún así, no tenía intención de perder mis poderes, y en el caso de que lo hiciese, los recuperaría en otra vida. ¿Qué? ¿Os pensáis que acudo a tan magno enfrentamiento sin asegurarme de que al mundo nunca le falte su egoísta soberana?

Bien, mi atuendo no había cambiado de la vez anterior: Seguía portando la túnica grisacea de los señores de escuela, la que con tal gusto vestía para ornar ya mi larga ristra de títulos. Sobre ella portaba la ligera armadura de cuero rojo unido por hebras negras, y caía como una catarata de sombras el largo manto negro bordado con hilo de plata, y ornaban mi cabeza como corona sanguínea mis rizos rojizos, que acompañaban en color gustosamente a mis ojos.

No dije palabra alguna, pero di a entender que prefería que mis acompañantes avanzasen hacia sus respectivos duelos. Total, ¿qué iban a hacer? ¿Animarme a mi, una de sus múltiples y posibles archienemigas? Que el infierno se congelase si eso pasaba, pues más me reiría yo de ellos que de esta pronta victoria.

Bueno, dejemos de hablar de mi y centrémonos en mi enemigo: Hallábase allí, en la distancia, amparado por el manto de vapor que, mediante un simple hechizo, le pareció a mis ojos más invisible que un cristal bien limpio, pero no olvidaría que allí se hallaba.

Era un varón de alta estatura, de cabellos negros como las sombras nocturnas y unos ojos casi ambarinos, si no más dorados que la primera gama que mencioné. Su indumentaria constaba de una túnica azul y negra que en el pecho tenía una serie de desafortunados dibujos que identifiqué como un posible blasón de una posible casa noble de unos territorios que se hallaban Dios sabe donde. Pues por tal no me molesté más en los detalles de aquel ser y me dije a mi misma que tendría que centrarme en sus movimientos y en su estrategia, y la manera de atacarme que emplease.

Básicamente podría decirse que estaba rodeada, por el vapor en el aire y el agua bajo mis pies, y siendo él el portador del secreto del agua...Poco más podría decir al respecto. Emplearía todos y cada uno de los malos trucos que me enseñó mi infame vida y mi ilustre corrupción, total, no iba a dejar que un insensato tal como él me venciese, y que el Dios me lanzase al frío abrazo del Laberinto de las sombras en el caso de que perdiese.

Me acerqué lentamente hacia él, dejando siempre la mayor distancia posible. No di ni tres pasos hasta decidir levitar, y acabé levitando: no iba a andar sobre el agua cuando un artefacto le concedía a él un control magnífico sobre esta. Cuanta más ventaja pudiese acumular mejor sería para mi. No me molestaría en atacar, preferiría inspeccionar primero su comportamiento, ver cuando se abrían sus puntos débiles y... ¡Bam! Victoria asegurada.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Lun Ene 07, 2013 9:08 pm

Allí... entro aquella mujer, la Reina Egoísta, odiada por mucho, envidiada por otros...y ¿admirada? dudo que alguien admirara a semejante monstruo.

Cuando la vi entrar y levitar, hice una sonrisa que a simple vista se notaba que era forzada, aunque en cierto modo me hacia bastante gracia que levitara, pudiendo disfrutar de las purísimas aguas de la sala.

- Mi nombre es Andurk de Ripernak- dije moderadamente -Se que estas aquí para vencerme y llevarte el Secreto del Agua. Pero también se que aprecias mucho tu magia y que tu vida esta prácticamente basada en torno a ella, como la de cualquier otro mago, y por eso me permito decirte que aun estas a tiempo de abandonar y negar este combate, si lo haces podrás salir de aquí intacta, tal y como entraste, pero si tomas de ingenua decisión de quedarte y enfrentarte a mi -pausé y suspiré- Cuando salgas de aquí tu magia estará destruida, y probablemente ni siquiera puedas salir porque tu estarás destruida- Le estaba diciendo la verdad, si no abandonaba ahora ya no tendría ni la mínima piedad,

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Amy Lackless el Miér Ene 09, 2013 11:11 pm

Helo ahí: Andurk de la casa noble de los Ripenak, una casa cadete de la familia real Garnálica. En el caso de que el rey pudiese morir, llegaría a ser un pretendiente bastante fuerte al trono, lo que significaría un aliado muy poderoso. Una grandísima pena que me viese obligada a matarlo, o al menos a vencerlo, que no incrementaría su predisposición hacia mi, precisamente.

Escuché sus palabras tranquilamente y cuando acabó me permití el lujo de soltar una risita.

Oh, por Dios. Yo soy Amelia Lackless, la Reina Egoísta, Nigromante y Señora de la Fortaleza de Aressher. aunque supongo que has oído hablar sobre mi.— Hice una pausa, estrechando la mirada para analizarle con ella, cruzándome de brazos mientras lo hacía.— Podría decirte lo mismo a ti: que te rindieses antes de que acabases perdiendo tu magia, el secreto, tu vida, o las tres. Pero no voy a hacerlo, pues no he tenido una lucha decente en siglos.

Solte un suspiro mientras dejaba mis manos a los costados. Desabroché el broche que mantenía mi manto unido, y dejé que aquel manto de sombras tejidas y trenzadas cayese en las aguas y se mojase, dejándome más descubierta. Sacudí mi cabeza, dejando que la maraña de rizos que ornaban mi cabeza se esparciese en mis alrededores, acabando nuevamente casi pegados a mi cabeza. Devolví la mirada a Andurk, esta vez sin ninguna sonrisita, ni soltando una risita. Piedra fría era mi rostro.

Pero, Andurk, no tengo intención de salir de esta sala sin el secreto. Verás, Andurk, el juego de la guerra no es como nada que hayas visto antes. No existe un punto medio: si juegas este juego, o ganas, o mueres. Y no pienso perder.

Puse real énfasis en aquella última frase antes de molestarme a murmurar unas pocas runas arcanas, y de pronto mi piel brilló suavemente, enfatizando mi palidez. Había convocado un escudo por si en caso de lo que tenía intención de hacer fallaba.

Tras eso, junté mis dos manos y mientras pronunciaba otra corta secuencia de runas, las alejé, dejando que entre mis manos se trenzasen los rayos y más rayos, que finalmente lancé hacia el agua. Lo esquivaría y lo sabía, y por ese motivo estaba preparando mil y una estrategias de contraataque en mi cabeza, aunque primero haría lo más importante. Con una velocidad sorprendente, y quizá a partir de mi imperiosa necesidad de conseguir el secreto para seguir con mis planes, pronuncié un corto conjuro mientras realizaba un pase mágico, y en una nube oscura se materializó en mi mano un viejo grimorio, para el cual no perdí tiempo para inmunizar sus viejas hojas contra el vapor de la sala mediante un hechizo.

Mi poder no depende de un artefacto, pero el tuyo sí. Aunque reconozco que no me gusta jugar en desventaja— Le sonreí con burla—, por lo que he aquí mi artefacto, para estar en igualdad de condiciones.

Tratábase de un libro algo viejo, encuadernado en cuero oscuro que había sido trabajado laboriosamente para darle un relieve. Los bordes de la portada estaban protegidos por metal para evitar un innecesario desgaste, además de poder servir para sacar ojos en el caso de que la situación lo requiera. En el centro había un decorado en plata, que enseñaba una calavera con colmillos alargados, y alas de murciélago saliendo de sus sienes, siendo atravesada verticalmente por una espada. Lo rocé suavemente y murmuré una palabra, y el libro se abrió ante mi, y podría emplear todos sus poderes si eso requiriese mi victoria, aunque estaba seguro de que no necesitaría ni una tercia parte del poder que me otorgaría.

El libro era un artefacto que podría tratar de demoníaco, pero no por el origen ni por su historia, sino por el objetivo para el cual fue concebido. Sus creadores lo protegieron ante los elementos, evitando que pudiese quemarse, aunque como cualquier otro libro el agua lo ponía perdido, por lo que requería cuidados más especiales. Pero, en lo demás, era el libro que cualquier nigromante desearía tener en su poder, y yo era nigromante y lo tenía en mi poder. Quizá fuese un grimorio y solo tuviese hechizos, pero su mágica naturaleza hacía que pudiese drenar las energías que conservaba para aumentar las mías y poder seguir lanzando más hechizos durante más tiempo, cosa que siempre quedaba agradecida.

Sería una lucha interesante.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Jue Ene 10, 2013 4:43 pm

Escuché todas sus palabras con atención, lo unico que me sorprendía es
que intentara darme una lección de lo que es la guerra, a estas alturas,
¿esperaba que yo aprendiera algo nuevo? ya había visto los campos
quemándose bajo la mano de los conquistadores, ya había visto el mar
impregnado de rojo tras una batalla naval, ya había visto muchos
muertos, y lo mejor es que muchos habían sido mis víctimas, ya había
visto a la inquisición cazando magos, y ya había contemplado a muchos
inquisidores llorando mientras morían bajo el yugo de mi oscura y
azulada magia.

- O ganas... o mueres, en ese caso espero que ayas dejado tu testamento- Entonces vi como entre sus manos se formaban
rayos, y los lanzo al agua.

El rayo iba entro en contacto con al agua, cosa que aunque yo estaba andando sobre ella podía ser un tanto peligroso para mi, y también fastidioso ya que según las condiciones el agua podría permanecer con el efecto eléctrico durante un buen rato.
Rápidamente me puse a levitar varios centímetros sobre el agua, y extendí un poco las manos hacia delante, en ese momento el vapor de la sala comenzó a hacerse mas extenso, y mas, y mas, y aun mas todavía, hasta el punto de que no se podíamos ver nada, solamente vapor, así seria mas difícil que me localizara, aun así ella contaría con el hechizo sentir vida como todos los magos, y podría detectarme, esa es la razón por la envié dos un clon mio hecho con agua a se acercase a Amelia, con la intención de atacarle usando una magia, unos movimientos, y unas técnicas idénticas a las mías, de hecho ese clon también contaba con el poder del secreto del agua, no obstante no podía utilizarlo tan bien como yo.

Mientras, yo buscaba un sitio perfecto para seguir mi estrategia, lo hacia levitando para no tocar el agua que aun seguía un poco electrica.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Amy Lackless el Dom Ene 13, 2013 12:56 am

Me respondió con burla, cosa que habría podido evitar pero decidió hacerlo, y si estuviésemos en una circunstancia diferente podría considerarse incluso como hurgar en una llaga sangrante. Pero no estábamos en aquella situación, que se mostraba como algo desagradable en mi mente y ante mis ojos. Apreté los dientes suavemente, intentando averiguar sus movimientos.

En unos pocos segundos, actué. Realicé un pase mágico con la mano dirigido hacia las aguas, y luego señalé a las aguas debajo de los pies de Andurk, murmuré tres o cuatro runas arcanas, y violentamente alcé la mano y junto a la mano y de manera más violenta aún se rehizo el rayo a partir de las energías en las aguas dispuesto a empalar a mi enemigo. No sería la muerte más heroica de que existiese, pero, por dios, este "mago" tenía intención de matarme. No iba a darle una muerte digna.

Y él no murmuró palabra alguna, ni hizo algún pase que pude ver, pero en sus cercanías, y como pronto vi, surgiendo de las aguas, apareció una copia de su cuerpo, idéntica, podría decirse, tomando los mismos colores tanto en ropa como en piel, como en ojos y como en cabello, y quién puede saber en qué mas. Solo tenía la certeza de que era un elemental y que estaba hecho a partir de agua, por lo que la electricidad no le haría nada. Supongo que así podría distinguir entre uno y otro, electrocutándoles y viendo cual de los gritaba.

No sabía qué podría hacer ese clon, y realmente no estaba dispuesta a averiguarlo. Sonreí mirando al homúnculo hecho de agua y luego al mago, maquinando una manera de acabarlo todo. Sí... podría hacer que su sangre hierva en sus venas, aunque quitaría toda la diversión y no tenía intención de hacerlo a no ser que tuviese posibilidades de perder. Lo bueno es que aún no había olvidado quién era quién, por que estaba segura que aquel que se movía hacia mi era el clon y Andurk era el que iba pululando por ahí cuan mariposa en busca de una flor. Murmuré unas palabras arcanas, no vaya a ser que el clon intentase dañarme, para lanzar mi próximo hechizo.

Gaja Lindur Ash Chahl Iak Ewë Sasel Chahl Ewë Lindur Ewë Reve Uv Sasel

El conjuro ya iba a ser rápido con tal de que fuese una persona, pero teniendo en cuenta que esta criatura estaba hecha de agua, la velocidad sería increíble. El hielo se expandió por una velocidad vertiginosa por el cuerpo del clon, hasta quedar congelado, tras lo cual murmuré una palabra arcana y en mi mano apareció una esfera pétrea que lancé contra el pecho del clon, quebrantándolo en mil pedazos los cuales cayeron al agua y se derritieron, y la esfera pétrea se quedó en el agua, como si nada. Me alejé de Andurk, que se acercó un poco más de lo que se prefería al área en el cual estaba, mientras sujetaba el Ars con la mano izquierda.

Patético. ¿Qué te pasa, eres incapaz de luchar tú mismo contra mi, sin recurrir a tus esbirros?— Le pregunté, a modo de insulto. No se iba a enfadar por él, pues era demasiado listo, o no lo suficiente orgulloso, como para sentirse ofendido.

Hice bien en emplear el conjuro aquel que me permitía ver a través del vapor, pues podía con facilidad ver donde estaba cada cosa y así tenía una cierta ventaja sobre la ceguera que tendría en el caso de que no hubiese empleado ese hechizo. Las aguas seguían suavemente electrificadas, aunque mucho menos que antes de lanzar el rayo. Observé a Andurk unos instantes, antes de decidir mis próximas acciones. Emplear el fuego contra él, al menos en la lejanía, era una pérdida de energía. Sin embargo, si se hallaba cerca de mi podría ser efectivo, pero hasta que esa ocasión se mostrase, tendría que seguir empleando rayos u otros elementos.

Sabiendo que aún me quedaban muchas energías y trucos bajo la manga, alcé mi mano y luego le señalé y le lancé un pequeño rayo, que se hubo tejido mientras yo hacía toda esta maniobra.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Dom Ene 13, 2013 3:02 pm

Como era de esperar, Amelia congelo a aquel clon y le lanzo unas rocas que los destruyó en mil pedazos, al parecer estaba viendo entre el vapor, cosa que no me agradaba y pero cualquiera lo habría hecho. Derrepene vi como un rayo se acercaba a mi, que pesada otra vez con los rayos, esta vez no venia al agua, si no a mi, por lo alcé un brazo hacia arriba y una ola de agua que me superaba en tamaño se levanto justo en frente de mi, rápidamente baje el brazo y la ola se congelo, el rayo que venia directo impacto contra el hielo evitando así que me llegara a dar, pero del impacto el hielo se partio y un montón de trozos salieron esparcidos, uno de los trozos de hielo vino hacia mi, directo a mi mejilla izquierda, en la cual me hizo un corte, y salio un poco de sangre, mientras el hielo me rajaba suavemente la mejilla, una sonrisa se tejía en mi cara, mientras miraba fijamente al lugar donde se encontraba Amy, podía a ver evitado que me tocase el hielo, pero que mas da un pequeño corte.

- Si no recuerdo mal, tu estudiaste en el lago de la luna, al igual que yo, de ser así, deberías de saber, que Agua es el elemento mas poderoso, y el mas indestructible- Pause - El fuego sucumbe ante el, las plantas no sobrevivirían sin el, el aire es su compañero de destrucción, y los seres vivos estaríamos perdidos sin el Agua...-

Alcé las dos manos hacia arriba de nuevo, y el nivel del agua comenzó a subir notablemente, hasta el punto que si me tirase al agua me cubriría fácilmente, mi mirada inspiraba aunto-seguridad, como si estuviera totalmente seguro que lo que estaba haciendo era perfecto.

Di un chasquido con los dedos mientras pronunciaba una runa, y el agua se torno de color verdoso completamente, era una capa protectora, una capa mágica que servía para evitar que se pudiera ver a través del agua, este hechizo anulaba a los hechizos visuales que servían para ver a través de las cosas, como el que supuestamente estaría usando Amy para verme, aunque era una suposición era lo mas seguro puede se otra forma no podría a verme visto.

en ese momento anule mi hechizo de levitación por lo que caí al agua, quedando completamente sumergido, instantáneamente salí nadando, por suerte el agua ya no estaba electrificada por lo que pude entrar en ella. Cuando salí del agua hice un hechizo para poder caminar sobre ella, pero al salir algo había cambiado, no solo era yo, si no que ahora eramos dos, idénticos, otra vez había hecho el hechizo del clon de agua, pero esta vez debajo del agua para que no pudiera ver cual era el verdadero.

Los dos salimos corriendo por encima del agua, mientras corríamos ambos utilicemos un hechizo para aumentar la velocidad y los saltos, y otro para ver a través de el espeso vapor. A toda velocidad nos aproximemos a Amy, los dos eramos exactamente igual incluso la herida de la mejilla era idéntica. Cuando estábamos a 3 metros de ella, uno se fue hacia su izquierda y el otro a su derecha, dimos un salto hacia arriba aprovechando el conjuro de velocidad para aumentar la altura de nuestro salto, los dos estábamos a la misma altura, un poco mas de un metro mas alto que ella, de nuestras manos aparecieron rayos, mi rayo y el del clon se juntaron justo encima de Amelia, y justamente apareció allí otro rayo con la potencia de los dos nombrados anteriormente, este iba hacia abajo, justo hacia la cabeza de Amy, la freiría si le daba, y tenia poco tiempo para evitarlo pues el rayo provenía de un metro sobre ella.

Si le gusta jugar a los rayitos, pues juguemos.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Amy Lackless el Dom Ene 13, 2013 4:13 pm

El rayo impactó contra una ola que tras hola fue glaciar y que tras glaciar fue granizo. De todos esos pedazitos de hielo, solo uno consiguió hacerle un corte, lo que me venía de maravilla teniendo en cuenta que podía emplear la magia de sangre para...bueno, para hacerle daño, o para averiguar cual de todos los clones que crease era el real, eso si la magia de sangre funcionase solo en él. Había hechizos, muchos hechizos con los que podría distinguir un humano real de unas cáscaras desalmadas.

Pronunció unas palabras y una runa y chasqueó los dedos e hizo mil cosas más, de las cuales solo presté atención a tres o cuatro de ellas, lo suficiente para darme cuenta lo que hizo. El agua se tornó verdosa cuan agua de pantano y no pude ver a través de ella pero pude seguir viendo a través del espeso vapor. No era tan malo del todo, pero no perdí el tiempo, pues una de los hechizos que conjuró hizo que las aguas aumentasen de tamaño, lo bastante para que Andurk pudiese chapotear en sus malditas aguas, aunque seguía habiendo mucho espacio entre el agua y el techo, por lo que no me preocupaba. Otra cosa que me preocupaba es que la sala pudiese derrumbarse por contener demasiada agua, aunque no era una de mis mayores preocupaciones.

Salió él del agua junto a otro de sus malditos clones, aunque por las aguas de ponzoña en las que se hubo bañado antes de crear el clon, también bajo el agua, no sabía cual de ellos era el real y cual no lo era. Aunque tampoco me interesaba tanto, solo quería sobrevivir. Y el secreto, no olvidemos el secreto.

Corrieron ellos hacia mi con la velocidad de un rayo y medio, y saltaron sobre mi y tejieron rayos entre sus dedos y tuvieron intención de lanzármelos, pero siendo yo precavida ya había pensado que algo así habría pasado, un ataque de sorpresa con el que deseaba dejarme muerta y llevarse consigo el secreto y el Ars. No le iba a dar ninguna de las dos cosas, y de eso podía el estar seguro. Lo que pasó fue que mientras el -o ellos- tejía -o tejían- los rayos como una vieja que hace calceta para lanzármelos formulé el pase mágico del clásico hechizo de teletransporte, y fijé mi mirada en otra parte de la sala, lo bastante lejos como para no verme afectada por el hechizo, y es que me desvanecí en una nube oscura cuando a centímetros de mi cabeza se hallaba el rayo.

Me materialicé a bastantes metros de ellos, y realicé la misma táctica que la de antes, la de sacar el rayo de las aguas, aunque probablemente lo hubiese visto ya y se lo hubiese esperado. Lo que no esperó fue que desviase la trayectoria del rayo hasta que me rodease, y con una mano tomé un rayo y lo blandí con furia como si un látigo fuese, pues mientras realizaba el pase mágico para tomar el rayo murmuré un hechizo protector para poder agarrar ese amalgama de electricidad que causaría daños a quien lo tocase. Esperaba que no tuviese que deshacer el conjuro y así eliminar el rayo, pero dudaba que pudiese emplear el látigo durante demasiado tiempo antes de que Andurk se cansase y decidiese volverlo hacia mi.

Ondeé el látigo sobre mi cabeza, y el estruendo que hacía al tocar las paredes era similar al trueno en una noche de tormenta. Lo abalancé sobre uno de los dos Andurk, aunque sin duda sería un clon. Maldecía mi suerte y a veces le cantaba laudes, y probablemente esta fuese una de aquellas veces en las que maldecía mil y una veces su nombre y más aún su mala presencia, que nunca era deseada.

Por si acaso era necesario, preparé mentalmente un hechizo de protección. No tenía que preocuparme por mis reservas mágicas, pues como nigromante eran titánicas, y tenía el libro a mi lado, sujetándolo con mayor fuerza que un mendigo con un único mendrugo de pan entre mil mendigos más, cuyas reservas mágicas emplearía en caso de que las mías comenzasen a reducirse demasiado.


Última edición por Amy Lackless el Dom Ene 13, 2013 6:06 pm, editado 1 vez

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Dom Ene 13, 2013 5:57 pm

La Reina Egoísta, había evitado mi ataque transportándose a otro extremo de la sala, después vi como un látigo de rayos golpeaba a mi clon, y sonaba como un estruendo de una tormenta, interesante... pero no lo suficiente útil. En ese momento se me ocurrió algo, si lo hacia bien funcionaria.

Hice que el clon que había sido golpeado se cayera gritando hacia atrás, y cayera al agua, como si de un autentico yo se tratase, para ello y para que no se destruyera y pareciera una persona de verdad tuve que darle un toque mas de energía extra la cual me lo podía permitir gracias al secreto del Agua, ya que el clon estaba construido a partir del Agua. Yo por mi parte me hice pasar por un clon, hice que mi rostro fuera un poco mas inexpresivo, me mantuve mirando hacia Amy unos instantes como si estuviera esperando ordenes de el verdadero que en realidad era un clon, ahora solo debía intentar que no me atacara, pues entonces lo descubriría.

Y entonces comencé a correr hacia Amy como si fuera el clon, al tener todavía el hechizo de la velocidad corría mucho mas de lo normal, la trayectoria que estaba utilizando no era recta si no que me movía de un lado a otro pero siempre en la misma dirección con la intención de dificultar que Amy me hiciera algo, enseguida llegue a ella, pero en vez de acercarme me quede a unos 4 metros de ella.

Derrepente justo por de tras de ella, del agua salio otro clon, ese clon había sido creado anterior mente junto al otro, pero lo deje allí metido por si me hacia falta en algún momento, el clon salio por detrás de Amy con una daga idéntica a la que yo guardaba, dio un salto, se engancho a su pelo y se dispuso a cortárselo con un brusco movimiento, con el cual tiraba de su pelo hacia a tras con una mano y con la que sujetaba la daga se aproximaba a cortárselo.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Amy Lackless el Dom Ene 13, 2013 9:10 pm

Había derribado a uno de ellos, pero no fue ni magia ni ningún ritual antiguo, sino mi intuición femenina, lo que me dijo que ese no era Andurk.

El clon se quedaró ahí pasmado, esperando a que su amo, quizá muerto y quizá no amo, le diese una orden para atacarme, o lanzarme más rayitos, o Dios sabe qué miles de cosas más. No iba a esperar a que eso pasase, por lo que miré al clon y alcé las manos a él y comencé a pronunciar, nuevamente, el hechizo de la congelación. Iba por la mitad de las runas cuando él se lanzó a correr hacia mi, por lo que se rompió mi concentración y se me desveló que era el Andurk real. En mi mente seleccioné un hechizo de magia de sangre, dispuesto a acabar con esto, y finalmente alcé mi mano hacia él, sujetando el Ars firmemente aún y comencé a pronunciar el conjuro.

Sasel Ash Nän Gaja Uv Iak Sasel Qóth Uv Iak Dòh Lindur Iak Behv Reve
Quedé interrumpida. Se había parado a cuatro metros o así, y sentí un tirón del pelo, y no me molesté en pensar en qué podría haber sido lo que me tiró del pelo, por que sabía que era uno de los malditos clones de Andurk. Ni lo pensé, no perdería tiempo para matarlo.

Gaja Lindur Ash Chahl Iak Ewë Sasel Pùther Lindur Uv Sasel Chahl Ewë Lindur Ewë Reve Uv Sasel

En un abrir y cerrar de ojos la figura de Andurk se quedó helada, y sin perder tiempo a conjurar otra piedra, murmuré un encantamiento, considerablemente corto, que le daría a mi brazo la fuerza de la piedra. Por eso, de dos codazos pude romper la figurita de hielo. Los pedazos de la figurita cayeron al agua y se derritieron otra vez, y la daga se cayó otra vez. Bien, ahora ya habían dos cosas bajo el agua verdosa, la daga y la roca. Podría usarlas más adelante, pero ahora ya me había hartado del maldito mago oscuro.

Me alcé en los aires, mejor me alejaba de las aguas. No podía atacarle con casi nada, y todo por el maldito secreto, pues si no fuese por él, la lucha habría acabado hace minutos. La tierra era inútil, el fuego aún más, el aire apenas tenía un mísero hechizo de ataque y el agua era una broma. Tendría que centrarme en magia eléctrica y magia de sangre, por que sus túnicas me indicaban que era un mago negro, y, aunque en eso era infinitamente más poderosa, prefería no tener que molestarme.

Le señalé con el puño cerrado.

Sasel Ash Nän Gaja Uv Iak Sasel Qóth Uv Iak Dòh Lindur Iak Behv Ewë Reve Chahl Uv Reve Reve Iak Tót
Ewë Gaja Oblêv Tót Ewë Iak Nän Vèth Oblêv Chahl Oblêv
Ash Reve Dòh Ewë Tót Chahl Oblêv Reve Pùther Uv Sasel Iak Nän Ash Màm Iak Chahl Iak Màm Ewë Oblêv

El hechizo aumentaría la temperatura de la sangre de Andurk hasta el punto en el que sintiese un dolor insoportable, y de ahí ya podría derivar en otras cosas, como la muerte, por ejemplo, aunque esperaba no necesitar que llegar a ese punto, aunque realmente se lo merecía tras toda esta maldita farsa.

La venganza estaba servida, pero me parecía a mi que no iba a acabar allí, tristemente.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Lun Ene 14, 2013 12:12 am

No podía ser, derrepente empecé a notar como mi propia sangre hervía dentro de mis venas, dolía mucho, sin duda uno de los dolores mas intensos que había experimentado a lo largo de mis 22 años de existencia, lo peor de todo es que por todo el cuerpo había sangre, por lo que ese maldito dolor se me esparcía por todos lados, por un momento perdí las fuerzas de las piernas, cayéndome de rodilla, aun así como tenia el hechizo de sostenerme sobre el agua podía quedarme de rodillas sobre ella sin problemas, ya estaba empezando a desconcentrarme y marearme un poco a causa del dolor, esto no podía seguir así, necesitaba salir de ese estado ya, estire una mano y todo el agua de mi al rededor comenzó a enfriarse, cada vez mas, hasta que quedó completamente helada, hasta el punto que contenía algunos trozos de hielo, aun conservando su estado liquido, anule el hechizo para mantenerme sobre ella, por lo que me sumergí en el agua, fría, muy fría, pero necesitaba enfriar mi sangre y regresarla a su estado normal. El elemento Agua, servía para sanar y regenerar, esta era una de sus mayores utilidades y en el lago de la luna enseñaban muy bien como utilizar esa ventaja, a parte llevaba años de experiencia utilizando dicho elemento para sanarme y recuperarme, y con el Secreto del Agua esto se vería claramente aumentado.

Dentro del Agua utilice un hechizo para respirar dentro como pude, y puse mis manos en mi pecho, estaba utilizando el secreto del Agua para enfriar la temperatura de todo el agua de mi cuerpo, y como mucho mas de la mitad del cuerpo humano estaba hecho de agua, se podría decir que mi temperatura estaba bajando intensamente, a esto le añadí un conjuro de purificación, para intentar sacar el rastro del maligno conjuro que la Reina Egoísta había empleado con ayuda de su grimorio.

Poco a poco me fui recuperando.

Mientras todo esto pasaba no creáis que iba a dejar a Amelia por libre haciendo todo lo que quisiera por ahí afuera y que me preparase mil artimañas, no iba a dejar que eso pasara. Por eso la deje entretenida con el clon que había quedado, es que se estaba haciendo pasar por mi, envié a ese a entretener a Amelia, y estaba seguro que lo destruiría como a todos los otros.

Cuando creí que era suficiente, salí del agua, estaba helado, por lo que nada mas salir hice un hechizo térmico que me mantuvo caliente, y comenzó a secarme. De nuevo me puse a caminar sobre el agua, mientras miraba fijamente a Amelia, esta vez me las pagaría.

-Te arrepentirás de a verme hecho eso-

Estire uno de mis brazos señalándole en su dirección y cerré el puño bruscamente mientras pronunciaba una sola palabra arcana, de ese modo, una gran cantidad de agua que había en el cuerpo de Amy, quedo congelada. Os preguntareis a que viene esto, pues bien, yo os lo explico:

Todo empieza cuando anteriormente hice que el vapor de la sala aumentara, esto, a parte de ser parte de un plan para dificultar su visión, también era una táctica, la cual ella no se había dado cuenta, todo ese vapor poco a poco estaba filtrandrose a través de los poros de su pies, atravesando sus músculos y huesos hasta llegar a los órganos, de ese modo sus pulmones, páncreas, riñones, y estomago, había estado llenándose de vapor poco a poco, lógicamente para poder congelarlo luego, hacia falta una buena cantidad, por eso había tardado tanto, y todo lo que hice anterior mente con los clones era una estrategia de entretenimiento, pero cuando esos órganos estaban con suficiente vapor como para ser congelado y hacer daño, lo había hecho. Dentro de sus pulmones y todos los órganos anterior mente nombrados, pasaron de estar lleno de vapor, a llenarse de agua y seguidamente de hielo, y digamos que con hielo en los pulmones duraría poco, y aun así seguramente todos esos órganos, la mayoría vitales habían sido atravesado y seguramente clavados por trozos de hielo.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Amy Lackless el Miér Ene 30, 2013 8:34 pm

Eso no había sido un golpe bajo, de hecho, no podría ni ser más bajo que el bajo plano astral de donde vienen los demonios. Eso sí, le reconocía el mérito, ni yo habría pensado una estrategia mejor. Pero él tenía ventaja, pues sabía a lo que se enfrentaba, y sin embargo, no podía decir lo mismo de mi parte.

Es decir, para retratarlo y que todo lector lo vea, me adentré yo en terra incognita, mientras que él ya sabía las condiciones en las que tendríamos que luchar, y yo no sabía más que tenía que luchar. El vapor nublaba la vista, por lo que para obtener una mejor visión del campo de batalla lo había anulado para mis ojos mediante un hechizo, que, para ser sinceros, fue mano de santo para poder atacarle, pero me hizo olvidar un detalle bastante importante, que era el maldito vapor. Aunque no podría haber hecho frente a eso, pues inevitablemente respiraría el vapor del aire. Podría haber congelado el agua y disipado el vapor, pero, además de ser eso inútil, sería una gran pérdida de energía mágica, teniendo en cuenta con quién me enfrentaba.

Y entonces, sentí el frío en mis carnes. Sí, estábamos en el norte y en el norte hacía mucho frío, y más si nos hallábamos en las zonas subárticas -si no árticas completamente- en la que se hallaba esta maldita escuela alejada de la mano del Dios. Pero, sin embargo, esto no fue algo que podría espantar con unas capas de ropa o alguna hoguera o un hechizo térmico. No, pues sentí dolor al mover la mano, como si mis músculos estuviesen completamente fríos y se retorciesen de dolor al realizar el más mínimo movimiento. Entonces, tarde para defenderme pero no tarde para recuperarme, me di cuenta de que aquel pobre diablo me había congelado las entrañas, o mejor dicho, había congelado el vapor en mis entrañas.

Cuantísima pena que él hubiese olvidado el hecho de que hace unos segundos le herví la sangre, no sería gran problema el descongelar mi cuerpo y curar las heridas que me hubiese causado. Pero no emplearía mi poder, sino el del Ars, pues, aunque tenía bastantes reservas mágicas -Seamos sinceros, apenas he hecho nada durante toda la lucha- prefería no emplearlas por si tenía que reaccionar ante su próximo ataque, o lanzarme con manos ardientes hacia su cuello para que no pronunciase palabra alguna.

El hechizo fue bastante simple, pues no me estaba hirviendo la sangre, sino que me había calentado el cuerpo a una temperatura bastante mayor de lo normal, lo suficiente para descongelar el hielo y también lo suficiente para recuperar mi movilidad. En primer lugar tenía intención de emplear el agua de mi interior para restaurar el tejido perdido a causa de su artimaña con el vapor, y luego con lo restante tenía pensado emplearlo para rehidratarme, pues no es necesario ser sabio que si estás a grandes temperaturas tu cuerpo suda y pierde líquidos.

Sentí una primera ola de calor, luego una segunda, y así lo sentí mientras me movía lentamente por la sala, aún flotando por el aire -cabría destacar que el hechizo de levitación aún lo mantenía activo- mientras murmuraba una corta serie de palabras y runas arcanas para que el hechizo surgiese efecto. Tenía que estar alerta, puesto que en vez de estar concentrada en el enemigo estaba más concentrada en drenar las energías del Ars para sanar mis heridas. Aquel pobre diablo lo pagaría con creces, pues tenía intención de devolverle todo el daño que me fue causado por su culpa, y esta vez no me andaría con jueguecitos.

Pero ahora lo primordial era curarme, y así hice: Empleando un hechizo acuático, hice que el agua se transmutase en los tejidos que correspondería a cada zona de mi cuerpo, sanando así las heridas. Claramente, esto solo lo hice para las heridas con un mínimo de importancia, pues podría sobrevivir con algún corte milimetral en la fibra de algún músculo. Además, estaba en una maldita lucha, no podía decirle que se estese quieto mientras me sanaba las heridas. Bueno, por poder decirlo podría decirlo, pero Dios sabe que no me haría caso, cuan perro rastrero que era aquel mago oscuro. Y, he de recordar al lector, que esto lo piensa una nigromante, quizá una de las mejores que existen y que existirán.

Pero debía reconocer que, pese a mi odio contra él por haberme llevado bastante cerca, pero no exactamente cerca, de las puertas de la muerte, el mago era un tipo brillante.

Eso sí, que se regocijase en este pensamiento, pues ya no tenía intención de perdonarle la vida a cambio de su libertad. Ya había sido bastante compasiva, pues podría, en vez de hervirle la sangre, podría haber hecho algo peor. Pero bueno, ¿qué se le iba a hacer?

La cosa era que la curación era lenta pero estable, y había decidido que podía mantenerlo pasivamente mientras me ocupaba de acabar de una vez con toda esta farsa. Clavé mi mirada de sangre sobre Andurk, que se esperaba que su movimiento hubiese sido letal. De eso no podría culparle, pues yo misma había pedido que el hecho de que le hirviese la sangre lo dejase, mínimamente, inconsciente. Pero no iba a darme por rendida, no ahora que había llegado tan lejos.

Te arrepentirás tú— Repliqué.

Inspiré y cerré los ojos mientras alzaba mis manos hacia él, el Ars, como no, flotando en el aire. El hechizo causaría que en varios puntos la sangre de sus venas y sus arterias se coagulase. Entonces, esos puntos coagulados los comprimiría hasta que fuesen duros como pequeñas piedrecitas. Finalmente, haría que se moviesen violentamente para causar dolor y pánico y, obviamente, hemorragias internas. Esperaba que alguno de esos puntos llevase al cerebro, el corazón, o los pulmones, pero sabía que no tenía tanta suerte, aunque esperaba causarle daños bastantes graves, lo bastante para que se rindiese y me otorgase el secreto.

Sin embargo, intuía que no lo haría.

De cualquier modo, la sangre liberada en su cuerpo me permitiría ramificar ese hechizo hacia otros más graves. ¿Cuchillas de sangre convirtiendo sus órganos en papilla? ¿Ahogarle en su propia sangre? ¿cortar de cuajo una vena o una arteria que dirigiese el riego a alguna zona importante? No tendría problema en hacerlo.1

Cuando noté que las heridas se desvanecieron, decidí que era hora de decirle adiós al Ars, y así hice: Desvanecióse en una nube oscura, mientras yo seguía gesticulando para que la sangre destrozase las entrañas de mi adversario.




1Realmente, sí tendría problema en hacerlo, por que no se me permite matarle xD Pero el punto es que Amelia como personaje sabe como hacer eso.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Miér Ene 30, 2013 11:25 pm

La maldita bruja había comenzado a curarse y sacarse todo el hielo, ya me había cansado, no podía demorarme mas, esto estaba tardando mas de lo previsto, y lo peor es que era muy poderosa y me costaría bastante invocar la mano negra sin que me interrumpiese, por eso, esta vez contaría con que la guadaña de la muerte estuviera de mi parte ese día. Seria difícil, no lo dudo, pero cuando me proponía algo, lo conseguiría bajo cualquier circunstancia.

Mientras que ella se curaba usando sus malas artes, yo aproveche su pequeña distracción para hacer de las mías, alrededor de mi cuerpo se creó otro cuerpo, este hechizo no lo podría a ver llevado a cabo si en el tiempo que pase aburrido en la muralla, no hubiera estudiado y aprendido todos esos libros de anatomía y magia relacionada con el cuerpo humano, eso me permitió crear un autentico cuerpo a mi alrededor, a partir de el agua, la autentica esencia de la vida, y lo mejor es que con un pequeño hechizo para engañar a los ojos, pude pasar completamente desapercibido.

Derrepente, vi como con su librito, poderoso, pero seguía siendo un librito, me ataco, pero lo que ella no sabia era que estaba usando ese ataque contra el cuerpo creado a mi alrededor.

Entonces hice que el cuerpo formado a mi alrededor explotara, formando una explosión de sangre, ese cuerpo era idéntico al mio, por lo que seguramente ella se sorprendería, debajo de ese cuerpo aparecí yo, sin ni siquiera dejarle reaccionar, eleve rápidamente uno de mis brazos, y del agua, apareció un brazo formado de esta, que en su puño portaba la daga que anteriormente se le cayo al clon que hice. Velozmente el brazo se lanzo sobre ella, clavándole fuertemente la daga en el pecho a la Reina Egoísta, el ataque fue prácticamente mortal, por lo que Amelia cayo hacia abajo, cayendo al agua.

Yo me acerque con la respiración agitada, y la energía muy tocada, crear ese cuerpo a mi alrededor no había sido algo fácil que digamos.

El agua comenzó a teñirse de sangre, y yo esperaba al menos, oír las ultimas palabras de Amelia.

OFF: Provocar la muerte de mi adversario, a sido totalmente legalizado por el usuario de dicho personaje, lo digo por si acaso xD

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Amy Lackless el Jue Ene 31, 2013 12:16 am

Podría sentir la dulzura de las mieles de la victoria en mi boca, pero en un momento se me cortó la respiración y me desconcentré, pero no lo bastante como para dejar de flotar, pero sí lo bastante para dejar de conjurar mis magias negras.

Como no, Andurk seguía siendo un perro rastrero: No dudó en emplear un clon para mantenerme ocupada, antes de que este mismo explotase en sangre y agua y sangre otra vez, no causándome una sorpresa la explosión, sino la visión de un Andurk verdadero bajo el cuerpo secreto. Cerré el puño e iba a decir algo, pero pronto noté como un líquido rojo bajaba por mi pecho, antes de sentir como mis fuerzas me fallaron.

Conseguí tejer nuevamente el hechizo levitatorio antes de sumergirme en el agua, y lancé una mirada de desprecio hacia Andurk.

...Muy...bien... Has ganado esta vez...— Le dije con una media sonrisa, que se hallaba entre el umbral del odio y la admiración.— Aquí es donde moriré, en este maldito lugar lleno de agua... ¿Qué se le va a hacer? ...— Coloqué mi mano sobre el pecho, rozando la fría daga empapada de escarlata. Observé mi ensangrentada mano y solté una risa llena de sorna.— Pero no creas que todo acaba aquí, Andurk... esto no ha hecho más que empezar.

Aquí fue el momento en el que solté una risotada, mientras sentía como la sangre fluía y mi corazón se iba debilitando con más rapidez cada vez.

Así que, escúchame, Andurk de... Ripenak, préstale atención a mis palabras, pues habrás de saber que las palabras d... de un moribundo no encierran sec... reto alguno: Lo que está muerto no p...puede morir, solo resurgir, cada vez más...fuerte...

Sentía como mis fuerzas se desvanecían, como la vida se me escapaba de las manos. Dejé de flotar en el aire y me sumergí en el agua, flotando esta vez en las aguas, tiñiéndolas del color de mi sangre, pues, como bien puede saberse, en el agua yacía mi cadáver.

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

Mensaje  Andurk el Jue Ene 31, 2013 11:15 am

¿Mala hierva nunca muere? en este caso creo que ese viejo dicho fallaba, aunque teniendo en cuenta las palabras que la reina egoísta dijo mientras agonizaba, podría ser cierto, pero en ese momento todo me daba igual, había ganado.

- Que las llamas del infierno sean de tu gusto- En ese momento me acerque antes de que el cadáver se hundiera en las tibias agua teñidas de rojas sangres, le cerré los ojos al cadáver de Amelia, había sido la persona que mas me había costado matar en toda mi vida. Y observe como el cuerpo de hundía lentamente.


Última edición por Andurk el Jue Ene 31, 2013 3:58 pm, editado 1 vez

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Re: Capítulo V: El Salón del Agua

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